Ferran, detective: "El investigador de hoy no tiene nada que ver con el Pepe Carvalho de Montalbán"

Entrevistamos al criminólogo, investigador privado y socio del gabinete Detectives Pagès y Gassó para conocer los entresijos de un sector que se ha transformado en los últimos años

Ferran Gassó, detective privado, en su despacho / CEDIDA
Ferran Gassó, detective privado, en su despacho / CEDIDA

"Stuart Pedrell se había ido a los mares del Sur, obsesionado por Gauguin, por la necesidad de vivir una vida propia, sin las limitaciones de su entorno burgués. Pero la realidad era más prosaica: tras un año de su supuesta desaparición, su cuerpo era hallado a navajazos en un solar de la periferia de Barcelona...". Así empieza Los mares del Sur, para muchos la mejor novela de la serie del detective Pepe Carvalho, obra del gran Manuel Vázquez Montalbán.

Al detective más célebre de los años setenta y ochenta hace referencia Ferran Gassó (Licencia Nº 427), director del gabinete Detectives Pagès & Gassó, en esta entrevista concedida a Consumidor Global para conocer la actualidad y los entresijos de un sector que se ha transformado en los últimos años. 

--¿Cuáles son los encargos más habituales?

--Desde que empecé en esto hace 35 años, todo ha cambiado mucho. En la actualidad, el 80% de los casos que llevamos son del ámbito laboral

--¿A qué casos se refiere exactamente?

--Bajas fingidas, sobre todo. Es lo que más trabajo nos da.

--¿Las empresas les piden investigar a sus trabajadores que están de baja?

--Trabajas para mutuas, para empresas y cada uno se especializa en un sector. El detective de hoy no tiene nada que ver con el detective sagaz de hace 40 o 50 años. Aquel detective de la gabardina al estilo Pepe Carvalho de Montalbán apenas existe.

Un corcho con información sobre la investigación de un detective / PEXELS
Un corcho con información sobre la investigación de un detective / PEXELS

--¿Cómo ha cambiado el oficio de detective?

--La digitalización y el tratamiento videográfico ha cambiado por completo el oficio. Yo vengo del mundo de ir a revelar las fotos.

--Pero la gente, los empresarios, siguen acudiendo a gabinetes como el vuestro en busca de pruebas.

--Porque necesitan pruebas para sustentar un juicio, un despido o un divorcio. La sociedad se mueve y nosotros, en parte, somos el reflejo de estos cambios.

--He leído que las investigaciones de infidelidades han bajado mucho.

--Han caído un 90%. Hoy en día, es anecdótico hacer un caso de infidelidad en una empresa de detectives. Es la idiosincrasia de la sociedad. 

--En primavera y verano aumentan las relaciones sociales y las infidelidades, según tengo entendido.

--Eso está muerto, y eso que yo me he dedicado a la infidelidad. Cuando otros decían que era improductivo, yo seguía trabajando en ello. Son temas fáciles. No hay juicios. Lo pillas y haces unas fotos diciendo: ‘Mire, su marido está aquí’. Era como cazar moscas.

--“Antes, cuando demostrar un adulterio facilitaba el proceso de divorcio, las deslealtades amorosas ocupaban un 40% de nuestro tiempo”, me comentó un detective recientemente.

--Aunque no tenga valor legal el adulterio, sigue teniendo un valor importante a nivel familiar. Destapar una infidelidad es una bomba y la gente lo utiliza para decirle a su mujer o a su marido que la ha pillado, que tiene fotos y que las va a enseñar a la familia. Así, la pareja cede. Sin embargo, hoy en día les da igual. Ya no es un tabú la infidelidad y no tiene sentido gastar dinero para investigarla en un detective.

--¿Cómo es una jornada laboral cualquiera de un detective privado?

--Nosotros vamos detrás de los indicios de la empresa sobre trabajadores que están de baja y los seguimos durante todo el día. ¿Qué dice que está de baja por lumbalgia y lo pillamos con unas garrafas de agua? Eso puede ser motivo de despido porque no se rehabilita adecuadamente. Ese es el quid de la cuestión. Y ya no te hablo del que pillamos trabajando en negro para otra empresa. 

--Hábleme, hábleme.

--Es muy goloso cuando te ofrecen un trabajo en negro, pides la baja y te llevas el sueldo y el negro.

--¿Es frecuente?

--Bueno, digamos que se da una tormenta perfecta: salarios bajos y una legislación muy laxa a nivel de control.

--Un detective asturiano me explicó que el servicio de contratar a un detective privado era más caro para los hombres, porque las mujeres suelen ser más perspicaces e intuitivas y eso acorta el tiempo de la investigación.

--Al final, el detective vende tiempo, como cualquier profesional. Yo cobro lo mismo por hora a un hombre que a una mujer. El precio por hora siempre es el mismo. Lo que pasa es que la mujer es más perspicaz, como bien dices. 

Un detective toma notas y prepara un caso / PEXELS
Un detective toma notas y prepara un caso / PEXELS

--¿Cómo varía la minuta de honorarios en función del caso?

--Preferiría no contestar esta pregunta. Cada caso es distinto y el precio de uno en concreto no reflejaría la realidad. 

--Algunos clientes podrán sentir cierto recelo y pensar que los detectives alargan la investigación para hacer crecer la minuta.

--Eso era antes. La empresa sabe muy bien lo que está contratando, para qué lo quiere y qué necesita de este profesional. 

--¿Y los particulares?

--Siempre te vendrá la señora que con pudor te tiene que decir que quiere vigilar al marido, pero estos casos son mínimos. En el ámbito familiar, lo que más hacemos son temas de custodia de menores y de uso de viviendas. Reflejan el 20% de nuestro trabajo.

--La gasolina ha subido de precio. ¿Los detectives lo han repercutido en su caché?

--Sí, claro, todo repercute. La gasolina es nuestro mayor coste. En el gabinete tenemos cuatro coches que hacen 150.000 kilómetros al año en total. Si antes cobraba 0,42 euros por kilómetro, ahora lo hemos subido a 0,48 euros.

--¿Es un trabajo duro el de detective privado?

--Sí, mucho. Ir todo el día con la moto, trabajar a cero grados en invierno y a treinta en verano es duro. Al final, estás en la calle, y de ahí sacamos toda la información. 

--¿Hay relevo? ¿Hay jóvenes que se hacen detectives?

--Hay gente joven, pero lo tienen muy mal, porque es difícil salir adelante. Yo, seguramente, tendré relevo. 

--¿Por qué lo tienen difícil? No es un trabajo precario, ¿no?

--Lo tienen difícil porque salir del freelance es muy complicado. Montar una empresa con estructura, pagar un alquiler, pagar a una secretaria, tiene costes muy altos. Si no tienes una trayectoria de 30 años, es muy complicado. Cuando yo empecé, era muy fácil. Lo hacía con una mano delante y con otra detrás. Hoy en día, el autónomo lo tiene difícil para emprender.