El uso de los trenes de alta velocidad cae más de un 30% tras el accidente de Adamuz

Solo en el mes de febrero, el uso de la alta velocidad en España se ha reducido un 32,1%, lo que supone la mayor caída desde la pandemia

Un tren AVE circula por la zona del accidente en Adamuz (Córdoba) este martes / Salas - EFE
Un tren AVE circula por la zona del accidente en Adamuz (Córdoba) este martes / Salas - EFE

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El accidente de Adamuz el pasado 18 de enero de 2026 marcó un antes y un después en la historia de la alta velocidad en España. Un terrible accidente que se cobró la vida de 46 personas y más de 120 heridos al descarrilar un tren de Iryo por la rotura de la vía, chocando con un Alvia de Renfe que circulaba en dirección contraria. 

Aunque las investigaciones para esclarecer lo ocurrido siguen abiertas, ya hay algunos datos en claro. El uso de la alta velocidad en España se ha desplomado un 32,1% interanual en febrero, lo que supone la mayor caída desde febrero de 2021, en pandemia. 

Caída general del transporte en tren

Según los datos publicados este viernes, 10 de abril de 2026, por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ese retroceso ha contribuido a que el conjunto del uso del transporte interurbano por ferrocarril cayera en febrero un 15,8% interanual.

Un panel de información sobre diferentes trenes de Renfe / EUROPA PRESS
Un panel de información sobre diferentes trenes de Renfe / EUROPA PRESS

Las cifras de febrero también recogen otras incidencias ocurridas en la red ferroviaria española durante enero y febrero, incluidos los de los servicios de Rodalies (las cercanías de Cataluña). El uso de los cercanías, en conjunto, han caído un 13,8% interanual.

La Guardia Civil confirma la rotura de la vía

Esta semana, la Guardia Civil ha confirmado la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento del tren Iryo, que en segundos colisionó con el Alvia, a su paso por Adamuz. 

El informe de las autoridades recoge que “el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró una caída brusca de tensión la noche del 17 de enero, pero al mantenerse por encima del umbral no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento” de Adif. 

Un fallo de Adif

En conclusión, se apunta que "el sistema SAM llegó a registrar de forma pasiva una alteración eléctrica compatible con una rotura horas antes del accidente, pero el sistema de señalización no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad del método en esta infraestructura ferroviaria".

Por último, añade que "Adif a pesar de contener en sus especificaciones que debe estar diseñado para detectar la fractura, no lo exigió".