Patricia Sánchez Moro, directora de Emilio Moro: "En el mundo del vino, la mujer ha estado en la sombra"

Hablamos de vino con esta enóloga de Ribera del Duero que forma parte de la cuarta generación de Emilio Moro y redefine el liderazgo en el negocio familiar con el 'savoir-faire' de siempre

Patricia Sánchez Moro, directora general de Bodegas Emilio Moro / CEDIDA
Patricia Sánchez Moro, directora general de Bodegas Emilio Moro / CEDIDA

Todavía recuerdo aquella tarde remota en que mi padre me dio a conocer el vino Emilio Moro. El regusto de aquel primer sorbo, suave y aterciopelado, con aroma a frutas negras y toques especiados, regresa a la memoria ahora, muchos años después, durante la entrevista con Patricia Sánchez Moro, directora general de Bodegas Emilio Moro.

Ella es la única enóloga de las cuatro generaciones que forman esta emblemática cava de Ribera del Duero. Una mujer predestinada a liderar el ambicioso proyecto familiar. Hablamos con ella.

--Bodegas Emilio Moro creció un 2% en 2025. ¿Cómo lo valora, teniendo en cuenta que el consumo de vino encadena varios años a la baja en España?

--De forma muy positiva. Sobre todo por lo que comentas del consumo, pero también por los factores económicos y la incertidumbre del mercado global. Son datos positivos porque somos capaces de asentarnos y consolidarnos con un crecimiento acorde a nuestras perspectivas: crecer en valor y apostar por invertir en nuestra marca pensando en el largo plazo.

--Los hábitos de los consumidores han cambiado. ¿Los vinos de Emilio Moro se han adaptado a ellos?

--Nosotros tenemos un peso muy fuerte a nivel histórico. Tenemos una tradición vitivinícola de más de 100 años y un legado que siempre debemos de defender, pero también escuchamos al consumidor, miramos al futuro y, por supuesto, nos vamos adaptando. 

--¿Elaboráis ahora vinos más frescos y con una menor graduación alcohólica?

--No elaboramos vinos con menor graduación, pero el consumo va hacia vinos con menos presencia de la madera, vinos más frescos. El consumidor nos pide vinos más inmediatos. Antes, había gente dispuesta a gastar dinero en un vino y quizá tenerlo en su cava durante muchos años para consumirlo ‘cuando el vino estuviera’, que se solía decir. Ahora no. Ahora nos exige comprar una botella hoy y que se pueda consumir mañana en perfecto estado. Al final, nuestro objetivo es mejorar todo el proceso. Desde la gestión del viñedo, hasta la elaboración y el tiempo en botella antes de salir al mercado. 

--En 2023, Emilio Moro abrió una bodega en El Bierzo (Ponferrada). ¿A qué se debe esta apuesta?

--Aunque la primera vendimia fue en 2023, el proyecto de la bodega viene de mucho antes. Viene de la inquietud por elaborar vinos blancos de alta calidad. Nosotros éramos de Tempranillo, conocíamos muy bien la Ribera, y enfrentarte a una nueva zona requiere de conocimiento, de conocer a su gente, sus viñedos, sus variedades. Después de varios años de pruebas, en 2013 nos enamoramos del Bierzo y de la variedad Godello. 

La fachada de la bodega de Emilio Moro en El Bierzo / CEDIDA
La fachada de la bodega de Emilio Moro en El Bierzo / CEDIDA

--¿Cuándo empiezan a comercializar las primeras botellas de El Bierzo?

--En 2016, fueron las primeras añadas de El Zarzal (18,40 euros) y La Revelía (30,50 euros), que son dos vinos 100% Godello. Es una apuesta muy gastronómica. Arrancamos con una pequeña producción y nuestra apuesta por la región ha hecho que la bodega invirtiera de una forma más sóolida en El Bierzo. 

--¿En qué ha consistido esta inversión?

--En comprar viñedo. Esto nos ha llevado, con un crecimiento sostenido, a tener una buena aceptación por parte del mercado. Porque el consumidor no nos conocía como elaboradores de vinos blancos. Y el proyecto se consolidó con la apertura de una bodega propia en 2023. Aunque la apuesta inicial fue ir a El Bierzo por los vinos blancos, luego también hemos sacado una marca de tinto de la variedad Mencía que se llama Bestizo (17,40 euros). Ah, y en 2019 sacamos la primera añada de Polvorete (12,50 euros), que es nuestra versión más joven y fresca de Godello de El Bierzo.

Viñedos de Emilio Moro en El Bierzo / CEDIDA
Viñedos de Emilio Moro en El Bierzo / CEDIDA

--¿Qué vino de esta joven bodega destacaría? ¿Con cuál se queda?

