Alerta tendencia: Action recupera la moda decorativa que lleva años triunfando en todas las casas de playa con estas estanterías
Los muebles de mimbre vuelven: Action, JYSK e IKEA recuperan el clásico más nostálgico de las casas de playa
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Hay materiales que tienen la capacidad de llevarnos directamente a otro lugar. El mimbre es uno de ellos. Basta ver una cesta trenzada, un estante ligero o una pieza de fibras naturales para pensar en casas de playa, veranos de infancia, dormitorios con aire mediterráneo y apartamentos familiares donde siempre había algún mueble cálido, práctico y con encanto artesanal.

Durante años, el mimbre fue uno de los grandes protagonistas de la decoración estival. Estaba en los cabeceros, en las sillas, en los revisteros, en las mesillas y en esos estantes de pared que servían para colocar libros, cremas solares, conchas, toallas pequeñas o recuerdos de vacaciones. Después, como ocurre con tantas tendencias, desapareció de los interiores más urbanos y minimalistas. Pero ahora vuelve con fuerza, impulsado por el gusto por los materiales naturales, las casas más acogedoras y la decoración con aire relajado.

Action ha sido una de las últimas marcas en recuperar esta estética con una selección de estantes de pared de fibras naturales que parecen pensados para devolver a cualquier rincón ese toque veraniego y nostálgico. Lo hace, además, con precios muy asequibles: un estante de pared disponible en diferentes variantes por 9,95 euros y otro modelo rectangular de 26 x 36 centímetros por 7,95 euros.
Action y su regreso de una estética muy familiar
El atractivo del mimbre está en su capacidad para aportar calidez sin recargar. Frente a los muebles fríos o demasiado sobrios, las fibras naturales suavizan los espacios y crean una sensación de hogar vivido. Tienen presencia, pero no pesan visualmente. Decoran, organizan y, al mismo tiempo, añaden textura.

Además, conectan con una memoria estética muy reconocible. Muchas personas asocian este tipo de piezas a las casas de los abuelos, a los apartamentos de verano o a habitaciones infantiles de hace décadas. Por eso, cuando el mimbre vuelve a las tiendas actuales, no se percibe solo como una tendencia decorativa, sino también como un guiño emocional a nuestra infancia.

Los estantes de Action encajan muy bien en esa idea. Son pequeños, ligeros y fáciles de colocar, perfectos para transformar una pared sin hacer una gran inversión. El modelo de 9,95 euros destaca por sus formas curvas y redondeadas, con versiones tipo arco o diseños circulares con baldas interiores. El de 7,95 euros, más rectangular y con aspecto de cesto, resulta especialmente práctico para recibidores, baños o dormitorios.
JYSK apuesta por una cesta decorativa y funcional a modo de estantería
Dentro de esta misma tendencia también aparece JYSK con su cesta HAGUDA natural, disponible por 9 euros. Se trata de una pieza que combina la estética artesanal de las fibras naturales con una función muy práctica: organizar pequeños objetos sin perder estilo.

Su diseño tipo cesta de pared, con estructura trenzada y asa superior, recuerda a esos organizadores de baño o cocina que antes se veían en muchas casas de verano. En la imagen aparece colocada con toallas y productos de cuidado personal, una idea perfecta para baños pequeños, rincones de aseo o zonas donde se quiera tener todo a mano sin llenar la encimera.
También puede funcionar en la entrada de casa para guardar gafas de sol, llaves o cartas; en un dormitorio infantil para pequeños accesorios; o incluso en una cocina para paños, servilletas o botes ligeros. Su precio, 9 euros, la convierte en una opción asequible para sumarse al mimbre sin comprar un mueble grande.
Ikea recupera el ratán en clave más decorativa
Ikea también se suma a esta vuelta de las fibras naturales con el estante de pared FRYKSÅS, realizado en ratán y con medidas de 60 x 20 centímetros. Su precio es de 29,99 euros, una cifra más elevada que las propuestas de Action y JYSK, pero también se trata de una pieza más grande y con mayor presencia decorativa.

Este estante tiene una estética muy reconocible: estructura ligera, acabado trenzado y dos niveles para colocar objetos pequeños. Es ideal para quienes quieren dar protagonismo a una pared y no solo añadir un accesorio puntual. Puede encajar muy bien en baños, cocinas, dormitorios o recibidores, especialmente si se combina con plantas, velas, cerámica clara o textiles de lino y algodón.
La propuesta de IKEA tiene ese punto nórdico-natural que funciona muy bien en casas actuales. No parece un mueble antiguo, sino una reinterpretación moderna del ratán de siempre. Ahí está precisamente su valor: mantiene la calidez de los materiales tradicionales, pero con una forma limpia y fácil de integrar.



