Los montadores de Taskrabbit siguen liándola cuando tienen que montar muebles de Ikea

Continúa el goteo de clientes molestos por los retrasos, los errores en el montaje o la educación de estos ‘manitas’ asociados al gigante sueco del hogar

Una montadora de TaskRabbit junto al logo de Ikea / FOTOMONTAJE CG
Una montadora de TaskRabbit junto al logo de Ikea / FOTOMONTAJE CG

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En su año fiscal 2025, Ikea facturó 1.986 millones de euros en España. Vendió más productos que el año previo, creó nuevos empleos y experimentó un crecimiento de la venta online, que ya supone más de la cuarta parte de su negocio. Se trata de una compañía que ofrece, sobre todo, eficiencia y practicidad: muebles baratos, diseño moderno sin estridencias y rotación constante. 

Sin embargo, tal y como ha publicado este medio en varias ocasiones, esta eficiencia tiene aristas: los montadores de los muebles tienden a dar problemas y la experiencia de cliente en el servicio posventa suele distar mucho de la sencillez que promete el catálogo. A medida que Ikea ha ganado peso en el comercio online, las quejas por retrasos en las entregas y la dificultad para contactar con un gestor humano han matizado su imagen de marca infalible.

Lío con el montaje de Taskrabbit

El pasado mes de enero, L. Santamaría compró unas estanterías en Ikea. Tenía concertado el montaje de las mismas para el sábado 14 de febrero, de 12:00 a 14:00 horas. Excluyendo el coste de los muebles, pagó por ello un total de 126,70 euros: 39,90 en concepto de servicio de entrega y 86,80 por el montaje de Taskrabbit. No es una compañía asociada, sino una marca de su propiedad: en origen era una startup estadounidense de economía colaborativa, pero fue adquirida por el gigante sueco en 2017.

Una persona monta un mueble / FREEPIK - rawpixel.com
Una persona monta un mueble / FREEPIK - rawpixel.com

Con todo, opera como una filial, y los taskers no son empleados de Ikea, si bien la integración es total: al comprar un mueble en la web o en sus tiendas físicas en España, el sistema ofrece directamente el montaje con Taskrabbit con un precio cerrado.

Los ‘taskers’ no se presentan a la hora acordada

Cuando el montaje es de cierta envergadura, el cliente de Ikea suele tener su casa invadida por las cajas y bloquea su agenda específicamente para recibir al tasker. Los contratados por Santamaría se presentaron en su hogar dos horas antes de lo acordado: “Llamaron al portero automático de mi casa a las 10:00 horas, asegurando que era la hora a la que les habían mandado”, relata.

A pesar de que insistió en que la cita era para dos horas más tarde, no le dieron ninguna solución satisfactoria. “Les pregunté a qué teléfono tenía que llamar yo para aclarar las cosas, o que llamaran ellos a sus superiores, y nada. Se marcharon y dijeron que intentarían volver más tarde”, recuerda este consumidor. Pero no lo hicieron. Unas horas después llamó el tasker, lo que dio pie a un breve intercambio: Santamaría le reprochó que no se hubiera presentado a la hora acordada, y este profesional, no obstante, “colgó el teléfono sin la menor educación”.

Vista de un Ikea / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN
Vista de un Ikea / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN

Un trastorno para el hogar

No se trata de un pequeño error sin consecuencias: Santamaría denuncia que supuso un “grave trastorno” para el funcionamiento de una casa con un enfermo que requiere cuidados y cuya habitación se desmanteló para un montaje que nunca se llevó a cabo.

Santamaría reclamó, y desde Taskrabbit le pidieron disculpas, agregando que “la hora confirmada debe respetarse y cualquier cambio debe comunicarse previamente”. Su única opción fue volver a coger cita para el montaje, fijándose para el lunes 23 de febrero. No obstante, no oculta que temió que volviera a ocurrir algo parecido “y volvamos a estar indefensos”.

“Me cancela el montaje ya pagado”

Las críticas a Taskrabbit abundan en redes sociales y foros de valoraciones. “El mueble embalado en casa, y Taskrabbit me cancela el montaje ya pagado 12h antes. No me dan opciones. Solo que Ikea se pondrá en contacto conmigo. No sé si me ofrecen alternativa, devolución o qué. ¿Qué tipo de servicio es este?”, se preguntaba recientemente un internauta en X.

Una persona habla por teléfono / FREEPIK - pch.vector
Una persona habla por teléfono / FREEPIK - pch.vector

“Lo de que un ‘tasker’ cancele el montaje de un mueble apenas 10 horas antes de ir a tu casa a montarlo… ¿es habitual? Por no decir que llevo intentando que lo hagan desde hace más de dos semanas”, criticaba otro.

Diferencias con el precio

En ocasiones, el tono se eleva cuando las prácticas resultan más irregulares: muebles rotos, desencuentros desagradables y problemas con los cobros. “Los oficiales de Ikea, que son Taskrabbit, te estafan descaradamente. En Ikea me dieron un precio y cuando llegaron a casa me dijeron el doble. Les mandé a la mierda. Tienen miles de reseñas negativas por esto”, aseguraba un tercer comprador.

En Trustpilot (donde la puntuación media de la empresa es muy positiva, lo que no deja de resultar sospechoso: hay más de 30.000 opiniones y la nota media es de 4,4 estrellas sobre 5) se han publicado otros comentarios que resultan casi cómicos, pero que igualmente vienen a reflejar la falta de profesionalidad de algunos montadores. “Vivo en Madrid, mi calle se llama Zaragoza, y esta empresa organizó mi montaje para la calle Zaragoza de Zaragoza. ¿Cómo puede ser posible que Ikea me mande el armario a mi casa de Madrid y la dirección del montaje sea en otra ciudad?”, se preguntaba una clienta, molesta. 

Un trabajador de Ikea en un pasillo del centro logístico / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN
Un trabajador de Ikea en un pasillo del centro logístico / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN

La postura de Ikea

Este medio ha contactado con Ikea para preguntar por estas incidencias. Desde la compañía alegan que Taskrabbit analiza todas las incidencias de forma minuciosa “y toma acciones sobre aquellos taskers sobre los que se ha recibido algún tipo de feedback negativo (a través de la herramienta de ranking de satisfacción del cliente, escalaciones a través del formulario de incidencias, etc.)”.

Asimismo, cuando el tasker no responde o el soporte de la plataforma entra en bucle, la mediación varía “en función de si es pre o post pago”. En la parte pre-pago, relatan, las incidencias las debe gestionar el cliente con Ikea. En el caso de los clientes post-pago, los clientes tienen que contactar con el equipo de soporte de Taskrabbit a través de la app.

Selección de taskers

Por último, reconocen que “Ikea no interviene en el proceso de selección de los taskers”, si bien la validación de los mismos se basa “en criterios generales de calidad y desempeño”, entre los que se incluyen evaluaciones y valoraciones de clientes, su historial, su tasa de incidencias y el cumplimiento de los estándares operativos.

“En enero el porcentaje de satisfacción ha sido del 88%, un buen dato que se sitúa por encima del objetivo. En cualquier caso, tenemos claro que aun teniendo estos datos el seguimiento del desempeño es clave para mantener un nivel de calidad consistente”, apuntan.