¿Te sienta mal el yogur? ¿Notas la barriga hinchada después de desayunar o tienes molestias digestivas cada vez que tomas uno? Es una consulta bastante habitual en nutrición. Elegir variedades naturales sin fruta añadida y acompañarlas de ingredientes como el jengibre o la canela puede ser una forma sencilla de mejorar nuestros hábitos digestivos.
El yogur es uno de esos alimentos que suelen tener un lugar privilegiado en las recomendaciones nutricionales. Es fuente de proteínas, aporta calcio y, cuando contiene fermentos vivos, puede contribuir a mantener una microbiota intestinal saludable. Sin embargo, no todo el mundo lo tolera igual. De hecho, hay personas que, pese a considerarlo un alimento saludable, aseguran que les produce hinchazón, gases o molestias abdominales. Así lo relata la médico especialista en nutrición Alexa Shipley en sus redes sociales.
Es precisamente una de las cuestiones que aborda una nutricionista en un vídeo compartido en sus redes sociales: algunos de sus pacientes le cuentan que el yogur les inflama. Una percepción que invita a revisar qué variedad consumimos, qué ingredientes contiene y cómo responde nuestro aparato digestivo a este alimento.
E incluso, qué especias pueden ayudar a ser más digerible y antiinflamatorio. El yogur natural no es inflamatorio, peor ojo, si el yogur te cae pesado añadir estas dos especias puede hacerle más digerible o tener beneficios en la salud de la microbiota intestinal.
¿Por qué el yogur puede producir hinchazón?
Lo primero que conviene entender es que no todos los yogures son iguales y que tampoco todas las personas reaccionan de la misma manera ante ellos. Una de las posibles explicaciones de las molestias es la intolerancia a la lactosa. Aunque durante la fermentación parte de este azúcar natural de la leche se transforma, el yogur convencional todavía puede contener lactosa. Quienes tienen dificultades para digerirla pueden experimentar gases, distensión abdominal y molestias después de consumirlo.
También influyen la cantidad que tomamos, los ingredientes añadidos y la sensibilidad digestiva individual. Por eso, si el yogur provoca molestias de forma recurrente, puede resultar interesante probar diferentes variedades y consultar con un profesional sanitario para identificar el origen del problema.
Mejor natural y sin fruta si queremos controlar los azúcares
Uno de los consejos más interesantes a la hora de elegir yogur es prestar atención a su composición. Si nuestro objetivo es evitar añadir azúcares innecesarios a la alimentación, una buena alternativa es optar por un yogur natural sin fruta incorporada. Los yogures de sabores y aquellos que incluyen preparados de fruta pueden contener entre 12 y 15 gramos más de azúcares por envase, dependiendo de la marca y la receta. Una diferencia que merece la pena comprobar en el etiquetado.
Esto no significa que toda la cantidad de azúcar que aparece en la información nutricional sea necesariamente azúcar añadido. La leche contiene lactosa de manera natural y la fruta también aporta sus propios azúcares. Por eso, conviene revisar tanto la lista de ingredientes como la información nutricional para distinguir unos de otros. Elegir un yogur natural sin trozos de fruta evita 12 o 15 gramos de azúcar añadido, lo que permite controlar mejor lo que incorporamos al desayuno o a la merienda.
Jengibre y canela: dos ingredientes para enriquecer el yogur
Otra posibilidad para transformar un yogur natural es incorporar especias. El jengibre y la canela son dos ingredientes especialmente interesantes desde el punto de vista gastronómico y nutricional. El jengibre contiene gingeroles, compuestos bioactivos estudiados por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. También se ha investigado su posible papel en determinados procesos digestivos, aunque sus efectos dependen de la cantidad y de cada persona.
La canela, por su parte, aporta compuestos fenólicos con actividad antioxidante y permite conseguir un sabor más dulce sin necesidad de recurrir al azúcar. Una pequeña cantidad puede cambiar por completo el resultado de un yogur natural. Ambas especias pueden formar parte de una alimentación variada y equilibrada. Sin embargo, no hay pruebas suficientes para afirmar que añadirlas al yogur mejore directamente la microbiota o evite la inflamación intestinal. Su interés está en enriquecer la dieta con ingredientes vegetales y compuestos bioactivos.
La microbiota intestinal se beneficia especialmente de una alimentación variada, rica en fibra procedente de frutos secos y cereales integrales.
En definitiva, si el yogur te produce hinchazón, no tienes por qué asumir que todas sus variedades te sentarán igual. Revisar los ingredientes, probar alternativas naturales y observar la respuesta individual puede ayudar a encontrar la opción más adecuada. Y si las molestias persisten, lo recomendable es consultar con un especialista para descartar intolerancias u otros problemas digestivos.
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