Eran las 23:55 horas del martes 4 de marzo de 2025. El avión de Vueling, procedente de Barcelona, tomaba tierra en el aeropuerto de San Pablo, Sevilla. A bordo, Álvaro Gómez (nombre ficticio para conservar su identidad) y su mujer regresaban de un reparador puente de febrero.
Sin embargo, de aquel viaje lo que más recuerdan no es la arquitectura de Gaudí ni el salitre del Mediterráneo. Lo que no se les olvida es una injusta multa de tráfico por 100 euros adelantados "que todavía nadie ha devuelto".
El parking 'low cost' que salió caro
Para evitar complicaciones y ahorrar el aparcamiento de Aena, Gómez y su pareja contrataron desde el 27 de febrero un servicio aparcacoches con Parking Pro Sevilla. Por 25,90 euros, un chófer recogería su Ford Mondeo en la terminal y se lo entregaría a su regreso.
Nada hacía prever que ese ahorro acabaría multiplicándose por casi cuatro.
Un conductor ausente
Según el boletín de denuncia del Ayuntamiento de Sevilla, el vehículo de Gómez fue denunciado a las 23:20 horas del 4 de marzo por "estacionar en zona prohibida por señal vertical" (carga y descarga de pasajeros) en la terminal de salidas. "Conductor ausente. Sanción propuesta: 200 euros, reducibles a 100 si se paga dentro de plazo".
Tal como indican los billetes guardados por el usuario, el avión aterrizó a las 23.55 horas. El coche estaba bajo la custodia legal y física de Parking Pro. Cuando el propietario finalmente recuperó su vehículo a las 00:05 del día 5, nadie le mencionó que el coche había sido abandonado en un carril de carga y descarga de pasajeros, a merced de los controladores de tráfico.
Parking Pro reconoce el error y que "están acostumbrados" a este fallo
"Mi culpa no fue poner el coche allí a las 23:20", insiste Gómez. Y tiene razón, en un servicio de aparcacoches, la responsabilidad del estacionamiento recae en quien presta el servicio, no en quien ya está en el aire o aterrizando. "Me reconocieron el error, que están acostumbrados, que me devuelven el dinero el mes que viene. Eso fue en marzo", lamenta a finales de diciembre.
En abril comenzaron las excusas a través del canal de WhatsApp.
La desfachatez por WhatsApp
A partir de ahí comienza una negociación documentada en decenas de mensajes a través de WhatsApp a los que ha tenido acceso Consumidor Global. El parking reconoce implícitamente que están "acostumbrados" a este tipo de multas. Aseguran que abonarán el importe "cuando cobremos de las aplicaciones", que su sistema funciona "a mes vencido" y que, mientras tanto, es el cliente quien debe adelantar el dinero.
--Álvaro Gómez: ¿Cuándo me devolvéis el dinero?
--Parking Pro: Cuando tengamos disponible.
--A: ¿Qué garantías tengo?
--P: Se lo haré por Bizum.
--A: Pero eso no es ninguna garantía.
--P: Mira, haz lo que veas.
--A: No es que haga lo que vea. Le estoy diciendo que yo esa multa no me corresponde. Ustedes sois los que no habéis cumplido con el servicio. Ha llegado la multa y está la posibilidad de pagar el 50% de esa multa, 100 euros. Ahora lo tengo que pagar yo, pero ¿yo pago y ustedes no me lo reembolsan?
--P: Se lo haré por Bizum.
No hay contrato adicional, ni documento de compromiso, ni fecha concreta. Solo una petición clara: "pague usted primero". Gómez paga. El 7 de abril de 2025 abona los 100 euros para beneficiarse del descuento por pronto pago. Envía el justificante. Pregunta de nuevo. La respuesta no cambia: "En cuanto tengamos disponible le pagamos".
El precio del bajo coste
A fecha de cierre de este reportaje, meses después del incidente y casi un año después del viaje, los 100 euros siguen en las arcas municipales, pagados por la víctima, mientras la empresa que causó el perjuicio sigue operando con normalidad.
El servicio costó 25,90 euros. La multa, 200. El cliente adelantó 100. Y el reembolso prometido sigue sin fecha. El ahorro inicial queda sepultado, el tiempo invertido y la sensación de indefensión. "100 euros son 100 euros, y cuesta ganarlos", escribió Gómez en uno de los mensajes.
Una multa recurrente: "¡A evitar!"
El rastro de frustración que deja Parking Pro no termina en el teléfono de Gómez; se extiende como una mancha de aceite en las plataformas de reseñas, donde otros clientes describen un mismo patrón. Antoinette Moros relata cómo dejaron su vehículo "desatendido en el aeropuerto, en una zona prohibida", para luego toparse con una empresa que se "despreocupó completamente" tras la sanción. Víctor Fusteros también recibió una multa de 200 euros por tener el coche estacionado ilegalmente tres horas antes de que aterrizara su vuelo. "Llevo desde enero reclamando sin respuesta", lamenta.
Ante este vacío de responsabilidad, José María Sánchez advierte: "Son unos impresentables. No paguen la multa; aleguen ante el Ayuntamiento que ustedes no eran los conductores". Es el grito desesperado de una comunidad de usuarios que se sienten humillados por una empresa que, en lugar de custodiar vehículos, parece limitarse a abandonarlos en una ruleta rusa de sanciones policiales.
Parking Pro ataca a Consumidor Global: "Veo que tienes muchos trabajos, abogada, periodista..."
Consumidor Global se ha puesto en contacto con Parking Pro Sevilla para contrastar los hechos, pero la respuesta de la empresa ha llegado con una chulería impropia de un servicio de atención al cliente. Lejos de explicar por qué el dinero de Gómez seguía en su poder, el interlocutor optó por el sarcasmo y el ataque personal: "Veo que tienes muchos trabajos: abogada, periodista... Muy bien, me alegro", espetó a través de WhatsApp.
Al ser cuestionados sobre la promesa incumplida de devolver el dinero por Bizum, la empresa prefirió escurrir el bulto y desviar la culpa hacia la autoridad policial, sugiriendo con desdén que el reportaje debería centrarse en "la policía multando en el único sitio permitido". Una respuesta que "quedaría muy guapa", según sus propias palabras
Qué hacer si un parking le multa su coche
1. La prueba de la coartada: es vital conservar la tarjeta de embarque y el contrato del parking donde figuren las horas de recogida y entrega. Estos documentos demuestran que el propietario no tenía la posesión material del vehículo en el momento de la infracción.
2. No pague sin garantías: si la empresa le exige que adelante el pago de la multa, solicite un documento firmado de reconocimiento de deuda antes de desembolsar el dinero. Los mensajes de WhatsApp pueden no ser suficientes.
3. Identificación del conductor: en multas que conllevan pérdida de puntos, es fundamental identificar ante la DGT a la empresa o al conductor responsable en el momento de los hechos, para evitar que la sanción recaiga sobre el titular.
4. Vía administrativa: si el reembolso no llega, el siguiente paso es una hoja de reclamaciones oficial y la denuncia ante los organismos de Consumo de la comunidad autónoma. Para importes inferiores a 2.000 euros, se puede acudir a un juicio verbal (proceso monitorio) sin necesidad de abogado ni procurador.