La caída de los precios en origen del aceite de oliva en las últimas semanas ha encendido las alarmas en parte del sector productor, que mira ya a la próxima cosecha con preocupación.
El temor se centra en el impacto que puedan tener el encarecimiento del gasóleo y de los fertilizantes sobre unos márgenes que consideran cada vez más ajustados. Varias organizaciones agrarias han elevado su voz ante la "especulación" que observan en torno al precio del aceite, "por debajo de la rentabilidad".
Los precios siguen una tendencia a la baja
Los datos del Observatorio de precios Infaoliva y del sistema de información Poolred reflejan una ligera tendencia descendente en las cotizaciones del aceite de oliva. En estos momentos, el virgen extra ronda los cuatro euros por litro, mientras que el virgen se sitúa en torno a 3,3 euros y el lampante en 2,1 euros.
El último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con datos a 30 de abril, refleja que la producción acumulada de la campaña actual se sitúa en 1,29 millones de toneladas, algo menos de lo previsto. Las existencias suman 862.600 toneladas (alrededor de 600.000 en almazaras y unas 254.700 en industria envasadora), mientras que las exportaciones ascienden a 574.100 toneladas; las importaciones, a 155.000 toneladas; y el consumo interno, a 303.300 toneladas.
El precio cae casi un 7%
Con este panorama, COAG ha advertido de la caída del precio en origen del virgen extra en un 6,9% en cuatro semanas, pese a que la cosecha en España es un 3-6% inferior a la de la pasada campaña, ha habido un descenso del 4% a nivel mundial y los costes de producción han subido por la guerra en Irán.
La organización ha denunciado que, con la llegada del verano, las exportaciones caen y "los operadores aprovechan para presionar los precios a la baja y condicionar los de la próxima campaña, creando expectativas bajistas que perjudican la posición negociadora de los productores". Además, UPA ha cuantificado en más de mil millones de euros lo que el olivar tradicional ha dejado de percibir desde el inicio de la campaña en octubre.
Perspectivas para la próxima cosecha
El sector ya piensa en la próxima cosecha, sobre todo por el impacto de los mayores costes en el campo. El presidente del Consejo Sectorial de Aceite de Oliva de Cooperativas Agroalimentarias de España, Rafael Sánchez de Puerta, prefiere centrarse en la actual campaña, donde la disponibilidad es "bastante ajustada", por lo que "los precios se deberían mantener".
Por parte de la industria, el director de la asociación de envasadores y refinadores de aceites comestibles Anierac, Primitivo Fernández, ha destacado que el del aceite de oliva es un mercado de muchos actores que "siempre se ha mantenido con equilibrio y lo demuestra la situación de precios que hay tanto en origen como de venta al público".
"La próxima será, al menos, como la de ahora"
La previsión para esta campaña era cerrar con un millón de toneladas en exportación, 220.000 en importación y 550.000 en salidas al mercado interior, unas cifras que son "factibles", a su juicio.
"Está siendo una campaña tranquila. Aquí no hay ningún motivo para precipitarse y, para la próxima, hay razones para pensar que será, al menos, como la de ahora", ha afirmado Fernández.
La crisis de Oriente Medio
Otra cosa será lo que suceda con los gastos de la siguiente recolección, ante el temor de que aumenten si no se resuelven la crisis de Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La industria alimentaria española ha reclamado ayudas directas y otras medidas para compensar los mayores costes por la guerra, que ya se están trasladando a los precios de la energía; una situación que afecta a todos los sectores en general, incluido el del aceite de oliva.