Whisky, bombones y pollo: estos son los artículos más robados en los supermercados por los empleados
Los hurtos en alimentación tiene un impacto de pérdidas millonarias y, cuando lo realizan los empleados, son una causa de despido disciplinario avalado por los tribunales de toda España
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Si uno se pregunta qué suelen robar más los empleados de los supermercados, la respuesta es clara: desde botellas de whisky hasta pechugas de pollo pasando por la caña de lomo, las galletas o el vino tinto crianza.
Estos son solo algunos de los productos que de forma recurrente roban los empleados de tiendas de alimentación y que provocan su despido disciplinario, avalado en la inmensa mayoría de los casos por los tribunales españoles.
Unos hurtos que no pasan desapercibidos
Presa del alcoholismo, o quizás para surtir al bar de algún conocido, porque el destino de los productos sustraídos no consta en las sentencias de los despidos, la empleada de un comercio de Tenerife sustrajo hasta 22 botellas de whisky de alta gama entre abril y septiembre de 2023.

Su despido fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias el pasado 16 de enero, tras constatar que además había sustraído una docena de botellas de vino tinto crianza y otras tantas de blanco verdejo, espumosos variados, licor de Pomelo y una caja de bombones. También constan en la lista una caja de torreznos fritos, galletas y mostaza antigua.
Pérdidas millonarias en el sector
Las pérdidas por hurtos y robos en comercios ascendieron en 2025 a 2.817 millones de euros, un 52 % más que un año antes, según datos de la Asociación Española de Empresas de Gran Consumo (AECOC), una de las mayores asociaciones empresariales del país que no desglosa los datos de los hurtos cometidos por empleados.
No obstante, sí especifica que alimentación -con el aceite de oliva en primera posición- y bebidas siguen al frente de las categorías que más padecen los hurtos en las tiendas, seguidos por artículos textiles y bricolaje.
Los preferidos de los empleados
Alimentos y bebidas son también los preferidos de los empleados, como en el caso de una cajera que durante varias semanas de 2025, quizás movida por la filantropía o la caridad, había permitido a una conocida sacar sin pagar un chorizo de herradura, patatas fritas, filetes y alitas de pollo y lomo adobado, entre otros productos.

La sentencia del 2 de febrero del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, sección Cáceres, ratificó el despido al confirmar que se considera "robo, hurto o malversación" no sólo sustraer productos sino "el consumo propio o venderse o cobrarse a sí mismo o a otros" sin pagar o a precios ficticios.
Las botellas de vino, entre los artículos más codiciados
Más sangrante resulta el caso del empleado de un comercio que sustrajo productos por valor de 72 euros, y cuyo despido fue ratificado el 27 de noviembre de 2025 por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Granada.
El hombre se llevó varias botellas de vino de ínfima categoría, una lata de paté de atún, una caja de bombones, una brocha de maquillaje, una bandeja de pechugas de pollo y un sacacorchos.
Un cambio de precios
La picaresca de cambiar a la baja el precio de los alimentos le costó el empleo a una trabajadora de un centro comercial de Valladolid, despido que fue confirmado por el Tribunal Superior de Justicia en enero de este año.

De acuerdo con una cajera, que también fue despedida, procedió a bajar el precio de un lomo de cebo ibérico nobleza castellana de medio kilo a 4,99 euros, cuando su precio era de 20,13; en total, consiguió con este método 27 piezas de lomo.
Hasta tartas caducadas
Aunque no fue acusada de pertenencia a organización criminal, la empleada de un comercio de Burgos fue despedida tras sacar subrepticiamente del establecimiento bolsas de bacalao, cajas de bombones y una plancha de cochinillo de casi un kilo, con la ayuda de su marido y su hijo.
Su despido fue confirmado el 30 de octubre del año pasado por el Tribunal Superior de Justicia de Burgos, tras constatarse que además había abierto y troceado varias tartas presuntamente caducadas.



