"En el Mobile World Congress nos venden mucho humo", afirma Marc Bara, profesor de tecnología en OBS Business School, en una reciente entrevista con Consumidor Global. "Los ingenieros siempre estamos ahí intentando equilibrar la balanza con los de marketing, diciéndoles que no sobrevendan tanto. Con el 5G se vendió mucho humo. Pero es parte del juego en cualquier feria tecnológica", reconoce.
"De 100 ideas locas que prometen cambiar el mundo, acaban saliendo dos. Pero esas dos son realmente prácticas y acaban mejorando la tecnología que usamos cada año", continúa el experto. Al ser preguntado por la "idea loca" que saldrá victoriosa de esta edición del MWC, Bara no duda.
La idea loca
"Hay una idea loca que es fascinante: la conexión directa de tu móvil a la red por satélite", responde sin titubeos. No hablamos de Starlink, la red de Elon Musk que requiere una antena para dar internet a un hogar rural. Hablamos de algo que, hasta hace poco, se consideraba físicamente imposible: que el dispositivo que llevas en el bolsillo, sin accesorios ni modificaciones, sea capaz de comunicarse con un satélite que viaja a 27.000 kilómetros por hora.
En el epicentro de esta narrativa se encuentra AST SpaceMobile, el socio del Grupo Vodafone con sede en Texas. Su gran hito, el BlueWalker 3 (BW3), es actualmente el sistema de comunicaciones comerciales más grande desplegado en la órbita terrestre baja. Se trata de una matriz de casi 70 metros cuadrados que actúa, esencialmente, como una torre de telefonía en el espacio. Su despliegue fue un momento de tensión técnica absoluta: una estructura gigantesca y delicada abriéndose en el vacío. Hoy, ese "espejo" tecnológico ya está enviando señales a la Tierra.
Eliminar las "zonas muertas": de los Alpes a la sabana de Kenia
El Grupo Vodafone no solo es socio, sino inversor. Junto a AT&T y Google, han inyectado capital y confianza en una firma que promete eliminar las "zonas muertas" del mapa terrestre. "Queremos poner fin a las brechas de cobertura en territorios donde la orografía hace extremadamente difícil llegar con la red terrestre", explica Luke Ibbetson, director de I+D de Vodafone.
AST SpaceMobile y Vodafone ya preparan pilotos en seis continentes. Uno de los puntos críticos será Kenia, a través de Safaricom. Allí, donde la infraestructura terrestre es a menudo inexistente debido a la geografía y la economía, el satélite ofrecerá banda ancha 4G y 5G directamente a los terminales de los agricultores y comunidades aisladas.
Para el usuario europeo, el beneficio es igualmente tangible, aunque menos vital. Es la seguridad de que, en una ruta de senderismo, por ejemplo, en los Pirineos o en medio de un trayecto marítimo, el teléfono tendrá capacidad de enviar mensajes, realizar una videollamada o navegar por internet.
La "guerra de los cielos"
Sin embargo, el camino hacia las estrellas es turbulento. Bara advierte que "no es ciencia ficción y que habrá una guerra muy interesante en este nicho que veremos reflejada en el MWC de este año". AST SpaceMobile no está sola. Apple ya dio el primer golpe con su servicio de SOS de emergencia vía satélite en el iPhone 14, aunque limitado a mensajes de texto críticos y bajo una arquitectura mucho más restringida. Por otro lado, SpaceX ha firmado una alianza con T-Mobile para utilizar sus satélites Starlink de segunda generación con el mismo fin.
La diferencia radica en la ambición. Mientras unos buscan mensajes de emergencia, AST SpaceMobile aspira a la banda ancha total con vídeo, datos y voz.
Las quejas de los científicos
La comunidad astronómica ya ha alzado la voz contra el BlueWalker 3 y sus futuras competencias (la empresa planea producir seis satélites al mes). Su brillo en el cielo nocturno es tan intenso que interfiere con las observaciones científicas. ¿Cuánta belleza nocturna estamos dispuestos a sacrificar a cambio de no perder nunca la señal de WhatsApp?
Para Marc Bara, esta es la tecnología que justifica el ruido del Mobile World Congress. Frente a las gafas de realidad aumentada que pocos usan o los robots que sirven café de forma torpe, la conexión satelital directa aborda un problema real y universal. "Es una aplicación tremendamente práctica", insiste el profesor.