De la sartén a la maceta: así puedes reciclar tu basura sin salir de casa

Las cajas de compostaje son un método para reaprovechar la materia orgánica que está en auge en los hogares más sostenibles

Tres cajas de compostaje, dos de madera y una de aluminio / PIXABAY
Tres cajas de compostaje, dos de madera y una de aluminio / PIXABAY

Las cajas de compostaje son una manera, auténtica y primitiva, de reciclar, ya que supone devolver a la tierra lo que un día salió de ella. Con este método todo alimento de origen vegetal es susceptible de convertirse en abono para las plantas, gracias a la descomposición de los restos orgánicos en recipientes especialmente preparados.  

Según Ecologistas en Acción, un 40 % de la basura diaria que se genera en el hogar es materia orgánica. De ahí que las cajas de compostaje sean una alternativa sostenible, económica y cómoda para eliminar el desecho del hogar. Por ello, esta  práctica milenaria tiene cada vez más adeptos y presenta un futuro prometedor.“ Separar los residuos no generará ningún cambio, las grandes empresas siguen contaminando y la mayoría de gente tira todos sus residuos a una misma basura. Por eso es importante ir un paso más allá”, sentencia Ashley González, estudiante de química y fundadora de la plataforma Compostando Juntos.

Cómo contar con una caja de compostaje en casa

“Hay distintas formas de hacer compostaje”, aclara Germán Tortosa, doctor en química y creador del blog Compostando Ciencia.  Aunque si se vive en una casa sin jardín o en un piso, sólo hay dos opciones factibles: el takakura (por medio del cultivo de microorganismos) y el vermicompostaje (con lombrices de tierra). “Para nivel principiante, recomendaría el segundo, ya que el primer método es algo más complejo y requiere de más cuidados”, señala Tortosa.  

En primer lugar, para iniciarse en esta práctica se necesita un recipiente de, al menos, 15 litros y una tapa. “Es preferible utilizar un material tipo porexpan --corcho blanco-- y si utilizamos un cajón de madera se debe impermeabilizar con un plástico interior para preservarlo de la humedad”, advierte Tortosa. Por otro lado, hay que comprar tierra lombrices. “Para un uso doméstico se necesitarán unas 50-100 lombrices y una cantidad de tierra suficiente para cubrirlas”, añade este experto. En Amazon, por ejemplo, encontramos este número de gusanos por menos de 15 euros.  Y la ubicación también es importante. Esta caja debe guardarse en el interior del hogar. “Y si está en el exterior, las temperaturas tienen que oscilar entre los 20 y 25º C”, detalla Tortosa. 

Qué podemos descomponer y qué no

En las cajas de compostaje, sin embargo, no se puede añadir cualquier resto orgánico. Para elaborar compost en casa se pueden utilizar cáscaras de huevos, pan, posos de café, restos de fruta, verduras, la piel de la patata, arroz, pasta, yogures caducados y restos de la limpieza del jardín, como hojas o ramas.

Pero no sirven los restos de carne, pescado, huesos, quesos y aceites. “Además, si se cortan los restos en trocitos, mejor. Las lombrices comen mucho, pero no son tiburones”, apunta Tortosa. 

Varios vegetales que se descomponen / PIXABAY
Varios vegetales que se descomponen / PIXABAY

Falsos mitos

Un buen compost no huele y tampoco atrae a insectos, según Tortosa.  A juicio de este experto la sociedad actual aún no tiene una buena educación medioambiental, por eso muchas veces “se ataca aquello desconocido”. Y, para prevenir la creación de cualquier olor, siempre es mejor remover los restos vegetales cada cierto tiempo para evitar que la tierra sufra por la falta de oxígeno.

Otro truco para mejorar la calidad del compost es cubrir la comida con hojas secas o restos de plantas y tapar la caja para evitar la aparición de mosquitos o moscas.

Lo que opinan los usuarios

Amaia Villaverde, estudiante de 24 años, lleva practicando este método desde el confinamiento y considera que “es un alivio” porque se acumula menos basura en casa. “Coges conciencia sobre lo que consumes y le das vida a aquello que gastas”, subraya.

Mientras, Fernando Goméz Soria, autor del libro Vivir sin plástico. Consejos, experiencias e ideas para darle un respiro al planeta (Editorial Zenith), también lo intentó, pero no se familiarizó con esta práctica.“Es importante saber que las lombrices no se alimentan solas por lo que, si te vas de vacaciones, se acabó el compost”, concluye  

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