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Herrero (Director general de Alimentación): “Tenemos que concienciar más a los jóvenes del valor que tienen los alimentos”

El desperdicio alimentario ha bajado un 19% en un lustro, si bien todavía hay mucho margen de mejora

Juan Manuel Del Olmo

José Miguel Herrero, director general de Alimentación / CEDIDA

En cada lista de la compra, en cada plato que se prepara, en cada pedido a domicilio impulsado por la pereza y voracidad acecha el fantasma del malgasto y el descarte. No es una cuestión de mala fe ni un pecado imperdonable, sino la consecuencia de un modelo de consumo con fallas. 

Según el Informe Anual 2025 de Desperdicio Alimentario, en España se desperdiciaron 1.129,91 millones de kilos de alimentos y bebidas entre el hogar y la restauración. Traducido a una escala cotidiana, la cifra equivaldría a más de 23 kilos o litros desperdiciados por persona al año. Los hogares concentran la mayor parte del desperdicio alimentario medido, así que, el problema, como en aquel anuncio de Coca-Cola, es para todos. Hablamos de algunos aspectos del informe con José Miguel Herrero, director general de Alimentación del Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.

--Desde 2020, el desperdicio alimentario se ha recortado en España un 19%. Sin embargo, según los datos del informe, el volumen total desperdiciado dentro y fuera de casa subió un 0,4% respecto a 2024. ¿A qué cree que se debe este leve repunte?

--Creo que hay diversos factores, pero uno que influye mucho es el incremento de la población española. De 2024 a 2025 ha habido un incremento de medio millón de personas. El hecho de que seamos más hace que los litros y los kilos pueden ser más. No obstante, no podemos ser triunfalistas y decir que todo va bien. Es verdad que, desde el 2020, la reducción ha sido de casi el 20%, pero a veces hay picos, valles… Tenemos que intentar mejorar a través de campañas y de concienciación para hacer irreversible el avance.

Una persona tira comida a la basura / MAGNIFIC

Debemos insistir en que el alimento más caro es el que acaba en la basura. Ahora, el incremento del precio de los alimentos está encima de la mesa, y eso es positivo desde el punto de vista del desperdicio, porque el consumidor es más consciente de que el alimento tiene ese valor y le cuesta más tirarlo.

--El informe pone de manifiesto la importancia de mejorar la planificación de las compras y los menús, calcular adecuadamente las raciones y gestionar mejor la conservación de los alimentos. También juzga fundamental “organizar correctamente la nevera y prestar atención a las fechas que figuran en el etiquetado". ¿Cuál creen que es el papel de los supermercados? ¿Consideran que la distribución ofrece todas las facilidades al usuario?

--Como nos gusta decir, el mayor margen de mejora en cuanto a la prevención del desperdicio está detrás de la puerta de la nevera. Son los hogares los que concentran el 40% del desperdicio a nivel global, de modo que hay que incidir mucho en el comportamiento en casa y en el previo a hacer la compra. No hay un único responsable, desde luego, toda la cadena debe estar comprometida. En ese sentido, la distribución también tiene mucha responsabilidad y mucho compromiso para la reducción.

Una persona con un carrito y una lista de la compra / MAGNIFIC - gpointstudio

--¿Cómo?

--Ofreciendo productos que están próximos a caducar, con precios reducidos o con una disposición determinada, siempre explicando que son perfectamente aptos para el consumo. La industria alimentaria también tiene que buscar nuevos envasados o nuevas formas de presentación de productos, fomentando tamaños o raciones para los distintos tipos de hogar, ya que vemos que están creciendo mucho los formados por una o dos personas. Esto es una labor compartida entre todos, y la prevención de la que siempre hablamos resulta fundamental: hacer bien las listas de la compra, analizar qué vamos a comprar…

--El ministro Planas recordó que la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente no son equivalentes. ¿Cree que esta distinción confunde a los consumidores?

--Sí, y por eso hemos lanzado la campaña “Aquí no se tira nada”, integrada en la estrategia “España Sabe”. Queremos que sea mucho más práctica que otras campañas. Vamos a ofrecer trucos o métodos para que la gente pueda aprovechar mejor los alimentos: desde recetas de aprovechamiento a consejos sobre cómo organizar una despensa o una nevera, por ejemplo, recomendando colocar los productos que están próximos a caducar más cerca. La mayoría de los alimentos se tiran tal y como los hemos comprado, especialmente las frutas y hortalizas; pero también vemos que el tupper, que contiene una receta ya preparada, se nos olvida en la nevera y acaba tirándose.

Una mujer consulta las etiquetas de unos alimentos / MAGNIFIC - drobotdean

En cuanto a la fecha de consumo preferente y la de caducidad, efectivamente son dos cosas distintas. Mucha gente, de todas las edades, no sabe distinguirlas muy bien. Insistimos en que la fecha de caducidad responde a proteger la salud alimentaria y la fecha de consumo preferente informa sobre la calidad. En el segundo caso, puede haber determinados olores, sabores o aromas, pero en ningún caso el consumo de ese alimento produce un daño a la salud. Nos gusta decir que leer bien las etiquetas es una cuestión más práctica y de sentido común que de seguridad.

--Resulta muy llamativo que, en el hogar, el tipo de alimento que más se desperdicia sean los platos de legumbres (17,3%), más que las ensaladas y los platos de carne. ¿Por qué cree que ocurre esto?

--Quizá cuando hacemos una ensalada la ración se adecúa más porque la preparamos en el momento en función del hambre que tenemos. En cambio, cuando se prepara un puchero, un cocido o unas lentejas se tiende a preparar una cantidad mucho mayor. Las recetas suelen estar pensadas para familias grandes, así que lo que sobra queda un tupper. Es el típico tupper que queda por ahí perdido y acaba tirándose. Debemos pensar que un plato de lentejas que no nos hemos comido hoy mañana puede ser un puré de lentejas. Animemos a consumir legumbres, pero también a planificar la receta conforme al tamaño.

Una olla con un guiso con garbanzos / MAGNIFIC

--El informe refleja que, por edades, los consumidores de entre 25 y 34 años presentan la tasa de desperdicio más elevada fuera del hogar. ¿Qué lectura podría extraer la hostelería al respecto?

--Una de las buenas prácticas de la hostelería es ofrecer muchos tamaños o porciones. Hay muchos restaurantes que ofrecen el formato tapa, media ración y ración; que ofrecen la posibilidad de hacer el acompañamiento (como las patatas fritas) por separado… Nos llama la atención el hecho de que los jóvenes sean los más conscientes en muchos temas de sostenibilidad y medio ambiente, pero en cambio no asocian que tirar alimentos implica tirar los recursos que han sido necesarios para producirlos, como el agua o la energía. Tenemos que concienciar más a los jóvenes del valor que tienen los alimentos.

Y es curioso, porque en la hostelería, en general, se desperdicia menos que en el hogar porque hay una transacción económica: eres más consciente de lo que te cuesta una hamburguesa o una ración de croquetas. Los jóvenes no están siendo tan sensibles en la hostelería como otros grupos de edad. Por su parte, la hostelería tiene que favorecer el tipo de oferta que hace e insistir en ofrecer el tupper cuando sobra comida.

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