Loading...

El uso de bolsas de plástico cae un 40% tras el cobro obligatorio

Los científicos avisan de que el verdadero desafío ambiental está ahora en los microplásticos y en la correcta gestión de los residuos

Ana Carrasco González

Una persona con una bolsa de plástico en un supermercado de Mercadona / EP

Cobrar por las bolsas en los supermercados ha funcionado. España ha logrado reducir el uso de bolsas de plástico un 40% en los últimos años. 

Sin embargo, coincidiendo con el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, los científicos han lanzado una seria advertencia: ganar esta batalla no significa haber ganado la guerra contra la contaminación, y algunas de las "alternativas ecológicas" podrían estar empeorando el problema.

El cobro implantado en 2018

El consumo de bolsas de plástico en España ha caído un 40% desde 2017, un descenso que los expertos atribuyen, en gran medida, al cobro obligatorio implantado en 2018. La medida ha modificado los hábitos de compra de millones de consumidores, que cada vez recurren más a bolsas reutilizables o reutilizan las de plástico durante más tiempo.

Los últimos datos del Registro de Productores del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) reflejan que el número de bolsas puestas en el mercado pasó de 11.238 millones en 2017 a 6.890 millones en 2023, mientras que el consumo por persona descendió de 241 a 142 bolsas al año. Además, las bolsas de plástico convencional se redujeron un 68%, al tiempo que aumentó el uso de bolsas compostables para determinados usos.

Una bolsa de plástico / FREEPIK

Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico

Con motivo del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, que se celebra este viernes, varios especialistas han confirmado que la medida ha tenido un efecto directo sobre los hábitos de consumo.

La química y divulgadora científica Deborah García Bello asegura que el cobro de las bolsas "sí ha cambiado" el comportamiento de los ciudadanos, ya que ha impulsado la reutilización de bolsas de plástico y el uso de carros de la compra o bolsas reutilizables fabricadas con otros materiales.

En la misma línea, Amparo Fernández, directora de Desarrollo de Negocio de Captoplastic, considera que las medidas adoptadas han sido "claramente eficaces desde el punto de vista de la prevención", aunque matiza que todavía no existen estudios suficientes para determinar hasta qué punto ha disminuido la presencia de bolsas de plástico en la naturaleza.

El problema ya no son las bolsas de plástico

Pese a la mejora registrada en el consumo, las especialistas coinciden en que centrar el debate únicamente en las bolsas puede dar una visión incompleta del problema de la contaminación por plásticos. Fernández explica que una parte muy importante de los microplásticos no procede de las bolsas de la compra, sino del desgaste de los neumáticos, los textiles sintéticos, las pinturas, los pellets industriales y de la fragmentación de residuos plásticos mal gestionados.

Por su parte, Deborah García Bello considera que la bolsa de plástico se ha convertido en el principal símbolo de la contaminación, cuando el verdadero problema reside en que los residuos acaben abandonados en el medio natural o lleguen al mar. En su opinión, el impacto ambiental depende más de la gestión correcta de los residuos que del material con el que estén fabricados.

¿Son mejores las bolsas de papel o las compostables?

Las expertas también desmontan una de las ideas más extendidas entre los consumidores: que cualquier alternativa al plástico es automáticamente más sostenible. Recuerdan que para comparar correctamente distintos materiales es necesario realizar un análisis completo del ciclo de vida, ya que una bolsa de papel o una de algodón pueden generar un mayor impacto ambiental que una bolsa de polietileno si no se reutilizan el número suficiente de veces.

En cuanto a las bolsas biodegradables y compostables, advierten de que tampoco representan una solución definitiva. Muchas de ellas solo se degradan correctamente en instalaciones industriales de compostaje y, si terminan abandonadas en el entorno, pueden fragmentarse antes de desaparecer. Además, las bolsas biodegradables pueden dificultar los procesos de reciclaje cuando se mezclan con plásticos convencionales.

La bolsa más sostenible es la que más se reutiliza

Los especialistas coinciden en que la mejor opción desde el punto de vista ambiental no depende únicamente del material, sino del uso que se haga de él.

La recomendación es clara: reutilizar la misma bolsa el mayor número de veces posible y depositarla correctamente al finalizar su vida útil. De este modo se reduce el consumo de recursos, la generación de residuos y el riesgo de que los plásticos acaben contaminando los ecosistemas.