Antonio López (AEMPS): “Tenemos que recuperar la idea de que no todo se cura de manera inmediata”

Este experto recuerda que la enfermera o el farmacéutico también tienen un papel relevante a la hora de explicar que el antibiótico no es útil en todas las situaciones

Una persona sostiene medicamentos y antibióticos / MAGNIFIC
Una persona sostiene medicamentos y antibióticos / MAGNIFIC

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El mal uso de los antibióticos, algo que podría parecer hasta cierto punto inocente o inofensivo, ya cuesta vidas. Muchas vidas. Las bacterias resistentes a estos medicamentos provocan 35.000 muertes al año en Europa y le cuestan a la sanidad unos 1.500 millones de euros extra. La principal causa es el uso excesivo e incorrecto de estos medicamentos, un problema que afecta a toda la sociedad.

En España, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) se esfuerza por reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencia a los antibióticos y, consecuentemente, reducir el impacto de este problema sobre la salud de las personas, los animales y el medioambiente. Antonio López es su coordinador en salud humana. Hablamos con él.

--La AEMPS alerta de que la resistencia a los antimicrobianos puede "socavar la medicina moderna". ¿Qué tratamientos o procedimientos médicos están en mayor riesgo de quedar socavados?

--Muchos tratamientos o actuaciones dependen de que tengamos antibióticos eficaces para prevenir o tratar la infección. Por ejemplo, en las cirugías, desde intervenciones muy rutinarias a grandes operaciones, el antibiótico es clave. También en los tratamientos oncológicos: la quimioterapia debilita el sistema inmunitario y por tanto hay más riesgo de infecciones, de modo que no contar con antibióticos sería un gran problema. Esto mismo sucede en los trasplantes de órganos. 

Médicos en un pasillo / MAGNIFIC
Médicos en un pasillo / MAGNIFIC

También hay personas de riesgo, como podrían ser las que están en unidades de cuidados intensivos o las de neonatología, especialmente vulnerables. Si no tienes con qué tratar las infecciones, pueden complicarse muchísimo. Pueden requerir antibióticos cosas tan comunes como una cesárea, la diálisis, los pacientes con enfermedades crónicas… Hay cosas que damos por hecho que cambiarían si los antibióticos dejaran de estar ahí.

--A pesar de las campañas, da la sensación de que sigue existiendo la presión por parte de algunos pacientes para que se les prescriban antibióticos ante procesos virales, como la gripe o el resfriado. ¿Cómo se le da la vuelta a la situación? 

--La realidad es que todavía existe la percepción de que los antibióticos son una solución rápida para tratar cualquier infección, incluidos los procesos virales. Y, en esos procesos, un antibiótico no hace absolutamente nada. Por eso, en la última campaña que hicimos con el PRAN, el eslogan era “usarlos bien es vital”. 

--¿Qué mensajes transmitían?

--Mensajes como que utilizarlos mal perjudica a todos, porque lo que tú hagas no te afecta solo a ti. Otra de las cosas que tratamos transmitir es que no solo depende de un único factor (de que haya buenas prácticas o una buena prescripción por parte de los sanitarios) sino que la población tiene que estar bien informada. La enfermera o el farmacéutico hablan directamente con los pacientes y también tienen un papel relevante a la hora de explicar que el antibiótico no es útil en todas las situaciones. 

Una farmacéutica / MAGNIFIC
Una farmacéutica / MAGNIFIC

--¿En España, el problema de la RAM está más o menos extendido que en países de nuestro entorno?

--Teníamos una situación de partida relativamente complicada. Cuando empezamos en el año 2012 a trabajar en lo que sería luego el Plan Nacional que se aprobó en 2014, con la Red de Vigilancia que tiene la Comisión Europea, éramos el primer país de Europa en uso antimicrobiano en sanidad animal, y el tercero en salud humana. Pero ahora, más de 10 años después, somos uno de los países de la UE que más ha reducido el uso de antibióticos en los últimos años. En salud humana, la reducción ha sido del 14%, y en sanidad animal se ha reducido un 60%. 

--¿Cree que, en cierta medida, es un problema que va más allá del aspecto sanitario y conecta con lo sociológico? Lo pregunto porque, en una sociedad acelerada que tiende hacia la gratificación instantánea, hemos erosionado la paciencia y santificado la inmediatez.

--Sin duda, la resistencia a los antimicrobianos no se trata solo de un problema sanitario. Tiene mucho que ver con lo que comentas, con cómo nos relacionamos con la enfermedad y con las expectativas que tenemos como pacientes. La inmediatez que marca la sociedad actual impacta muchísimo. Hemos asumido que todo se tiene que resolver muy rápido, y eso incluye también los problemas de salud: cuando tenemos una infección, una gripe o un catarro, todos tenemos frustración y queremos que se resuelva cuanto antes. No se confía en que solo con reposo, líquidos y antigripales se vaya a resolver. 

