Uber sube precios en Barcelona tras quedarse sin 436 de sus 757 coches por las inundaciones

Consumidor Global habla con el comité de empresa de Moove Cars, que gestiona la flota de Uber, para conocer las afectaciones en el servicio de la compañía

La base de Moove Cars inundada / CEDIDA
La base de Moove Cars inundada / CEDIDA

El joven conductor que estaba al volante del Uber empezó a contar que él y sus compañeros llevaban tres días sin poder salir a trabajar. Contó que las inundaciones habían anegado sus coches y muchos todavía salían de la base con avisos de avería. Algunos, además, seguían oliendo a agua estancada y barro.

Este empleado, cuyo nombre se omite para preservar su anonimato, trabaja para Moove Cars, una de las empresas que prestan servicios de vehículos de transporte con conductor (VTC) a través de la aplicación de Uber en Barcelona. Aquella conversación, que empezó como una anécdota, no era más que la punta del iceberg de un problema que iba mucho más allá de las inundaciones.

Inundación en la base de Moove Cars

El fin de semana del 3 y 4 de octubre, un temporal de lluvias torrenciales azotó Cataluña y dejó varias comarcas afectadas, entre ellas el Baix Llobregat. En Cornellà de Llobregat, la base que Moove Cars utiliza en la planta -4 del aparcamiento de El Corte Inglés para estacionar su flota de vehículos se inundó. 

Según los datos que el comité de empresa de Moove Cars y representantes del Sindicato Libre de Transporte (SLT) han trasladado a Consumidor Global, unos 500 vehículos se habían visto afectados por las inundaciones. De esta manera, la disponibilidad de coches cayó, algunos conductores dejaron de salir a trabajar y los representantes de los trabajadores empezaron a exigir explicaciones sobre las condiciones en las que los vehículos estaban regresando a la circulación.

La tarifa de Uber sube de precio

A fecha de la última reunión entre el comité de empresa y Moove Cars, celebrada el 16 de octubre, solo 321 vehículos están aptos para trabajar, frente a los 436 que siguen fuera de servicio. Es decir, más de la mitad de la flota continúa sin estar operativa. Con menos coches disponibles en las calles, miembros del comité aseguran a este medio que estos días “la tarifa es un pelín más alta”. 

“La tarifa la impone Uber, no Moove Cars. Eso sí, los viajes siguen siendo económicos”, apuntan desde el comité. No concreta, sin embargo, cuánto han aumentado los precios, ni disponen de datos para medir esa variación. Tampoco hay cifras aportadas por Uber que permitan calcular el efecto de las inundaciones sobre el coste de los desplazamientos.  

Los coches afectados tienen “hongos, bacterias y virus”

El problema, insiste el sindicato, no es solo la cantidad, sino la calidad de lo que vuelve a circular. “Por mucho que intentes secarlos, nunca van a quedar bien”, sostiene sobre los coches en los que entró el agua: “Son portadores de hongos, bacterias, virus” y arrastran, además, un olor “pestilente”. Además, uno de los principales riesgos de un coche anegado es el eléctrico: los daños en sensores, conexiones y centralitas pueden aparecer cuando los circuitos se secan, incluso si el vehículo arranca, y en los híbridos o eléctricos, aunque la batería va protegida, una inmersión total o parcial puede provocar averías serias.

El comité asegura que algunos conductores han salido de la base y han tenido que regresar porque no soportaban el olor o porque consideraban que el coche no reunía las condiciones necesarias. El propio conductor de Uber corrobora la situación y señala a Consumidor Global que los coches salen a la calle con “chivatos” de fallo de motor, del sistema híbrido o de baterías; interiores que huelen mal porque se inundaron “con lodo, agua residual” y que, según él, no se han desinfectado como deberían.

Inspección de los vehículos

El comité también señala deficiencias en los aseos y en la atención de incidencias durante las 24 horas. La combinación de una base inundada, una flota parcialmente inutilizada y la necesidad de recuperar los coches con rapidez ha convertido las condiciones materiales del trabajo en un asunto central. Los representantes sindicales denunciaron ante el Departamento de Trabajo y un inspector acudió a las instalaciones de Cornellà.

Según su relato, la inspección examinó el aparcamiento, las escaleras, los vehículos, los procedimientos de limpieza, los aseos, la ventilación y los equipos de protección individual de los trabajadores. También se revisó la exposición a los productos químicos utilizados para limpiar los coches, una cuestión que el comité considera relevante para la salud de la plantilla. El inspector ha dado a la empresa un plazo de diez días para revisar distintas deficiencias detectadas. 

Sin declaraciones de Moove Cars y Uber

Consumidor Global ha contactado con Moove Cars y Uber para conocer su versión sobre los daños en la flota, los criterios empleados para determinar qué vehículos están aptos, las medidas de limpieza y desinfección y el efecto de la menor disponibilidad de coches sobre las tarifas.

A fecha de cierre de este reportaje, ninguna de las dos compañías ha prestado declaraciones.

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