El reloj marcaba las 13:47 horas del martes 14 de julio. Nacho J. disfrutaba de una comida tranquila junto a su madre en Barcelona cuando la pantalla de su teléfono se iluminó. Era una notificación de la aerolínea Condor. A simple vista parecía una notificación rutinaria sobre su viaje a Alemania, previsto para el día siguiente, el 15 de julio a las 17:00 horas.
"Cuando me fijé bien en el mensaje no me lo podía creer", recuerda Nacho en declaraciones a Consumidor Global. "La aerolínea me informaba de que el vuelo se adelantaba y despegaba ese mismo 14 de julio, a las 16:20 horas. No me daba tiempo a llegar", añade, aún con estupor. Y en efecto, no llegó. Apenas dos horas y media después de recibir el aviso, el avión despegó sin él.
Primer verano de Condor en Barcelona
Este verano es, precisamente, el primero en el que Condor opera de forma directa desde el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. La compañía alemana estrenó esta conexión el pasado 1 de mayo con tres vuelos diarios destinados a unir la capital catalana con su principal hub en Fráncfort y disputar el tráfico corporativo y vacacional a gigantes como Lufthansa.
Sin embargo, incidencias como la denunciada por Nacho empañan este desembarco. En su caso, el billete original le había costado alrededor de 100 euros, pero, al no poder embarcar tras el adelanto del vuelo, se vio obligado a comprar otro de urgencia por 170 euros para poder llegar a Alemania.
La ley es clara: adelantar es cancelar
Durante años, la mayoría de reclamaciones aéreas se han centrado en retrasos y cancelaciones. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha establecido, desde 2002, que adelantar un vuelo de forma significativa (más de una hora) equivale a una cancelación a efectos legales, ya que altera de forma sustancial el contrato de transporte aceptado por el pasajero.
Según el Reglamento (CE) 261/2004, si la aerolínea informa de este cambio con menos de dos semanas de antelación —y en el caso de Nacho, fueron menos de tres horas—, el pasajero tiene derecho a una compensación económica automática. Dado que la distancia entre Barcelona y Fráncfort es inferior a 1.500 kilómetros, la indemnización estipulada es de 250 euros. A esto se suma el derecho innegable a reclamar los gastos adicionales derivados de la negligencia, en este caso, los 170 euros del billete de sustitución.
Reclamación presentada: "La revisión puede tardar de 6 a 8 semanas"
Ante la evidente irregularidad, el pasado 23 de julio Nacho interpuso una reclamación formal exigiendo el reembolso y la compensación correspondiente. La respuesta de la compañía, enviada desde su departamento de atención al cliente, fue un acuse de recibo automatizado: "Tenga en cuenta que los tiempos de procesamiento pueden variar según la naturaleza de su solicitud. Actualmente, nuestra revisión puede tardar aproximadamente de 6 a 8 semanas".
El trato recibido por este pasajero contrasta fuertemente con la imagen que Condor proyecta en sus campañas corporativas. Con el lema Leidenschaft ist unser Kompass (La pasión es nuestra brújula), la aerolínea alemana presume de una rica herencia. Fundada en 1955 por un conglomerado que incluía a la propia Lufthansa (de la que fue filial hasta el año 2000), Condor ha sido una pionera de la aviación vacacional europea, siendo la primera en introducir el icónico Boeing 747 "Jumbo" para vuelos de ocio en 1971.
Hoy, independizada de Lufthansa y bajo la propiedad de la firma de inversión Attestor Capital, Condor transporta a más de 10 millones de pasajeros al año.
Condor no hace declaraciones
Consumidor Global se ha puesto en contacto con Condor para conocer la versión oficial de la compañía.
En el momento de publicación de este reportaje, la aerolínea no ha respondido a ninguna de las cuestiones planteadas.
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