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Gonzalo Bernardos, economista, alerta sobre la subida del precio de los alimentos: “Habrá menos oferta y aumentarán los costes”

El economista advierte de un encarecimiento de los alimentos durante los próximos meses que se intensificará en 2027, aunque descarta alcanzar los niveles de 2022 y 2023

Gonzalo Bernardos

Fotomontaje de Gonzalo Bernardos / CONSUMIDOR GLOBAL

Malas noticias para el bolsillo de los consumidores. El precio de los alimentos podría afrontar una nueva escalada durante los próximos meses y, especialmente, a lo largo de 2027, según las previsiones del economista Gonzalo Bernardos.

“Siento darles una mala perspectiva sobre los precios. Los de los alimentos van a aumentar sustancialmente en los próximos meses y especialmente en 2027”, advierte Bernardos en un vídeo para Consumidor Global. Eso sí, introduce un matiz importante: espera que el incremento sea inferior al registrado en 2022 y 2023, cuando los precios, recuerda, “se pusieron por las nubes”.

Más costes para los agricultores

Una de las principales razones de este encarecimiento se encuentra al principio de la cadena alimentaria. Bernardos sostiene que los agricultores tendrán que afrontar un incremento de sus costes de producción, empezando por los fertilizantes nitrogenados.

Según explica el economista, estos productos serán más caros y también más escasos debido a una menor producción procedente del golfo Pérsico. A ello se suma el encarecimiento del gas natural, una materia prima fundamental para la producción de determinados fertilizantes.

Menos alimentos por la sequía

El segundo problema está relacionado con la oferta. Bernardos anticipa una menor disponibilidad de alimentos como consecuencia de la sequía asociada al fenómeno de El Niño, con un impacto especialmente relevante en Europa.

Una reducción de la producción agrícola que añadiría presión sobre los precios: si llegan menos productos al mercado mientras la demanda se mantiene, el consumidor puede terminar encontrándose con una cesta de la compra más cara.

La guerra entre Rusia y Ucrania también pesa

A este escenario se suma la situación de Rusia y Ucrania, dos países con un peso considerable en los mercados internacionales de productos agrícolas. Bernardos señala que ambos disponen actualmente de una menor capacidad exportadora como consecuencia de la guerra, “sobre todo Ucrania”.

Las dificultades para colocar determinados productos en los mercados internacionales contribuyen así a restringir la oferta disponible y añaden otro factor de presión sobre los precios de los alimentos.

Producir y conservar también será más caro

El problema no termina en el campo. La industria alimentaria también tendrá que asumir costes superiores en procesos esenciales como la pasteurización o la refrigeración, según explica Bernardos.

Muchas de estas actividades necesitan energía y, especialmente, gas natural. Por tanto, un incremento de su precio acaba repercutiendo en los costes de transformación y conservación de los productos antes de que lleguen a los supermercados.

El transporte, el último golpe al precio

Finalmente aparece un coste que afecta prácticamente a toda la cadena: el transporte. Los alimentos deben desplazarse desde los lugares de producción hasta las fábricas, centros logísticos, supermercados y establecimientos donde finalmente los compra el consumidor.

Y aquí Bernardos vuelve a lanzar una advertencia sobre el combustible. Si su precio continúa al alza, transportar los productos será más caro y esa presión terminará trasladándose a la cadena alimentaria. “El precio del combustible sube, sube y sube”, sentencia el economista.

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