Laila pide un agua, nos sentamos en los dos únicos taburetes que tienen en la acera del paseo del Born, frente a la barra de mármol donde antes se exhibía el pescado, y no para de entrar gente. Son las doce de una mañana soleada de primavera y los extranjeros, en manada, piden su perrito caliente, se quedan embelesados contemplando la gran belleza del interior del local y salen a pasear.
Estamos en HOT Frankfurt, una antigua bacaladería ubicada en el número 26 de esta rambla arbolada que conecta la Catedral del Mar con el Centre Cultural del Born, para hablar con Laila Cuasnicu, su dueña.
--Su padre introdujo la pizza en porciones en Barcelona…
--Por increíble que pueda sonar, nadie vendía pizza en porciones en los años noventa, y él, que es argentino, decide hacerlo así. Desde el Ayuntamiento no lo entendieron y le concedieron la licencia para vender tortillas.
--Surrealista.
--Abre tres locales de La Pizza Nostra con un par de socios catalanes. El primero fue el de la calle Aribau con París, y lo peta con los argentinos de esa época. De hecho, Maradona le pide cerrar el local y empieza a hacer sus fiestas allá. Se convierte en el epicentro de los inmigrantes argentinos en Barcelona hasta que, en 1999, se separa de los socios, se queda con el local de aquí al lado y monta La Pizza del Born.
--¿Qué había antes en La Pizza del Born?
--Era una marisquería. Por eso la barra, las escaleras y la puerta del baño simulan como si estuvieses en un barco.
--¿En qué momento se sube al barco del negocio familiar?
--Yo soy ingeniería industrial y trabajaba en una multinacional hasta que, en 2016, mi padre enferma de un problema neurológico y queda con secuelas de por vida. En ese momento, tomo las riendas del negocio familiar.
--¿Cómo fueron los inicios?
--Cuando me hago cargo, tenemos La Pizza del Born, el Bar El Born y Eldiset, un bar de vinos que está aquí al lado. Al principio, alucino porque todo era muy arcaico, al estilo de alguien muchos años mayor que yo. No había ni Excel ni nada.
--Para alguien que viene de una ingeniería no debe de ser fácil…
--Claro, y no tenía a nadie con quien compartir ideas. Pero bueno, me meto y lo optimizo todo. Traspaso el local de vinos, porque me doy cuenta de que lo que más me gusta es el fast food, el concepto de comida rápida, donde hay poco margen, mucho volumen y un precio asequible.
--Lo que hacía su padre.
--Es lo que he vivido con mis padres. Ellos son argentinos, inmigrantes, y entienden la restauración como algo muy enfocado al pueblo, a la gente de barrio, y ofrecerles conceptos que sean asequibles, que es algo que se estaba perdiendo con tanto restaurante gourmet, esferificaciones y cosas por el estilo. A mí me seducía ese espíritu de ofrecer opciones económicas.
--Y ahora le ha dado una nueva vuelta al histórico Bar El Born, que ha pasado de ser cafetería y coctelería a un local de perritos calientes.
--En este paseo somos once bares, todos nocturnos, y yo era la única que abría de día. Llegó un momento en el que no hacía negocio con los cafés… Y cuando llegó el Covid retomé la idea, el sueño, de montar un Frankfurt. Creo que me viene de mi padre y la pizza, y de la comida preferida de mi madre, que siempre ha sido el frankfurt.
--Hacemos lo que vemos en casa…
--Supongo que me debió quedar grabado desde la infancia, y durante el Covid intenté montarlo, pero no salió.
--Ahora sí lo ha conseguido.
--En 2024 me contacta el que era mi mejor amigo en la universidad y me dice que quiere montar un grupo potente con distintos perfiles. Entonces, nos asociamos con Primavera Sound, con Vampire Studio, su agencia de comunicación, con la empresa de gastronomía Alakuina, que está liderada por Carles Tejedor -la mano derecha de José Andrés- y empezamos a probar marcas dentro del festival.
--Un puesto de salchichas siempre funciona.
--Montamos la empresa The Finger Food y aquellas marcas que vemos que tienen tirada y que tienen una historia que contar, las queremos traer hacia afuera con el objetivo final de hacer una expansión a franquiciados. Y así ha pasado HOT Frankfurt de pop-up a local en siete meses.
--¿De dónde le traen la carne?
--Es del mismo proveedor cárnico que abastecía al mítico Frankfurt Pedralbes. Tiene una calidad extrema.
--¿Cuál le aconsejaría probar a un amigo?
--Si eres más clásico, pídete un frankfurt de toda la vida. Si quieres probar cosas nuevas, hemos creado unas combinaciones que sabemos que son ganadoras. Y el de butifarra del perol es pura fantasía. Tiene la cebolla casera caramelizada y és molt d’aquí.
--El local está deslumbrante.
--Abrimos el 26 de noviembre de 2025 tras un mes de obras, pero hemos ido perfilando el equipo y la carta hasta hace nada. Ahora ha llegado el momento de decir lo orgullosos que estamos de HOT Frankfurt.
--Podría tener precios para guiris, pero no es caro dada su ubicación.
--Luché mucho para ofrecer un menú de frankfurt y bebida por 5 euros. El turista no mira tanto el precio, pero el vecino sí, y es el cliente que más nos importa. Los vecinos son nuestra máxima ilusión.
--A los barceloneses les preocupará la preservación de un local tan emblemático del Born.
--La esencia del local es clave. El alma del local es una parte muy importante del éxito de un negocio y aquí fue todo un reto la fusión de algo canalla y moderno con la parte histórica.
--¿Y cuál ha sido el recibimiento de los vecinos?
--Por un lado, han llovido críticas de clientes de toda la vida en plan: ‘¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué es esto?’. Pero cuando les digo que soy yo, que soy la misma, se relajan. Al final, hemos hecho una limpieza necesaria y hemos mantenido el suelo, la escalera de caracol, que es un clasicazo y parte de la magia del local.
--¿Todavía vienen clientes de toda la vida?
--Sí, tenemos algunos clientes que siguen viniendo. Al ser humano no le gustan los cambios, por eso hemos pasado por un cierto 'boicot' hasta que el boca a boca de los que lo han probado ha jugado a nuestro favor.
--Eso es que el producto gusta.
--También vienen los trabajadores de la zona, que conocen a mi familia y me conocen a mí. Poco a poco, lo van probando, y una vez lo prueban, vuelven. Me hace mucha ilusión cuando estoy aquí sentada un viernes y me encuentro a un vecino que repite. Tenemos unos vecinos aquí arriba, por ejemplo, que vienen dos veces por semana.
--Quizás sus padres ya compraban aquí el bacalao en los años cincuenta…
--Al final, se trata de poder seguir contando esa historia. Porque hay mucha historia en este bar. Si no pones negocios donde se genere movimiento, donde se genere ilusión y venga gente nueva, no vas a poder seguir contando la historia del barrio.
--Los bares de copas también tienen su historia, pero ya son muchos.
--Quedarse anclado en algo que solo atrae gente de once de la noche a tres de la madrugada es una pena, y en el Born nos habíamos quedado anclados en esta oferta nocturna.
--Son las doce del mediodía y el local está lleno.
--Mira toda esta gente delante de la barra de mármol, de la bacaladería, observando, mirando y aprendiendo sobre la historia de la ciudad. Esto es gracias a la fusión de nuevas ideas que atraen a la juventud y a la historia genuina del Bar El Born.