Los líos “abusivos” de Hounting Real Estate: la marca tras la que el fondo Cerberus vende más de 700 pisos
La firma que aparece en Idealista con una extensísima cartera es en realidad la maquinaria de desinversión de Cerberus, señalada por presuntas prácticas abusivas y falta de transparencia
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Gestionar más de 700 pisos en venta implica mover cifras millonarias. Por eso resulta del todo anómalo que Hounting Real Estate, una inmobiliaria que oferta casi 800 inmuebles en Idealista presumiendo de gestión “clara y cercana”, ni siquiera tenga operativa una web oficial.
La firma —que no debe confundirse con la agencia House Hunting Real Estate— es en realidad una marca comercial de Macc Residencial. Este entramado engloba a otros portales como Alquilerzen, Housepick Real Estate o Alquila Tu Hogar, una plataforma sobre la que Consumidor Global ya puso el foco en abril de 2025 tras detectar graves irregularidades.
Hounting Real Estate, una marca de Macc Residencial
Aquel reportaje destapó el caso de una inquilina que arrendó de forma digital un piso en Vallecas a través de Alquila Tu Hogar. Al acudir a tomar posesión de la vivienda, la mujer descubrió que el inmueble había sido okupado en un proceso rodeado de sospechas.

Su teoría era la siguiente: “El mismo día que te entregan las llaves, después llega corriendo el responsable de la alarma, la quita, y eso posibilita la entrada de los okupas. No sé si son ellos, los de Alquilatuhogar, los que lo consienten o lo instigan, pero el caso es que a otra chica con la que hablé le ocurrió lo mismo”. En las reseñas de Google hay casos igualmente espeluznantes.
El fondo Cerberus
Las prácticas de Hounting, hermana de Alquilatuhogar, no parecen mucho mejores. Ambas responden en última instancia ante el fondo estadounidense Cerberus, que creó Promontoria Macc Re Socimi para agrupar los activos tóxicos de bancos como BBVA. Macc ha sido objeto de numerosas denuncias, críticas y movilizaciones de sindicatos de inquilinos.
Hace unos meses, J. Cases mostró su interés por comprar un piso de Hounting en la ciudad levantina donde reside. “La experiencia fue muy mala”, cuenta a este medio. Tras la primera visita, trasmitió su intención de adquirir la vivienda por el importe estipulado, pero la inmobiliaria declinó cerrar la operación alegando que continuaría con las visitas.

La agencia le sugiere elevar su oferta
Un mes después, la agencia le notificó que existían otros compradores dispuestos a pagar más por el piso y le sugirió elevar su oferta. Pasado otro mes, volvieron a contactar con Cases para comunicarle que los presuntos interesados con propuestas más altas se habían retirado. “Yo entendí que eso era un cebo para inflar el precio. No puede ser que aquello fuera una puja”, relata.
Este consumidor se decidió a comprar el piso. A partir de ahí, comenzaron las complicaciones con el contrato de arras. La inmobiliaria rechazó cualquier modificación en las cláusulas y fijó un plazo excesivamente ajustado para gestionar la financiación. Por si fuera poco, al aproximarse la fecha límite, Hounting no le envió la documentación sobre la prevención del blanqueo de capitales, una gestión que dependía de la propia agencia y que pospusieron hasta el último momento. La compra, recuerda, se dilató meses y fue un proceso desgastante.
Críticas en foros de valoraciones
Cases obtuvo su piso, pero otros han desistido por el camino. En el foro de valoraciones Trustpilot solo hay unas 80 reseñas sobre Hounting, pero algunas resultan muy esclarecedoras.

“Pésima experiencia, especialmente con Cristina, quien lleva todo el tema de la documentación. No tienen el certificado de eficiencia energética actualizado y ya van dos semanas de retraso. El banco me ha penalizado en las condiciones de la hipoteca por culpa de ellos. Cristina ni contesta a los correos, echa balones fuera. Dudo incluso que haya hecho bien las gestiones. Imposible comunicarse con ellos. Horrible experiencia”, lamentaba una afectada.
Contratos que son tachados de abusivos
“El contrato de arras que piden firmar está llena de red flags por todas partes siendo extremadamente abusivo contra el comprador, diseñado claramente para beneficiar al vendedor”, decía otro.
Entre esas señales de alarma, el comprador decía que el contrato solo contempla recuperar las arras si el banco deniega la hipoteca por completo, lo que significa que un comprador podría perder su dinero si la entidad aprueba una financiación insuficiente. Además, revelaba que “el contrato no te asegura que la vivienda está libre de deudas”, lo que resulta especialmente espinoso.

“Prácticas abusivas y pseudoestafas”
En el mismo foro, un internauta expone la naturaleza de Hounting: “Tened claro que no estáis tratando con una inmobiliaria, ni hay parte vendedora en ninguna de las viviendas que ofertan. Hounting es el brazo comercial de Cerberus Capital Management en España. Es una unidad de desinversión de un fondo de deuda distressed de los activos tóxicos que compraron los bancos durante la crisis inmobiliaria. Como tal, se dedican a realizar prácticas abusivas y pseudoestafas donde llevan la legalidad al límite”.
“La persona que te enseña el piso no decide nada. Las ofertas suben a un comité de precios que trabaja con un precio mínimo de venta fijado centralmente por activo y con un calendario de bajadas programadas. No hay nadie al otro lado con capacidad de valorarlos. En sus operaciones la señal suele ser no reembolsable e intentan por todos los medios que pierdas la señal retrasando al máximo las operaciones para aumentar la rentabilidad del activo”, argumentaba.
Falta de transparencia y de coordinación
Asimismo, se suceden las críticas por la falta de transparencia y la supuesta mala coordinación del equipo. Las prácticas de Hounting reflejan bien la jungla de un mercado en el que el comprador ya no negocia con agentes, sino que se enfrenta a la maquinaria implacable de la ingeniería financiera.
Lejos de la atención humana que prometen en sus portales, el usuario se topa con un engranaje diseñado por Cerberus para rentabilizar activos que no siempre están en las mejores condiciones. Una estrategia donde las subastas encubiertas, los retrasos injustificados y las cláusulas draconianas no son errores de gestión, sino el modus operandi de un sector donde la vulnerabilidad del consumidor sigue siendo el activo más lucrativo.
Este medio ha contactado con Hounting para preguntar por estas críticas, pero, al término de este reportaje, no ha obtenido respuesta.
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