--Cada una de nuestras marcas representa muy bien el nombre y una personalidad propia del vino. Pero yo tengo debilidad por La Revelía, que es la expresión máxima del Godello. Procede de una parcela con unas laderas muy marcadas, lo que nos ofrece una uva más concentrada, más estructurada, y estamos teniendo muy buenos resultados con este vino y con su capacidad de envejecimiento en botella. Ayer hicimos una cata en Madrid y sorprende mucho La Revelía. Tiene mucha estructura y frescura a la vez. Tiene una solidez y una presencia muy interesante.

--Descubrí Emilio Moro en 2012 y todavía me acuerdo de aquel primer sorbo… ¿Cómo han conseguido posicionarse como una bodega de referencia?

--Hay varios momentos en la historia de nuestra familia que han hecho de Emilio Moro lo que es. Mi bisabuelo Emilio Moro nació en 1891 y, cuando tenía 33 años, ya era una persona dedicada al campo y apostó por la viticultura. Gracias a él tenemos Valderramiro, uno de nuestros viñedos más emblemáticos, de donde sale Malleolus de Valderramiro. Esa tradición, ese legado, esa apuesta a lo largo de las generaciones por la viticultura y por elaborar vinos con personalidad propia, han construido Emilio Moro.

--¿Cuándo empezaron a embotellar el vino de Ribera del Duero?

--Como marca con etiqueta, la primera añada que salió al mercado fue en 1989. Pero es cierto que mi abuelo Emilio Moro (segunda generación) ya elaboraba vinos que vendía en cántaras, a granel, y era conocido por hacer grandes vinos.

--Además de hacer grandes vinos, habéis creado marcas muy potentes.

--En 1998, fuimos innovadores al decidir que cada marca tuviera un nombre. En el 98 nació Malleolus, que es un vino muy reconocido, a pesar de que no lleva el nombre de Emilio Moro. Es muy reconocido por su personalidad, porque sus uvas proceden de Pesquera de Duero, una zona situada a más de 900 metros en suelos muy pedregosos. Aunque cuesta mucho trabajo, esa apuesta por poner un nombre distinto a cada vino ha hecho que estemos en todos los rincones del mundo.

--De Ribera del Duero a Puerto Rico.

--Otro de los hitos que nos hace tener mucha presencia internacional es que Javi Moro, mi tío y actual presidente de la bodega, ha sido el director comercial y ha entendido que hay que viajar mucho y presentar tus vinos de forma incansable. Iba a vender vino hasta a Puerto Rico. Mi tío fue pionero divulgando Emilio Moro en el mundo. Y tanto mi hermano Mario como mi primo Alberto también han tenido esa vocación comercial internacional.

--Emilio Moro está en más de 70 países.

--Llega hasta Hawái, pero también a Tailandia, Singapur e incluso Australia.

--Emilio Moro siempre ha pasado de padres a hijos. ¿Tiene relevo la cuarta generación?

--Todavía no, pero es cierto que el mundo del vino es algo muy pasional. Siempre digo que mi vida profesional es el vino y mi vida personal también. Para mí el vino lo es todo y me hace tremendamente feliz. He tenido la suerte de nacer en una familia que me ha transmitido, con mucho esfuerzo y dedicación, esa pasión y ese sentimiento hacia el mundo del vino. Y sentirlo y vivirlo hace que no los veas como un negocio, sino como nuestra vida.

--El sector del vino sigue dominado por hombres. ¿Qué falta para que haya más mujeres dirigiendo las bodegas españolas?

--No tengo el dato, pero creo cada vez hay más presencia femenina. Muchas veces, hay mujeres en el proceso, pero a lo mejor no son la cara visible. En el caso de mi familia, mi abuelo Emilio siempre ha estado acompañado de mi abuela Felisa. Ella siempre ha estado involucrada en el trabajo de campo y en la bodega, pero nunca ha sido una cara visible, hasta que en 2016 lanzamos su vino. Mi madre y mi tía siempre han estado involucradas, pero nunca han sido las caras visibles. En Emilio Moro, el 50% del equipo del comité de dirección somos mujeres. Y el 47% de la plantilla total somos mujeres. Hay presencia. Quizá las figuras públicas han sido más hombres, pero siempre ha habido presencia femenina. Recuerdo ver a muchas mujeres trabajar en el campo. Quizá han tenido ese papel más en la sombra, pero siempre ha habido mujeres. ¿Ahora es un poco mayor? Puede ser. En nuestra bodega el porcentaje es bastante equilibrado.