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Las artimañas de los chiringuitos financieros que se creen mejor que Warren Buffett

Hasta el ex ministro de Exteriores Josep Borrell ha caído en el engaño de este tipo de entidades que operan en países sospechosos o de forma ilegal

Javier Roibás

Edificio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores / CNMV

Los chiringuitos financieros son entidades que prestan servicios de inversión sin estar autorizadas para ello por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Muchos usuarios poco informados o demasiado confiados caen en las fauces de estas empresas debido a las altas rentabilidades que utilizan como reclamo. Algunas personas arriesgan cantidades pequeñas y otras auténticas fortunas, pero, por lo general, pierden su dinero y jamás lo recuperan.

Sin embargo, con un mínimo de educación financiera es fácil detectar este tipo de fraudes, tal y como subrayan los expertos consultados por Consumidor Global. “Es increíble la falta de celo que tienen los propios inversores a la hora de depositar su dinero en personas y entidades que apenas conocen”, lamenta Fernando Ibáñez, presidente de la Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero (Aseafi).

Estafadores y furtivos

Según los expertos, hay dos tipos de chiringuitos financieros: los estafadores y los furtivos, aunque ambos entrañan los mismos riesgos. En el primer grupo se encuentran algunas webs que parecen legales y que se crean para atraer la atención de los usuarios y robarles el dinero. “Una vez que se invierte a través de la página, la empresa nunca volverá a responder”, asegura a este medio Luis Ángel Hernández, responsable del Departamento de Inversión de Rankia.

Por su parte, Ibáñez asegura que los  furtivos son profesionales del sector que operan de forma ilegal, es decir, sin estar regulados. “Operar bajo la supervisión de la CNMV requiere cumplir con una serie de requisitos y supone poder enfrentarse a sanciones que pueden ser muy graves en caso de mala praxis”, explica. Además, sobre este tipo de chiringuitos financieros Hernández señala que suelen estar inscritos en países sospechosos en materia fiscal, como Vanuatu o las Seychelles, entre otros.

¿Cómo operan?

Para enganchar a los usuarios, una de las técnicas más habituales de estos chiringuitos es  la de hacer creer que la primera operación que se ha realizado ha sido exitosa. La cuantía de esta inversión inicial es baja y así la víctima piensa que ha logrado un gran rendimiento fuera de toda lógica de mercado. “Envían una notificación al cliente y le dicen que su inversión ha logrado un beneficio del 50%, por ejemplo, pero, en realidad, el dinero no está en su cuenta y tampoco puede retirarlo. Una vez convencido, le incitan a que invierta más capital”, resume Ibáñez. 

Debido a estas primeras experiencias satisfactorias, la bola se hace más grande y el boca a boca hace el resto. “En contra de lo que la gente pueda pensar, buena parte de la captación de clientes de estas entidades se produce debido a las recomendaciones de personas cercanas a los inversores”, apunta el presidente de Aseafi. Sin embargo, Hernández considera que los anuncios en redes sociales y el telemarketing son las principales vías de expansión de este tipo de fraude, que, en su opinión, ha crecido durante la pandemia del Covid-19 debido a la mayor exposición de la gente a las redes sociales.

El 99% son fáciles de detectar

En casi la totalidad de los  casos es “muy fácil” detectar cuándo se está ante un chiringuito financiero, asegura el experto de Rankia. En ese sentido, lo primero es  desconfiar de los anuncios absurdos en los que se promete que con 200 euros de capital inicial se lograrán rentabilidades muy elevadas. De hecho, la ley no permite a un anunciante prometer un porcentaje de rentabilidad determinado. “El mejor inversor del mundo, que históricamente es Warren Buffet, ha tenido rentabilidades de alrededor del 15% anuales. Hay chiringuitos que ofrecen el 25% o el 30%”, apunta Hernández.

Por otro lado, las entidades reguladas están obligadas a poner en sus webs la información legal sobre el país en el que están inscritas, cosa que no pasa en las páginas de los brókers falsos. Asimismo, el experto de Rankia recuerda que “ninguna entidad regulada puede llamar a una persona sin que ésta le haya dado antes su número ni le puede decir en qué invertir, ya que está prohibido por regulación”. Además, la propia CNMV tiene una lista negra de entidades financieras no reguladas que los usuarios pueden consultar en caso de  duda.

Recuperar el dinero, casi imposible

En cuanto a la posibilidad de que los clientes estafados recuperen su dinero, ambos expertos coinciden en que es muy complicado. “Cuando los estafadores están en otros países o en paraísos fiscales es casi imposible seguirlos, demandarlos y recuperar el dinero”, señala Ibáñez. “En cambio, si tienes un problema con una entidad regulada, por una mala práctica, la CNMV es implacable. Cierra el negocio rápido y, además, hay implicaciones penales”, matiza.

Representación de una persona cometiendo un delito informático / PIXABAY

Una de las vías principales que utilizan los abogados para recuperar el dinero de sus defendidos es a través de una demanda al proveedor de pagos, es decir, a Visa, Mastercard o Paypal, por ejemplo. Sin embargo, los usuarios se topan ante otro riesgo de fraude cuando quieren recuperar su dinero: los recovery rooms. Se trata de empresas que contactan a víctimas de entidades no autorizadas para gestionar la recuperación de las pérdidas. “Este tipo de actuaciones puede provenir del propio chiringuito financiero que realizó el fraude inicial o de otras personas y empresas que hayan adquirido las listas de afectados”, indica el regulador.

Cómo actuar en caso de estafa

“Casi todas las semanas nos llama gente que pierde 20.000 o 30.000 euros”, asegura Hernández. A pesar de ello, también hay gente que pierde mucho menos dinero y que no denuncia por la “vergüenza” de aceptar que ha sido estafado. Sin embargo, hasta el propio exministro de Exteriores Josep Borrell fue víctima de un chiringuito financiero y perdió 150.000 euros.

Así, en caso de haber caído en las redes de una empresa de este tipo, el experto de Rankia recomienda recolectar toda la documentación de la que se disponga, como correos electrónicos, llamadas y comprobantes de transferencias, y dirigirse a la Policía. En ese sentido, existe una unidad de delitos informáticos que será la encargada de tramitar la denuncia. Además, la CNMV tiene un teléfono de atención al inversor para poner a la entidad al tanto del caso. “Si el chiringuito está en España son muy eficaces”, asegura Hernández. Por otro lado, es importante no realizar más pagos a la entidad no regulada --que puede pedir dinero para desbloquear el capital-- y una buena estrategia es amenazar al chiringuito una vez que se haya hecho la denuncia ante la Policía. A veces, funciona.