Loading...

Cierra una de las panaderías con más historia de Barcelona y desata la tristeza en el barrio

Un nuevo comercio local se despide en la capital catalana tras más de 30 años y bajará persiana definitivamente el próximo 20 de mayo

Ana Carrasco González

Una panadería / PEXELS

El goteo de cierres de comercios tradicionales no cesa. En esta ocasión, el barrio de Gràcia, en Barcelona, pierde la panadería el Forn Ideal. Situado en el número 120 de la calle Ramón y Cajal, este establecimiento bajará definitivamente la persiana el próximo 20 de mayo, dejando huérfanos a cientos de vecinos que lo consideraban una parte indispensable de su día a día.

Tal y como ha adelantado la publicación local L'Independent y ha recogido el diario El Periódico, el motivo de este triste adiós no es otro que la merecida jubilación de su propietaria tras 31 años ininterrumpidos de duro trabajo frente al negocio.

Un obrador de los años 20

El Forn Ideal no era una simple tienda de pan; era un viaje en el tiempo. La familia que ha regentado el local durante estas tres últimas décadas explica que el obrador del establecimiento data de la década de 1920. De hecho, cuando asumieron las riendas del negocio, una de las líneas rojas fue mantener este espacio histórico exactamente tal y como estaba.

Conocida por ofrecer pan de altísima calidad a precios razonables, sus mostradores eran un paraíso tanto para los puristas como para los paladares más curiosos. Entre sus grandes éxitos destacaban el tradicional pan de payés, las creaciones originales como el pan de calabaza y una bollería artesanal, con croissants de mantequilla y ensaimadas.

El futuro del local es ahora un auténtico misterio. Al encontrarse en régimen de alquiler, la familia desconoce quién será el nuevo inquilino o si el histórico obrador sobrevivirá a la transición.

La desolación de los vecinos

Si algo define al Forn Ideal es el profundo cariño que ha logrado despertar entre los vecinos de Gràcia. La noticia de su cierre ha llenado las redes y las reseñas del local de mensajes cargados de nostalgia, reflejando el rechazo a la actual deriva de la ciudad, cada vez más dominada por grandes cadenas sin arraigo.

"Sin duda, la mejor panadería del barrio. La de toda la vida: buen pan artesanal, a buen precio, sin pretensiones ni esas modas actuales que acaban cobrando una barra a 5 euros", sentencia un cliente habitual.