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Julián Bonilla, encargado de la floristería más antigua de Madrid: "Los vecinos temen el cierre"

El Ángel del Jardín es un oasis en pleno Barrio de Las Letras de Madrid que alquila el espacio a la histórica Iglesia de San Sebastián desde 1889

Teo Camino

Julián Bonilla, encargado de la floristería El Ángel del Jardín / JUANMA DEL OLMO

“Salí todo el mayo / cuando el alba / las primeras flores / de la Primavera / a Atocha y el Prado / en cuyas carreras / bullían los aires / con las hojas nuevas…”, rezan los versos del poeta Lope de Vega, que fue enterrado el 27 de agosto de 1635 en el cementerio de la Iglesia de San Sebastián, en la calle Huertas número 2 de Madrid, en esta tierra donde ahora crecen flores.

Fundada en el antiguo cementerio de los artistas en 1889, la floristería El Ángel del Jardín puede presumir de ser la más antigua de Madrid. Es una esquina de lo más bucólica en pleno Barrio de las Letras. Un milagro de la naturaleza que visitamos para hablar con Julián Bonilla, el encargado de cultivar su belleza y hacer que el negocio eche raíces.

--¿Cómo sobrevive la floristería más antigua de Madrid en pleno Barrio de las Letras?

--Tenemos mucha suerte porque alquilamos el espacio a la Iglesia de San Sebastián, y nos une una muy buena relación con César, el párroco. Ellos no quieren que sea un bar ni un restaurante, quieren que sea una jardinería. Nos piden todos los encargos y también nos traen muchas bodas. Gracias a ellos, a las antiguas dueñas y al esfuerzo de todo el equipo, El Ángel del Jardín pervive. 

La entrada a la floristería El Ángel del Jardín / JDO

--En 2019, al igual que otros comercios emblemáticos del barrio, estuvo a punto de desaparecer por desavenencias entre los dueños y el arrendador.

--Los arrendatarios dejaron de llevar el negocio y el espacio quedó vacío, sin traspaso, hasta que lo cogen Elsa Valverde y Mercedes Rodríguez, hacen una remodelación y le dan una vuelta. 

--¿Qué les dicen ahora los vecinos?

--Toda la gente nos pregunta si vamos a cerrar. Los vecinos temen el cierre.

--¿Por qué?

--No lo sé. Quizá porque es tan irreal que un negocio así siga en el centro de Madrid… Y por el morbo de situaciones similares, como la del Café Central, que acaba de cerrar y ha reabierto en el Ateneo.

--Cabe recordar que el otrora Jardín del Ángel se fundó en 1887 sobre el antiguo cementerio anexo a la Iglesia de San Sebastián, el camposanto en el que se enterró a Lope de Vega, también conocido como el ‘cementerio de los artistas’.

--Por eso es una parada obligada en todos los tours turísticos. A veces, se juntan hasta cuatro o cinco tours y hay que pedirles que se aparten para que puedan entrar los clientes. Es un espacio icónico y los vecinos lo saben.

--Un espacio icónico con una historia irrepetible.

--Durante la Guerra Civil española bombardearon la iglesia y se derrumbó el quiosco de la floristería, que tuvo que renovarse a posteriori. El olivo lo plantaron en los años cuarenta y aquí estamos, a la sombra del olivo, que rivaliza con los de El Retiro por ser uno de los más longevos de Madrid.

--¿Los madrileños siguen comprando flores?

--En la zona hay muchas floristerías. Tenemos tres muy cercanas y en Tirso de Molino está el Mercado de Flores. Vienen los vecinos y tenemos parroquianos asiduos, pero se nota la gentrificación y cuesta hacer barrio. 

--Más allá de los encargos de la Iglesia de San Sebastián, las bodas y los vecinos, ¿quiénes compran en El Ángel del Jardín?

--También tenemos muchos hoteles alrededor que nos piden ramos y nos dan mucho trabajo. El Alba, el Axel de Atocha, entre otros. Tenemos muy buena relación con nuestros vecinos hosteleros y con el resto de comercios del barrio.

--¿Cómo es un día cualquiera en la floristería?

--Aquí somos vivero y floristería, así que entro por la mañana temprano y me pongo a mirar la página web, WhatsApp y todos los canales de venta para chequear lo que ha entrado, qué falta, poner flores en agua, salir a regar el jardín, preparar los pedidos, adecentar la tienda, sacar las flores de la cámara para el bufé, llamar por teléfono, tomar pedidos, atender a los clientes, hacer ramos... Realmente no paras en todo el día.

--¿Hay relevo generacional en el oficio?

--Cuesta bastante encontrar relevo porque los convenios son un poco duros y eso hace que la profesión desaparezca. Entras porque te gusta y es un oficio muy bonito, pero cuando ves la realidad...

--¿Se refiere al sueldo por convenio?

--Yo estoy muy bien y no me quejo, pero los sueldos en floristería son precarios y has de combinarlo con otro trabajo.