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Así de lucrativo es el negocio de los niños 'influencers' para sus padres

El trabajo al que son sometidos algunos menores en redes sociales puede llegar a vulnerar ciertos derechos

Beatriz De la Rica

Un niño se tapa la cara con un gorro / PIXABAY

“Soy de la primera generación de menores cuya vida ha sido expuesta por los padres para el consumo de extraños”, así se define una joven que ahora tiene 26 años y cuenta su experiencia como niña influencer, a través de su cuenta de TikTok. La sobreexposición a la que fue sometida le ha dejado secuelas psicológicas. Su madre creó un blog cuando tenía ocho años que llegó a tener 100.000 visitas mensuales. 

Pero el caso de esta chica no es una excepción. Verdeliss, Divertiguay, Daniela Baby Pink, o El Mundo de Indy son sólo algunos de los canales familiares más populares hoy en día que cuentan sus seguidores por millones en plataformas como YouTube o Instagram. “El impacto de estas acciones en los menores a través de las redes es realmente importante. Dentro de diez años seguramente veremos las consecuencias en muchos más casos”, insiste Laia del Riu, psicóloga infantil que colabora con el equipo de asesoramiento Psicopedagógico de Educación de la Generalitat de Cataluña. 

Sin una legislación específica que lo regule

Este tipo de canales familiares ofrecen contenidos dirigidos a espectadores de corta edad y protagonizados por familias, sobre todo, por los hijos menores de las mismas. Gracias a estos vídeos suelen recibir miles de followers en sus redes y, más tarde, oportunidades publicitarias con marcas por las que obtienen un beneficio económico. Además, las propias visitas en redes sociales aseguran a estos canales unos ingresos nada despreciables. Por ejemplo, El Mundo de Indy puede llegar a ganar en un día hasta 1.000 euros y en un mes hasta 30.000 euros con su casi un millón de suscriptores, según datos de SocialBlade.

“Es cierto que no existe una legislación específica sobre el uso de estas plataformas, pero eso no quiere decir que no haya una serie de normativas que protejan a la infancia en internet como la Ley de Servicios de la Información, la Ley de la Publicidad, la Ley de Protección de Menores y el Reglamento Europeo sobre protección de datos (RGPD)”, aclara Laura Davara, doctora en derecho y profesora de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Sin embargo, tal y como subraya esta experta es responsabilidad de los padres conocer estas normativas y aplicarlas. Esta profesora recuerda, además, la huella digital de estos niños sobreexpuestos, “cuyos padres muchas veces no son conscientes de lo que esto les podría acarrear en un futuro” e insiste en que el oversharing (compartir en exceso en redes), que está muy integrado en la sociedad, supone una pérdida de control total”.

Un par de niñas posan en una escalera / PIXABAY

Contenidos inapropiados

En la plataforma infantil de vídeos YouTube Kids se pueden encontrar canales destinados a niños de entre ocho a 12 años con títulos como: “Paso la noche bajo la cama de mis padres y les espío 24 horas”, “A mi crush le gusta un chico y no sé qué hacer (no es broma)” o “El hacker entra en mi casa y se lleva mis muñecas”. A este respecto, Davara considera que estos contenidos no son aptos para menores y denuncia que “muchos de estos canales utilizan palabras inapropiadas camufladas con abreviaturas, para evitar ser penalizados por la plataforma”. 

En este sentido, la activista y youtuber Medianoche lleva años publicando en su canal casos similares que encuentra en la red. “Algunas familias abren un canal para cada uno de sus hijos y a veces la rentabilidad es tal que algunos padres dejan de trabajar y se dedican a llevar las redes de sus retoños a tiempo completo”, asegura a este medio. Ante ello, la psicóloga Del Riu asegura que “no es positivo que los niños sean los que sustentan la economía familiar porque puede provocar que se aceleren las etapas de crecimiento y que los procesos evolutivos no sigan su curso”.

El efecto ‘Show de Truman’

Algunos usuarios sobreexponen a sus hijos desde antes incluso de su nacimiento, convirtiéndolos en famosos o influencers. Estos casos los define Medianoche como el “efecto Show de Truman”, en referencia a la película homónima protagonizada por Jim Carrey (The Truman Show, 1998). “Imagínate el shock cuandode repente, te das cuenta de que la gente te conoce y que te han visto desde el día en que naciste. Ese despertar tiene que ser brutal. Ver que, de todos los compañeros de clase, eres el único al que le están exponiendo su vida privada y sus intimidades ante millones de desconocidos”, añade. 

Sobre ello, Davara advierte de los peligros ligados a la necesidad de aceptación y reconocimiento social de estos niños celebrities desde una edad tan temprana. “A estos riesgos se suman la adicción al móvil y a las redes sociales, la ansiedad, la intolerancia a la frustración y la falta de cultura del esfuerzo”, añade Del Riu.