A Lidl se le vuelve a colar un postre con moho: "Chupé la tapa y sabía ácida"

Tras los casos de un yogur y un queso rallado de Milbona, un cliente denuncia ahora la presencia de moho en un postre de chocolate de la gama Deluxe de Lidl

Postre de chocolate y galleta con moho de Lidl / CEDIDA
Postre de chocolate y galleta con moho de Lidl / CEDIDA

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Los problemas de conservación en los supermercados son poco frecuentes, pero siguen produciéndose. A principios del año pasado, Consumidor Global publicó el caso de un cliente que encontró moho en un yogur de Milbona, la marca blanca de Lidl. 

Pocas semanas después, otro consumidor denunció la presencia de moho en un queso rallado de la misma enseña. Ahora, la historia vuelve a repetirse. Esta vez, el producto afectado es un postre de Deluxe, la gama más premium de las marcas blancas de Lidl.

"Chupé la tapa y sabía ácida"

El pasado miércoles, 1 de julio, Darío P. compró en Lidl un pack de tres postres de chocolate y galleta. Pero, al abrir uno de ellos, se encontró con una sorpresa: "El de chocolate con leche tenía moho", afirma a Consumidor Global. 

Postre de chocolate y galleta con Moho de Lidl / CEDIDA
Postre de chocolate y galleta con moho de Lidl / CEDIDA

En la imagen facilitada a este medio se aprecia una sustancia blanquecina en la superficie del postre recién abierto. En un primer momento, el afectado no se dio cuenta de que el producto se encontraba en mal estado. "Chupé la tapa y sabía ácida. Era moho seguro", relata.

El yogur de Lidl no había caducado

Según explica el cliente de Lidl, el producto seguía dentro de su fecha de consumo cuando lo abrió. En concreto, la fecha de caducidad figuraba como 7 de julio de 2026.

Postre de chocolate y galleta con moho de Lidl / CEDIDA
Postre de chocolate y galleta con moho de Lidl / CEDIDA

El pack había sido adquirido en el Lidl de la calle Riera Blanca, en Barcelona. Se trata de un postre comercializado bajo la marca Deluxe, la gama con la que la cadena alemana identifica algunos de sus productos más exclusivos.

Un problema que ya se ha repetido en Lidl

Cuando Consumidor Global publicó los anteriores casos de moho en productos Milbona, Lidl aseguró que "la calidad de nuestros productos es nuestra máxima prioridad" y que todos ellos se someten a "rigurosos controles internos y externos" para garantizar su seguridad.

Pero este nuevo caso vuelve a situar el foco sobre los procesos de calidad y conservación de la cadena. Desde Lidl afirman que se trata de un incidente aislado y aseguran a Consumidor Global que, tras realizar las comprobaciones oportunas, "no se ha detectado ninguna irregularidad general en este lote".

¿Cómo ha llegado el moho al postre?

Según la compañía, una posible causa de esta alteración es que el envase haya sufrido durante el transporte o la manipulación en tienda una fisura imperceptible en el sellado. "Esto rompe el hermetismo y permite la entrada de oxígeno, lo que puede derivar en la aparición de moho de forma natural antes de la fecha de caducidad, alterando también su sabor", detallan desde la cadena. 

No obstante, a la pregunta sobre cuál es la política de conservación de lácteos en Lidl, la compañía responde: "Contamos con protocolos exhaustivos de control de temperatura tanto en nuestras plataformas logísticas como en los camiones y en las propias tiendas. Somos la única empresa del sector con la cadena de frío certificada en España, una acreditación que audita y oficializa Aenor". 

Más allá de Lidl

Lidl no es el único supermercado que ha tenido que hacer frente a este tipo de incidencias. Hace un par de años, Consumidor Global recogió el caso de un cliente que encontró moho en una pasta fresca de Ametller. Más tarde, otros consumidores denunciaron lo mismo con unos quesos de Aldi. Hace apenas tres meses, una usuaria se hizo viral en redes sociales tras mostrar una bolsa de plástico incrustada en un pan de Bimbo. Y hace tan solo unos días, otro consumidor encontró insectos en unas patatas fritas que, según explicó, eran de la marca Ruffles. 

Aunque se trata de episodios puntuales, todos ellos recuerdan la importancia de mantener unos controles de calidad y conservación eficaces en toda la cadena alimentaria. Porque, independientemente de la marca o del supermercado, ningún alimento en estas condiciones debería acabar llegando al carrito de la compra del consumidor.