Uber Eats ha anunciado este jueves que dejará de colaborar con repartidores autónomos y pasará a operar únicamente con riders asalariados a través de subcontratas. El movimiento llega bajo la presión del Ministerio de Trabajo y con un objetivo claro: evitar una posible denuncia penal contra sus dirigentes, similar a la que afecta actualmente a Glovo.
Con esta decisión, Uber Eats era la última gran plataforma que mantenía parcialmente el modelo de autónomos tras la aprobación de la ley rider. Just Eat cumplió desde el inicio, Glovo cambió en verano del año pasado y ahora Uber Eats cierra definitivamente el círculo casi cinco años después de que el Consejo de Ministros aprobara la norma.
El ultimátum del Ministerio de Trabajo
Fuentes del Ministerio de Trabajo, liderado por Yolanda Díaz, ya habían advertido a Uber Eats de que una acción penal era evitable si corregía su modelo antes de enero. El anuncio se produce precisamente a mitad de mes, dentro del plazo marcado por la administración.
El trasfondo no es menor: la Inspección de Trabajo tiene prácticamente listo un expediente sancionador y, de no haberse producido este giro, el ministerio estaba dispuesto a acudir a la vía penal en base al artículo 311 del Código Penal, que castiga los abusos contra los derechos laborales con penas de hasta seis años de prisión.
¿Qué pasará con los repartidores actuales de Uber Eats?
"Uber Eats reafirma su compromiso con el cumplimiento de la ley rider. Después de cuatro años trabajando con empresas expertas en logística y con el objetivo de fomentar un modelo sostenible a largo plazo, hemos decidido dejar de colaborar con repartidores autónomos", asegura un portavoz de Uber Eats asegura que la empresa ha tomado esta decisión tras años de experiencia en el sector:
La empresa explica que los riders que actualmente operan como autónomos podrán seguir trabajando como empleados por cuenta ajena a través de subcontratas, conocidas en el sector como "flotas". Además, Uber Eats se compromete a poner fin a los litigios abiertos y a colaborar con repartidores, sindicatos y Gobierno para garantizar una transición “justa”.
Un modelo híbrido que ya estaba en retirada
Hasta ahora, Uber Eats operaba en España con un modelo híbrido: parte de su red de reparto trabajaba como asalariada mediante flotas y otra parte como autónomos. Aunque la compañía no ha facilitado cifras, fuentes del sector aseguran que el peso de los autónomos se había reducido drásticamente en los últimos meses, anticipando este cambio.
No es la primera vez que Uber Eats modifica su estrategia laboral. En sus inicios, al igual que Deliveroo, operaba solo con autónomos. Tras la aprobación de la ley rider en 2021, viró hacia un modelo laboral indirecto, similar al que mantiene en los VTC. En 2022, ante la resistencia de Glovo, volvió a permitir autónomos, instaurando el sistema híbrido que ahora abandona definitivamente.
Glovo, el espejo en el que nadie quiere mirarse
La decisión de Uber Eats no se entiende sin el precedente de Glovo, que opera con repartidores asalariados desde el 1 de julio, mientras su máximo directivo se enfrenta a un proceso penal por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores.
Desde el Ministerio de Trabajo reconocen que la rectificación de Uber Eats podría desactivar la vía penal, aunque advierten de que otros actores --como los propios repartidores-- podrían impulsar denuncias al margen de la administración.