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Pagar a Too Good To Go por comida a punto de caducar ya no supone un ahorro

Usuarios denuncian que los "packs sorpresa" igualan, o superan, el valor real de su contenido, cuestionando el modelo de una plataforma que prometía salvar el planeta y que hoy tiene un negocio millonario cada vez menos ventajoso para el cliente

Ana Carrasco González

Una persona compra con Too Good To Go / TOO GOOD TO GO

"No desperdicies tu comida", solía repetir mi madre a diario en la mesa. "Hay demasiados niños muriendo de hambre por todas partes", remataba mi padre. Aquella letanía doméstica, repetida hasta volverse conciencia, marcó a generaciones enteras. Hoy, sostiene el modelo de negocio millonario de Too Good To Go.

La empresa, que se autodenomina "el mercado de excedentes de alimentos más grande del mundo", promete tres cosas: ahorrar dinero, reducir la culpa y disminuir el impacto ambiental. A nivel mundial, los alimentos desechados representan entre el 8% y el 10% de las emisiones que contribuyen al calentamiento global. Esto se debe a que la comida en descomposición produce gas metano, que retiene el calor.

Bajo esta premisa de urgencia climática y moral nació en 2015 Too Good To Go. La idea surgió en Copenhague, cuando un grupo de emprendedores daneses, escandalizados por los festines arrojados a la basura en los bufés libres, decidió intervenir. La empresa busca conectar la comida sobrante con estómagos dispuestos a pagar menos por ella. Sin embargo, 11 años después de su nacimiento, ya no siempre supone un ahorro pagar por la comida a punto de caducar. 

Pagar y rezar

Mette Lykke, criada en la Dinamarca rural por unos padres que le inculcaron el aprovechamiento extremo, era ya una exitosa inversora tecnológica cuando, en 2016, escuchó sentada en el autobús una conversación casual sobre la iniciativa. Fascinada por el concepto, invirtió en la startup y, en 2017, asumió el cargo de directora general. Hoy, la aplicación de TGTG opera en 19 países, presume de más de 120 millones de usuarios registrados y colabora con más de 180.000 establecimientos como Starbucks, Aldi, Carrefour, Danone y Nestlé; también participan pequeñas empresas y empresas familiares.

Una persona utiliza la app Too Good To Go y entra en un supermercado / TOO GOOD TO GO

El usuario abre la aplicación y rastrea los locales cercanos que ofrecen un "pack sorpresa" con comida, en principio (pero no siempre), fresca. El contenido exacto es un misterio; solo se conoce una breve descripción del lugar, un supuesto precio rebajado —promete descuentos de hasta el 75% sobre el valor original— y la franja horaria de recogida, que suele obligar a visitas nocturnas o de última hora. Pagar y rezar.

La devaluación de la "sorpresa"

"Llevo varios años usando la aplicación y me encantaba porque, por un precio reducido, te daban alimentos cerca de su fecha de consumo. Pero últimamente todos los establecimientos dan una cantidad muy reducida", relata Cristina Sánchez, una usuaria que ha decidido claudicar. "Estás pagando el mismo precio que si vas al local y te compras lo que quieras, y encima en mejor estado. Voy a dejar de usarla", arguye.

Elisenda José Ruiz pagó 4,99 euros por un pack cuyo valor original supuesto era de 15 euros. "Sinceramente dudo que la cantidad y el tipo de comida que pusieron costara 15 euros; más bien vale exactamente lo que me cobraron", comenta tras abrir el paquete sorpresa de Too Good To Go. El botín de Jesús E. también estaba valorado, supuestamente, en 15 euros. ¿El contenido? "Una barra de pan, otra barra pequeña, un sándwich que caducaba al día siguiente, una mayonesa y un pastel que no sabíamos ni lo que era y que venía roto por varios sitios". 

La huella de carbono de 6 litros de Seven Up

"Pedí una caja sorpresa de 36 euros y fue decepcionante", lamenta José Luis Escartín. "Cosas que no compraría nunca. Para la gente que, además de salvar comida, quiere ahorrar en la compra, no sirve de nada". José Luis Barrado secunda esta opinión tras adquirir una caja de 37 euros con envío: "Es un negocio redondo, pero no para el cliente. Que esperen sentados otros tantos años para que vuelva a comprar".

El caso de David López ilustra la paradoja medioambiental en la que a veces cae la plataforma. Tras abonar su paquete, recibió por correo ordinario tres botellas de dos litros de Seven Up. "Me mandan lo que les da la gana y por un importe inferior al pagado, las botellas valen 1,60 cada una. Tengo seis litros de refresco para tirar que se han mandado por correo, aumentando la huella de carbono del planeta. Así lo salvan estos del tugudtugou. Bravo. Nunca más". Luis J. también apunta a esta disonancia, pues conducir hasta un local para recoger tres productos por 3,99 euros anula cualquier beneficio ecológico y económico. "Es ir comido por lo servido. Algunos establecimientos dan vergüenza", sentencia.

"Descubres que el ahorro no existe"

"Si sumas los paquetes que te cobraron y no pudiste recoger, los alimentos incomestibles, las mermas de valor y los lotes que no te gustan, descubres que el ahorro no existe. Ellos te venden que te están haciendo un favor, pero es mentira. Tú les estás lucrando", denuncia María Vilas sobre el funcionamiento de Too Good To Go. 

La idea original de Mette Lykke y sus socios sigue siendo brillante y necesaria. Pero cuando el ecologismo se empaqueta, se etiqueta y se somete a los márgenes de beneficio, corre el riesgo de convertirse en una maquinaria de decepción. Para miles de usuarios, la "bolsa sorpresa" ya no alberga la satisfacción de estar salvando el planeta, sino la sospecha de que, una vez más, el sistema les ha dado gato por liebre. O, en su defecto, pan duro y lechuga marchita.

Too Good Too Go afirma que su comunidad de usuarios crece

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Too Good To Go para conocer su postura al respecto. "Actualmente los packs sorpresa cuando se activan en la app comienzan con un precio determinado y este puede ir disminuyendo gradualmente a lo largo del día con el objetivo de asegurar que los alimentos se salven y no se desperdicien, pudiendo llegar en algunos casos a salvarse por hasta una cuarta parte de su precio original", responden fuentes de la empresa.

 "Por otro lado, trabajamos estrechamente con nuestros establecimientos para asegurar que el contenido de los packs cumpla criterios claros de calidad y cantidad, de forma que la propuesta de valor sea atractiva y justa para el consumidor", garantizan desde TGTG. "Asimismo, monitorizamos de manera constante las valoraciones y comentarios de los usuarios, y actuamos junto a nuestros partners cuando es necesario para mantener una experiencia positiva y coherente con nuestra misión", añaden.

No solo eso, desde Too Good To Go exponen a este medio que siguen "viendo un crecimiento y una tendencia positiva" en cuanto a la evolución de la comunidad. "En los últimos dos años nuestra comunidad de usuarios ha crecido un 42% y solo en 2025 el volumen de comidas salvadas aumentó un 15%. Estos datos reflejan que el interés por salvar comida sigue creciendo y que los usuarios continúan valorando la experiencia y el impacto positivo que genera", concluyen.