La ginecología quirúrgica aborda patologías frecuentes en la salud de la mujer, como miomas, endometriosis, prolapsos o quistes ováricos. Aunque estas intervenciones no suelen figurar entre las prioridades urgentes de los hospitales, influyen de manera decisiva en la calidad de vida de las pacientes, tanto en el plano físico como en el emocional.
Según los últimos datos del Sistema de Listas de Espera (SISLE), 30.509 mujeres se encuentran en lista de espera estructural en España para una intervención ginecológica, lo que supone una tasa de 0,64 por cada 1.000 habitantes. En la Comunidad de Madrid (CAM) son 3.261 pacientes pendientes de esta operación, lo que se traduce comparativamente en una tasa de 0,46 por cada 1.000 habitantes, cifra sensiblemente inferior a la media nacional.
Pero es en los tiempos de espera donde la región marca la mayor distancia respecto al conjunto del país. El tiempo medio para acceder a esta cirugía en la CAM se sitúa en 41 días, es decir, 55 menos que los 96 días de media nacional. Además, solo el 0,3 % de las pacientes supera los seis meses de espera en Madrid, un porcentaje prácticamente residual si se compara con el 14,5 % registrado en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Comunidades por encima de los cien días
La posición madrileña resulta especialmente significativa cuando se analiza en comparación con otras grandes comunidades. En territorios como Andalucía, Cataluña o Castilla-La Mancha, el tiempo medio de espera supera ampliamente los 100 días, alcanzando los 158, 114 y 101 días respectivamente. En el panorama nacional, solo dos comunidades presentan tiempos de espera inferiores a los de Madrid: el País Vasco, con 36 días de media, y Extremadura, con 38 días. Sin embargo, se trata de territorios con una presión asistencial considerablemente menor y un volumen de pacientes muy inferior, lo que refuerza el peso específico de los datos madrileños.
Estos indicadores sitúan a Madrid como una de las regiones con mejor desempeño en ginecología quirúrgica dentro del SNS, no solo por el volumen contenido de pacientes en lista de espera, sino, sobre todo, por la agilidad en el acceso a la intervención. Las diferencias con respecto a otras comunidades evidencian una mejor organización de los recursos en sus hospitales, donde la colaboración público-privada se traduce en mejores tiempos de respuesta para las pacientes y una mayor capacidad asistencial.
Los hospitales más eficientes
Según los últimos datos del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), correspondientes al mes de diciembre, entre los grandes hospitales madrileños de referencia se sitúa en primer lugar -con menos de un mes de espera para una ginecología quirúrgica- la Fundación Jiménez Díaz, con 26,27 días; le siguen el Gregorio Marañón, con 41,39; el Clínico San Carlos, con 42,41; el Puerta de Hierro Majadahonda, 45,3; La Paz: 48,9; el Ramón y Cajal: 51,66 y el 12 de Octubre: 57,69. Todos ellos por debajo de los dos meses de espera.
Entre los hospitales de media complejidad, registran menos de un mes de demora el Hospital Universitario General de Villalba (14,73 días), el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla (20,54), el Universitario de Torrejón (27,34) y el Severo Ochoa (30,45). Entre uno y dos meses: Rey Juan Carlos (32,72), Fuenlabrada (39,02), Fundación Alcorcón (42,41), Príncipe de Asturias (50,37), Móstoles (50,61) e Infanta Sofía (54,11). Superan los dos meses de demora el Hospital de Getafe (62,97) y el Infanta Leonor, con 70,63 días de espera.
Madrid lidera los tiempos quirúrgicos más bajos
Madrid sigue a la cabeza del Sistema Nacional de Salud en cuanto a menores tiempos de espera para intervenciones quirúrgicas. Según los últimos datos publicados por el SISLE, la Comunidad de Madrid es la región española con menor demora para operaciones de todo el territorio nacional, con 49 días, muy por debajo de los registros de otras comunidades autónomas, así como de la media nacional, que se sitúa en 118,6 días. De hecho, ningún centro de la red hospitalaria madrileña supera la media nacional y muchos hospitales presentan un desempeño con tiempos de espera sensiblemente inferiores.
Resultados que cobran más relevancia al ser Madrid la comunidad que enfrenta una mayor presión asistencial. Según el SISLE, no solo registra los menores tiempos de espera para operaciones, sino también una de las tasas más bajas de pacientes pendientes de operación, con 9,96 por cada 1.000 habitantes. En autonomías como Cataluña o Andalucía, la tasa asciende a 25,39 y 22,58 días respectivamente.
Para la sanidad madrileña, la clave no está únicamente en reducir el número de pacientes pendientes, sino en garantizar que el acceso a quirófano se produzca en plazos compatibles con una atención preventiva, resolutiva y centrada en las necesidades reales de los pacientes. Mantener estos tiempos de respuesta no solo evita el agravamiento de patologías y mejora la calidad de vida, sino que contribuye a un uso más eficiente de los recursos sanitarios y a una mayor confianza en el sistema público. El reto a medio plazo será consolidar este modelo organizativo, capaz de absorber la presión asistencial creciente sin renunciar a la equidad, la continuidad asistencial y la excelencia clínica.