Una persona con sus medicamentos / MAGNIFIC
Una persona con sus medicamentos / MAGNIFIC

Además, a veces, como pacientes, interpretamos que si una asistencia sanitaria en la atención primaria no va a acompañada de una receta no ha estado todo bien. Cambiar eso es clave para nosotros. Tenemos que ser capaces de recuperar, como sociedad, la idea de que no todo se cura de manera inmediata, que no todo requiere una medicación o que el tiempo que tiene el médico no lo puede dedicar enteramente a ti.

--En una campaña de 2025 que recuperó la imagen de Alexander Fleming, el PRAN recordó que los antibióticos sólo funcionan si se usan bien y todos tenemos un papel crucial en ello.  La campaña mostraba situaciones cotidianas en las que los antibióticos se usan mal: “tomarlos sin receta, interrumpir un tratamiento antes de tiempo, compartirlos con mascotas o guardarlos por si acaso”. ¿Podría darnos más contexto?

--Nuestra idea es que cualquier persona puede contribuir de manera muy sencilla pero decisiva a combatir la resistencia. La primera es nunca tomar antibióticos sin sin una receta. Esto es lo más importante, porque puedes meter la pata, equivocarte en el antibiótico, tomar una dosis insuficiente o durante un tiempo inadecuado. Hay que seguir las indicaciones del médico. Por otro lado, no deberías guardar en casa los excedentes de antibiótico, sino devolverlos en la farmacia. Para eso tenemos un sistema de gestión de residuos de medicamentos estupendo. Tienes que mantener una buena higiene de manos, una buena higiene alimentaria… Todo eso, que son acciones muy sencillas, son absolutamente decisivas. A todos nos han sobrado comprimidos, y siempre puedes tener la tentación de guardarlos por si acaso o incluso utilizarlos con la mascota. Ese por si acaso es muy peligroso. Damos por hecho que el antibiótico es un medicamento universal que siempre va a estar disponible, pero no es así. No se puede utilizar a la ligera. La transmisión de resistencia, además, puede ocurrir tanto de los animales al hombre como del hombre a los animales.

Una persona con su perro / PEXELS
Una persona con su perro / PEXELS

--¿Qué cambios prepara la AEMPS y el sector en relación con los antibióticos? ¿Qué alcance tendrán? 

--En los últimos años, la AEMPS, a través del PRAN, ha puesto en marcha cambios importantes tanto en salud humana como animal y medioambiental y, sobre todo, está consolidando una nueva forma de relacionarnos con los antibióticos que va más allá de la prescripción clásica. Uno de los ejes clave en salud humana ha sido ajustar mejor los formatos de los antibióticos para que se adapten a la duración real de los tratamientos. Esto busca evitar que sobren comprimidos, que luego se guardan o se reutilizan de forma inadecuada. También se está avanzando en el uso de herramientas de apoyo a la decisión clínica, como guías terapéuticas digitales, sistemas de prescripción más precisos o test diagnósticos rápidos, que ayudan a diferenciar antes si una infección es bacteriana o viral. En paralelo, se están reforzando los programas PROA (Programas de Optimización del Uso de Antibióticos) tanto en hospitales como en atención primaria, con un enfoque más estructurado y transversal, apoyados por unas Normas de Certificación y la herramienta CertificaPROA.

La ministra de Sanidad, Mónica García / EUROPA PRESS
La ministra de Sanidad, Mónica García / EUROPA PRESS - A. PEREZ MECA

--¿Será de manera escalonada?

Sí, el ajuste de los formatos de antibióticos se está planteando de forma progresiva. Estamos hablando de un cambio que implica a toda la cadena —desde la industria farmacéutica hasta la dispensación en farmacia—, por lo que requiere adaptación técnica, regulatoria y también logística. Lo que se está haciendo es avanzar poco a poco hacia presentaciones más ajustadas a la duración real de los tratamientos, empezando por aquellos antibióticos o indicaciones donde el desajuste era más evidente. El objetivo es que el número de dosis disponibles coincida mejor con lo que se prescribe, evitando sobrantes.

Este enfoque escalonado permite evaluar el impacto, hacer ajustes si es necesario y garantizar que no se generan problemas de acceso o abastecimiento. Además, va acompañado de otras medidas, como mejorar la prescripción electrónica o reforzar la información al paciente. En definitiva, no es solo un cambio de formato, sino parte de una estrategia más amplia para evitar el uso inadecuado de antibióticos, y por eso se está implantando de manera gradual y ordenada.