Repsol cobra facturas estimadas durante once meses sin previo aviso
Con los contadores bajo llave y el precio del gas en vilo, una familia gallega teme el "hachazo" de una regularización que podría superar los 800 euros
Para la inmensa mayoría de los consumidores, abrir la correspondencia bancaria en pleno invierno y encontrar un recibo de gas de apenas veinte euros sería motivo de alivio, quizá hasta de celebración. Para María José García y su marido, Ramón Pérez González, esa cifra ridículamente baja fue un mal presagio.
En la localidad costera de Ribadeo (Lugo), donde los inviernos exigen que las calderas trabajen a pleno rendimiento, aquella factura no tenía ningún sentido. Desde hace tres años, el matrimonio había mantenido un contrato combinado de luz y gas con Repsol. Sus facturas bimensuales rondaban los 100 euros, una cantidad razonable que se cobraba de forma automática. "No me pongo a revisar cada recibo cada vez que llega porque estoy haciendo otras cosas", confiesa García. Sin embargo, en febrero y marzo de este año, la compañía modificó la periodicidad a mensual sin previo aviso.
Repsol, al descubierto
"Nos extrañó muchísimo. Me descargué la factura, estuve mirando y me doy cuenta de que la lectura era 'estimada'. Me descargo las del año anterior y descubro que nos están estimando las lecturas desde hace once meses", relata la afectada. Durante casi un año, la compañía no había medido su consumo real de gas. Lo había estado calculando de forma estimada.
Indignados por el descubrimiento, el matrimonio interpuso varias reclamaciones ante Repsol. "Cuando firmamos el contrato, exigimos expresamente que las lecturas fueran reales", asegura García. La energética, por su parte, argumenta que es el cliente quien debe facilitar la lectura accediendo al contador.

Prohibida la entrada
A diferencia de los contadores de luz —que en España son digitales y permiten la telegestión en tiempo real—, la inmensa mayoría del parque de contadores de gas requiere inspección visual. Y esos equipos no están en el pasillo de casa.
"Los contadores están en un cuarto cerrado con llave, con un triángulo que advierte de peligro y prohíbe la entrada a toda persona no autorizada", explica la agraviada. "Yo no tengo llave, no tengo autorización y, además, no tengo la preparación en prevención de riesgos para andar manipulando un cuarto de gas. Eso es inviable, por mucho que me diga la compañía", señala.
La angustia por la factura por llegar de Repsol
La angustia inmediata de la familia Pérez García no es la cantidad que han pagado hasta ahora, sino la que está por llegar. La normativa vigente (Ley del Sector de Hidrocarburos) permite a las distribuidoras facturar de manera estimada si, por causas ajenas a la empresa, no es posible acceder al equipo de medida. El objetivo es evitar que el cliente acumule impagos.
No obstante, la ley exige que, tarde o temprano, se produzca una regularización basada en una lectura real. Y es aquí donde radica el pánico. "Me van a cobrar lo que hemos gastado de golpe. Nos vamos a encontrar con una factura de 700 u 800 euros".
En un año marcado por las turbulencias geopolíticas y la fluctuación constante de los precios de la energía, ¿qué tarifa aplicará Repsol a ese consumo estimado? ¿Se cobrará al precio de hoy, más caro que hace un año, o se prorrateará con precisión? "Si yo no pago esta factura, a mí me van a cortar el suministro. Me veo como un consumidor totalmente indefenso", advierte García.
"Estamos en un capitalismo salvaje"
"Están ganando más dinero que nunca; que contraten gente para hacer esas lecturas", reclama García. "Es muy cómodo decirle al vecino que la mande él mismo", añade.
"Tienes que dedicar una hora diaria a todos estos cometidos de los consumos de la casa, y es complicadísimo. Hay gente que no tiene ni idea. Te toca pagar lo que venga y, si no tienes el dinero en la cuenta, búscalo. Estamos en un capitalismo salvaje que nos está friendo por todos los sitios. A ver si espabilamos todos ya", concluye.
Repsol se defiende
Consumidor Global se ha puesto en contacto con Repsol para conocer su postura oficial al respecto. "Como comercializadora, Repsol factura en base a los consumos que comunican las empresas distribuidoras. En este contrato concreto, la distribuidora estaba remitiendo de forma recurrente consumos estimados", comenta.
"Repsol reclamó en varias ocasiones la lectura real y ofreció al cliente la posibilidad de facilitar una foto del contador para trasladarla a la distribuidora, opción que finalmente no se materializó", declara la empresa. "Se ha contactado con el cliente y se ha acordado regularizar la facturación con la lectura real, fraccionando el importe en 12 meses para evitar un único desembolso. El cliente ha mostrado su conformidad y, por tanto, la reclamación se da por cerrada", concluyen desde Repsol.
"No estoy conforme, pero me queda otra que aceptarlo. Podría demandarlos, pero no me compensa", señala por su parte García a este medio. "No hay ninguna ley que proteja a los consumidores para que no vuelva a pasar", finaliza.

