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Mi primer viaje con un coche eléctrico: 5 cosas que me gustan y 5 que no

La recarga del vehículo no siempre es tan práctica como anuncian los fabricantes, y el ahorro tampoco es palmario

Isabel Martínez

Una persona espera a que se cargue su coche eléctrico / FREEPIK

Cada vez son más los conductores que optar por adquirir un coche eléctrico, un tipo de vehículo eficiente que no emite gases contaminantes. Sin embargo, también tienen importantes desventajas, como la menor autonomía, el precio más elevado (en algunos casos, mucho más elevado) y el tiempo de recarga. En el caso de España, las ventajas de los coches eléctricos se ven reforzadas por las ayudas públicas que se ofrecen para su compra, pero la infraestructura de recarga sigue siendo insuficiente.

Así lo valora Alejandra Otero, periodista que ha explicado en Motorpasion qué le ha gustado y qué no tras su primera experiencia con un eléctrico. Entre las ventajas, señala que la autonomía no fue para ella un asunto de máxima preocupación, ya que había planificado anteriormente dónde y cuándo iba a recargar con aplicaciones específicas, como Google Maps.

Conducción y recarga

Recargar es más cómodo que echar gasolina. Llegas a un punto de carga, lo enchufas, activas la carga con la app y te olvida”, explica la periodista en el citado medio, aunque luego matiza esta supuesta comodidad. En España hay unos 27.000 puntos de carga de vehículos eléctricos de acceso público, pero en amplias zonas de Castilla-La Mancha, Aragón o Castilla y León puede ser una verdadera odisea dar con uno de ellos. En este sentido, viajar deja de ser sinónimo de libertad plena, ya que es mucho más arriesgado improvisar.

Dos coches en una carretera llena de nieve / UNSPLASH

Otro punto atractivo es que la conducción es sencilla, fluida. En palabras de Otero, a nivel dinámico hay pocas diferencias con un eléctrico y con un térmico, y menos en autovía. Asimismo, del eléctrico destaca su suavidad y facilidad para adelantar. Además, viajar con un vehículo de este tipo permite al conductor olvidarse de las preocupaciones con las zonas de bajas emisiones activas en muchas ciudades españolas. Así, la posibilidad de recibir una multa por acceder a un sitio vetado se esfuma.

Inconvenientes

Los mayores inconvenientes están relacionados con la carga. “Vas a tener que recargar sí o sí”, indica esta experta, cuyo viaje no superó los 400 kilómetros. Además, para llenar la batería de los vehículos eléctricos se necesita más de media hora, una espera tediosa que hace que el viaje se ralentice. Por otra parte, repostar este tipo de vehículos no es más barato que echar gasolina, al menos si se trata de un viaje largo.

También hay que tener el teléfono listo en todo momento, porque se paga a través de una aplicación, algo mucho más engorroso que hacerlo en efectivo o con tarjeta en una estación de servicio tradicional. Otero concluye que, “con la infraestructura aún deficitaria, y la tecnología actual de estos coches”, preferiría hacer un viaje largo con uno de gasolina.