Durante meses, desde Consumidor Global hemos publicado informaciones sobre AllZone basadas en testimonios de afectados, documentación aportada por consumidores, resoluciones administrativas y declaraciones de personas vinculadas a la propia compañía.
Lo hicimos cuando todavía no existía ningún concurso de acreedores. Lo hicimos cuando las preguntas empezaban a acumularse y las respuestas escaseaban.
Por eso resulta difícil aceptar que todas las informaciones críticas respondían a una supuesta campaña de desprestigio. Si algo ha demostrado el paso del tiempo es que muchas de las preocupaciones que trasladaban los consumidores no eran exageraciones ni ataques interesados. Eran síntomas de una situación que terminó desembocando en la crisis que hoy la propia empresa reconoce.
El comunicado de AllZone intenta presentar a la compañía como víctima de determinados relatos mediáticos. Sin embargo, el periodismo no provoca concursos de acreedores. Las noticias no generan reclamaciones de clientes. Los artículos no crean devoluciones pendientes. Las informaciones publicadas por Consumidor Global no originaron el problema; simplemente pusieron el foco sobre una realidad que miles de consumidores llevaban tiempo denunciando.
Y precisamente por respeto a esos consumidores seguiremos haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora: preguntar, contrastar y exigir explicaciones.
En Consumidor Global seguiremos informando sobre la evolución de este proceso y sobre la situación de los consumidores afectados. Porque el concurso de acreedores puede explicar el presente de AllZone. Lo que todavía está pendiente de explicar es cómo se llegó hasta aquí y quién asumirá la responsabilidad por los miles de clientes que confiaron en la empresa y hoy siguen esperando respuestas.