¿En España somos más de discutir o de tener sexo? Un inesperado estudio de Durex revela la sorprendente respuesta
La última campaña de Durex recoge los datos de un estudio en el que descubrimos que en España se discute hasta 8 veces más de lo que se tiene sexo: así es la campaña de marketing más "eficaz" de la marca
Escucha el artículo ahora…
Las relaciones de pareja en España atraviesan un momento de contraste entre el deseo de conexión y el desgaste de la convivencia diaria. Así lo refleja el último estudio elaborado por Durex, realizado en España este 2026, que pone de manifiesto una realidad cada vez más presente en muchas relaciones: los conflictos cotidianos están ganando terreno a los espacios de intimidad.
Según los últimos datos del INE, en 2024 se produjeron en España 86.595 casos de separación y divorcio, un 8,2% más que el año anterior. De ellos, 82.991 fueron divorcios y 3.604 separaciones. Unas cifras que solo hacen referencia a rupturas matrimoniales oficiales, no a todas las rupturas de pareja, porque no incluye a parejas no casadas que se separan.
Una media de 30 discusiones al mes
Según los datos del informe, los españoles acumulan una media de 30 discusiones o malentendidos al mes, mientras que mantienen relaciones sexuales unas 4 veces en ese mismo periodo.
Dicho de otra forma, se discute aproximadamente siete veces más de lo que se tiene sexo. Una cifra llamativa que no solo habla de frecuencia sexual, sino también del peso que tienen la rutina, el estrés y los desencuentros en el bienestar emocional de la pareja.
La conexión emocional ya no es una prioridad para las parejas
El estudio señala que casi 6 de cada 10 españoles han evitado mantener relaciones sexuales por un conflicto pendiente de resolver. No siempre se trata de grandes discusiones o crisis profundas. Muchas veces son pequeñas fricciones que se repiten y se acumulan: una conversación que acaba mal, una tarea doméstica mal repartida, una respuesta que se interpreta como desinterés o la sensación de no sentirse escuchado por la otra persona.

Estos detalles, aparentemente menores, pueden terminar creando distancia emocional. Y cuando esa distancia se instala, la intimidad deja de surgir de forma natural. El deseo necesita un clima de confianza, complicidad y cuidado; si en su lugar hay tensión, reproches o asuntos sin cerrar, es habitual que el encuentro físico quede en segundo plano.
Sin embargo, el informe también muestra una lectura esperanzadora. Cerca del 75% de los españoles considera que mantener relaciones sexuales puede ser una buena manera de reconectar con la pareja. Es decir, aunque los conflictos puedan bloquear el deseo, muchas personas siguen viendo la intimidad como una vía para acercarse, reparar y recuperar la complicidad.
La Generación Z y la pasión: discuten tanto como tienen intimidad
El estudio de Durex también detecta diferencias relevantes por edad. La Generación Z, formada por personas de hasta 28 años, aparece como la más activa sexualmente, pero también como la que registra más discusiones y malentendidos. Su forma de vivir las relaciones parece estar marcada por una mayor intensidad emocional: más deseo, más actividad, pero también más roces en el día a día.

En el otro extremo se sitúan los Baby Boomers, de entre 61 y 79 años. En su caso, la frecuencia sexual es menor, pero también lo son los conflictos. La relación parece vivirse desde un ritmo más pausado, con menos tensión cotidiana y una convivencia más asentada. Estos datos reflejan cómo la edad, la experiencia y las expectativas influyen en la manera de construir el vínculo.
El estudio de Durex lo confirma: el deseo se desconecta
Para la psicosexóloga Lucía Jiménez, colaboradora de Durex, muchas parejas interpretan la falta de deseo como si fuera un problema repentino, cuando en realidad suele ser consecuencia de una desconexión emocional progresiva.
“Muchas parejas creen que el problema es que ya no tienen ganas de sexo como antes. Pero el deseo no desaparece de repente: se desconecta poco a poco cuando dejamos de sentirnos vistos, escuchados o emocionalmente cerca de la otra persona”, explica la experta.

Esta idea cambia el enfoque: el problema no siempre está en la atracción física, sino en el estado del vínculo. Sentirse acompañado, validado y tenido en cuenta puede ser tan importante para la vida íntima como cualquier gesto de seducción.
Ya no vale eso de "la mejor forma de arreglar una discusión es en la cama", la mejor forma de hacerlo siempre será hablar para construir una relación sana que te haga tener ganas de esa intimidad en la cama. Cuando una persona siente que no hay espacio para hablar, que no se la escucha o que la relación funciona en piloto automático, el deseo puede empezar a desactivarse.
Cuidar la conexión también es cuidar el bienestar de la pareja
Casi 8 de cada 10 personas creen que mejorar la conexión emocional ayuda a mejorar la calidad de sus relaciones y su bienestar general. La intimidad, por tanto, no se construye únicamente en los momentos sexuales, sino en todo lo que ocurre antes: cómo se conversa, cómo se resuelven los conflictos, cómo se reparten las responsabilidades y cómo se cuida la presencia del otro en la rutina.

Una vida sexual satisfactoria no depende solo de la frecuencia, sino de la calidad del vínculo. A veces, recuperar el deseo pasa por volver a hablar sin reproches, escuchar con atención, reservar tiempo para la pareja o romper con dinámicas que han convertido la convivencia en una sucesión de tareas y malentendidos.
Como apunta Jiménez, “no hay mejor predictor de una buena vida sexual que una buena conexión emocional. La intimidad no se construye solo en los grandes momentos, sino también en cómo nos relacionamos y conectamos en el día a día”.
Reconectar en medio de la rutina
En este contexto, Durex pone el foco en la importancia de recuperar espacios de cercanía con su gama premium Durex Conexión Total, una propuesta pensada para favorecer una experiencia más íntima, sensorial y compartida. Pero más allá del producto, el mensaje conecta con una necesidad real: muchas parejas no han perdido el deseo, sino el tiempo, la atención y la calma necesarios para que vuelva a aparecer.

Porque discutir forma parte de cualquier relación, pero vivir instalados en el conflicto puede pasar factura. El reto no está en no discutir nunca, sino en aprender a reparar, hablar y volver a encontrarse. A veces, el bienestar de pareja empieza justo ahí: en dejar de funcionar en automático y recordar que la intimidad también se cuida cada día.
Añadir Consumidor Global como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.




