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Un café en el quiosco más singular de Madrid: "No esperábamos que el barrio nos tratase tan bien"

Javier Cascón explica que uno de sus objetivos es “hacer barrio” y dar una oportunidad a personas en una situación de vulnerabilidad

Juan Manuel Del Olmo

El quiosco Somos Talita / CG

Es un espacio discreto coronado por un toldo verde, que no aspira a transformar el mercado ni a revolucionar la calle. No hay luces LED, QR ni rastro de IA. Sin embargo, su modesta existencia encierra un recordatorio: que la vida de barrio se teje con los gestos que hacen de la ciudad un lugar más humano. Y un quiosco, que alberga toda la actualidad del mundo en unos pocos metros cuadrados, es un espacio físico capaz de crear arraigo y, quizá, insuflar una idea de civismo.

Este quiosco reabrió hace un par de meses en el número 37 del Paseo de las Acacias, una arteria de Madrid que une el área de Embajadores con la parte de la ciudad que ya mira al río. Es una zona residencial que conserva fruterías y bares tradicionales, y ahora brinda a los vecinos la posibilidad de intercambiar un ‘buenos días’ y adquirir periódicos, revistas especializadas (desde Panenka a los clásicos Vogue o Cuerpo y Mente), pasatiempos (dos por 1,50 euros) e incluso una pequeña selección de libros de segunda mano.

Un quiosco que hace barrio

Abdul es el vendedor que atiende a los vecinos en este quiosco, que lleva el nombre de Somos Talita. Cuenta a Consumidor Global que desde el inicio está “encantado”. “Abrimos a las 8:30, y desde esa hora hay personas que vienen cada día a comprar su periódico. Antes tenían que subir hasta Embajadores”, relata. El quiosco había cerrado hace casi un año, y su segunda vida ha supuesto una alegría para un puñado de madrileños.

Una vista del quiosco / CG

La contratación de Abdul correspondió a Javier Cascón y su mujer María Nandwani, dos jóvenes que buscan transformar las vidas de personas sin hogar, víctimas de violencia, desempleados de larga duración o migrantes sin red de apoyo. Ambos compraron, hace unos años, diversos inmuebles destinados a proporcionar un hogar a personas sin techo, y esta segunda iniciativa tiene ese mismo espíritu.

Un negocio que “no requiere una especialización grande”

Fue la organización Mundo Justo quien propuso el perfil de Abdul. Por cuestiones de edad e intangibles como su naturalidad, fue el candidato que más les cuadró. Por otra parte, si bien es un negocio que “no requiere una especialización muy grande”, Abdul tuvo la suerte de que el anterior quiosquero le formó durante las primeras dos semanas.

“Conectar con el barrio, hacer barrio, era uno de los objetivos de nuestro quiosco. En estas ciudades de hoy en las que el ritmo es acelerado, se echan de menos esos espacios en los que la gente pueda compartir sus preocupaciones o charlar un par de minutos”, explica Cascón.

Una persona lee el periódico / FREEPIK - drobotdean

Café Filantrópico

Al ser preguntado por la viabilidad de un negocio con tan poco predicamento como la prensa escrita, cuya muerte se ha diagnosticado una y otra vez sin llegar a confirmarse, Cascón ríe. “Sabíamos que algo de prensa se iba a vender, porque en ese barrio en concreto se seguía vendiendo, pero no sabíamos si con eso nos iba a dar. Así que decidimos meter libros de segunda mano (nos lo ha donado gente del barrio, amigos, personas que hemos conocido por redes…) y café”.

En concreto, los clientes pueden comprar un café de especialidad para llevar (el espresso y el americano cuestan 1,75 euros, el macchiato 1,90 euros y el mocha 2,50 euros). También en la bebida está presente el componente solidario: el café es de la marca Filantrópico, procedente de Etiopía y elaborado por Intermón Oxfam. “Todos los beneficios se destinan a mejorar la vida de las comunidades donde se produce nuestro café y a crear trabajos en España para las personas más vulnerables”, expone la marca en su página web.

Miel de la Alcarria

A estos productos se suma un alimento tan interesante como la miel de la Alcarria. “Estamos intentando que los productos que vamos añadiendo sean de productores locales o de pequeñas familias”, dice Cascón.

El objetivo es recaudar 7.500 euros para que personas como Abdul, “que lo han tenido muy difícil, puedan, por fin, tener su propia independencia”. Así se indica en la página de GoFundMe que permite hacer una donación a cualquier interesado.

Presentaciones de libros o exposiciones

“No nos importa perder dinero, pero tampoco queremos que sea una barbaridad. Hay otras iniciativas que me gustaría ir llevando a cabo allí, y ojalá poco a poco vayan saliendo. Por ejemplo, presentaciones de libros de autores emergentes o pequeñas exposiciones de artistas. A ver qué pasa”, indica Cascón.

Salga como salga, lo que está claro es que la chispa de la solidaridad ya se ha encendido. “No esperaba que el barrio nos tratase tan bien”, reconoce Cascón, sin ocultar su entusiasmo.