El grupo Nueva Pescanova ha anunciado el lanzamiento de Sensomare, un proyecto de investigación basado en inteligencia artificial (IA), sensórica avanzada y robótica para mejorar la seguridad alimentaria y automatizar procesos en la industria pesquera.
La compañía gallega ha explicado que el objetivo principal del proyecto será optimizar la detección automática de cuerpos extraños y defectos en productos derivados del pescado mediante sistemas tecnológicos de última generación.
Sin defectos gracias a la fotónica y la IA
El objetivo principal de esta iniciativa es blindar la calidad de los productos derivados del pescado. Para ello, la nueva herramienta utiliza sistemas de sensórica avanzada, tecnología fotónica y algoritmos de inteligencia artificial.
Esta potente combinación permitirá detectar de forma totalmente automática defectos o cuerpos extraños de baja densidad durante el procesamiento. De este modo, la compañía aplicará tecnología de vanguardia para asegurar que el pescado y el marisco lleguen al consumidor final en un estado de pureza absoluto.
Robots diseñados para trabajar en cámaras de congelación
El proyecto Sensomare no se detiene en la inspección de los alimentos, sino que también transforma la logística interna de las plantas de producción mediante la incorporación de robots móviles autónomos.
Estas máquinas están diseñadas para operar de forma segura y eficiente junto al personal humano y tienen una capacidad clave para la industria del mar: soportan cambios bruscos térmicos. Los robots se encargarán de mover la carga de forma fluida entre las áreas a temperatura ambiente y el interior de las cámaras de congelación, asumiendo las tareas en los entornos más duros.
Con la vista puesta en 2028
Para desarrollar esta tecnología, Nueva Pescanova cuenta con una inversión cercana a 1,5 millones de euros. El proyecto Sensomare será desarrollado por un consorcio multidisciplinar formado por empresas tecnológicas y del sector alimentario. En la iniciativa también colaboran Anfaco y la Universidad de Vigo.
El proyecto contará con una subvención pública ya concedida de casi 800.000 euros, una financiación que permitirá impulsar el desarrollo tecnológico previsto hasta el 30 de septiembre de 2028.