Una mancha que cambia de color, un lunar que crece o una herida que no termina de cicatrizar no son problemas menores. Detrás de estas señales puede esconderse un cáncer de piel.
La doctora Eugenia Cutillas, jefa de Dermatología de Quirónsalud Murcia, explica a Consumidor Global que el diagnóstico temprano es clave, especialmente en el caso del melanoma, el cáncer cutáneo más agresivo. Además, alerta de que todavía persisten numerosos errores y falsas creencias en torno a la exposición solar, la protección de la piel y los riesgos asociados al bronceado.
Cuando una mancha deja de ser una simple mancha
No todas las lesiones cutáneas son preocupantes, pero algunas señales deben poner en sobreaviso. Según explica la especialista, la aparición de lesiones nuevas que cambian rápidamente, lunares que modifican su tamaño, color o forma, heridas que no cicatrizan tras varias semanas, manchas que sangran o producen picor persistente son motivos suficientes para solicitar una valoración médica.
"En dermatología hablamos mucho del "signo del patito feo": ese lunar o mancha que destaca claramente sobre los demás merece valoración especializada", apostilla.
La regla ABCDE para vigilar los lunares
Muchas personas conviven con lunares desde hace años y desconocen qué características pueden indicar que existe un problema. Para orientarse, los dermatólogos utilizan la conocida regla ABCDE, que ayuda a identificar posibles signos de alarma.
Esta regla consiste en observar la asimetría, los bordes irregulares, la presencia de un color no homogéneo, un diámetro superior a seis milímetros y, sobre todo, la evolución. Un lunar benigno suele ser estable, uniforme y simétrico, mientras que uno sospechoso cambia con el tiempo o presenta varias tonalidades. No obstante, la doctora Cutillas recuerda que no todos los melanomas siguen estas pautas, por lo que ante cualquier duda conviene consultar con un especialista.
Los cánceres de piel más frecuentes y el más peligroso
Los tumores cutáneos más habituales son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide, ambos incluidos dentro de los denominados cánceres de piel no melanoma. Su aparición suele estar relacionada con la exposición solar acumulada a lo largo de los años y, cuando se detectan de forma precoz, "presentan un pronóstico muy favorable", subraya Cutillas.
Sin embargo, existe otro tipo de cáncer cutáneo que preocupa especialmente a los dermatólogos. "El melanoma es menos frecuente, pero es el más agresivo porque tiene mayor capacidad de diseminarse a otros órganos si no se diagnostica precozmente", explica la especialista.
El valor de llegar a tiempo
En el caso del melanoma, detectar la enfermedad en sus fases iniciales puede resultar determinante. La doctora Cutillas subraya que "un melanoma diagnosticado en fases iniciales puede curarse en más del 90% de los casos mediante cirugía".
La situación cambia cuando el diagnóstico se retrasa y la enfermedad ya ha alcanzado ganglios u otros órganos. Por este motivo, los especialistas insisten en la necesidad de realizar autoexploraciones periódicas y acudir a las revisiones dermatológicas recomendadas.
El bronceado no es sinónimo de salud
Uno de los errores más extendidos entre la población es asociar el bronceado con una piel sana. Sin embargo, la realidad es muy distinta. "El bronceado es una respuesta de defensa de la piel frente al daño solar", afirma la dermatóloga.
La dermatóloga también advierte de que muchas personas utilizan protector solar únicamente durante los días de playa o piscina y olvidan aplicarlo en su rutina diaria. A ello se suma la tendencia a exponerse al sol durante las horas centrales del día, precisamente cuando la radiación ultravioleta alcanza sus niveles más altos.
Cómo usar correctamente el protector solar
Los errores relacionados con la fotoprotección siguen siendo muy habituales, especialmente durante las vacaciones. Muchas personas utilizan el protector solar únicamente cuando van a la playa o la piscina, aplican menos cantidad de la necesaria o se olvidan de renovarlo a lo largo de la jornada.
Según explica la doctora Cutillas, existe además una creencia errónea muy extendida: pensar que el protector debe aplicarse obligatoriamente entre 20 y 30 minutos antes de la exposición al sol. La especialista aclara que el producto comienza a actuar desde el mismo momento de su aplicación. También recuerda que es fundamental reaplicarlo después del baño, tras sudar o, como norma general, cada dos horas. Asimismo, aconseja no olvidar zonas especialmente vulnerables como las orejas, los empeines, el cuello, el cuero cabelludo o los labios. Y añadir protección con gorras, gafas de sol y buscar la sombra.
Quiénes deben extremar la vigilancia
Aunque cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel, existen determinados perfiles con un riesgo superior. Entre ellos se encuentran quienes tienen la piel muy clara, ojos claros o cabello rubio o pelirrojo, así como las personas con numerosos lunares o antecedentes familiares de melanoma.
También deben prestar especial atención quienes han sufrido quemaduras solares importantes, especialmente durante la infancia. La especialista añade a este grupo a las personas inmunodeprimidas y a quienes trabajan o practican deporte al aire libre de forma habitual, ya que están expuestos a una mayor cantidad de radiación solar.
Los mitos que siguen poniendo en riesgo a la población
Las falsas creencias continúan siendo uno de los grandes obstáculos para la prevención. Una de las más peligrosas es pensar que el riesgo solo existe cuando se produce una quemadura solar. La doctora Cutillas recuerda que la exposición acumulada también provoca daños importantes en la piel.
Otra idea equivocada es creer que la piel morena ya está protegida. Según explica, el bronceado ofrece una protección mínima e insuficiente frente al daño solar. Además, desmonta otros mitos frecuentes, como considerar seguras las cabinas de bronceado o pensar que un lunar que lleva años presente no puede volverse problemático. "Un lunar puede transformarse con el tiempo, por lo que cualquier cambio debe revisarse", advierte. También recuerda que el cáncer de piel no es exclusivo de las personas mayores y que cada vez se diagnostican más casos en pacientes jóvenes debido a hábitos de exposición solar inadecuados.