Air France abandona a un adolescente tras dejarle sin maletas: "Son unos sinvergüenzas"
La aerolínea francesa niega la compensación a un menor de 16 años que pasó once días sin sus pertenencias por un extravío, alegando sin pruebas que la reclamación se presentó tarde
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Adrián, un estudiante de 16 años que cursa el año académico en un internado de Dinamarca, regresó a Madrid el pasado 20 de diciembre para pasar la Navidad con su familia. Llegó de noche, tras un viaje alterado por cancelaciones y escalas imprevistas debido al temporal de esas fechas. Llegó con el mismo chándal con el que había salido al amanecer. Y llegó sin sus dos maletas.
Casi cinco meses después, su madre, Heidi Landex Grotkop, continúa denunciando públicamente la desaparición de las pertenencias de su hijo durante el trayecto operado por la aerolínea Air France. Un proceso que, según sostiene, está marcado por demoras y reiteración de trámites. "No es solo el dinero", afirma. "Es la sensación de que están jugando con los pasajeros. ¡Son unos sinvergüenzas!", resalta en un perfecto español con acento extranjero.
El embudo de Schiphol
El viaje de Adrián, originalmente un vuelo directo entre Copenhague y Madrid operado por Iberia, sufrió una modificación de horario a última hora. La aerolínea reubicó al menor en una ruta con escala en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol.
Ese 20 de diciembre, el aeropuerto neerlandés era un embudo de retrasos y cancelaciones dictadas por las condiciones meteorológicas. El vuelo de conexión hacia Madrid fue cancelado y el adolescente se encontró varado en una terminal colapsada. "Mi hijo se dirigió al puesto de atención al cliente y, tras esperar unas horas de cola, el personal lo reubicó en un vuelo de Air France con escala en París. No le facilitaron ni un bono de comida, a pesar de ser menor de edad y celíaco. Reclamé una compensación por la espera, pero ha sido desestimada", comenta su madre.

Once días sin maletas
El joven aterrizó en Barajas cerca de la medianoche, pero su equipaje —dos maletas que contenían "toda su ropa" traída de Dinamarca— nunca apareció en la cinta. Esa misma noche se redactó el Parte de Irregularidad de Equipaje (PIR).
La primera de sus maletas tardó seis días en aparecer. La segunda no llegó hasta la tarde del 31 de diciembre, apenas unas horas antes de que el joven tuviera que volar de regreso a Dinamarca. Durante ese lapso, la familia desembolsó cerca de 800 euros en artículos de primera necesidad —ropa interior, calzado, artículos de higiene y una maleta de reemplazo—, amparándose en el Convenio de Montreal, el tratado internacional que rige la responsabilidad de las aerolíneas en estos supuestos.
Air France niega la compensación
En el derecho aeronáutico internacional, el Convenio de Montreal y el Reglamento (CE) 261/2004 establecen marcos claros de compensación por retraso de equipaje (hasta un límite aproximado de 1.600 euros) y asistencia al pasajero. Sin embargo, la teoría legal choca frontalmente con la práctica de las aerolíneas.
Air France notificó a Landex que no tenía derecho a ninguna compensación. El motivo alegado en su correo electrónico oficial: "Nuestros registros muestran que usted informó del retraso de su equipaje el 02 de enero de 2026. Por lo tanto, lamentablemente, no tiene derecho a una compensación".
Esta afirmación Heidi la califica de "mentira fulminante". "Es una falta de respeto. No solo presentamos el PIR físicamente en el aeropuerto la noche de la llegada, sino que el propio sistema de reclamación web de Air France no te permite abrir un caso si no introduces primero ese número de referencia", explica.
Impedimentos para reclamar
Heidi intentó contactar varias veces con la aerolínea para incidir en la solución de la reclamación. No obstante, el servicio de atención telefónica fue sustituido por un sistema de inteligencia artificial que impedía cualquier interacción humana real. "Ya no tienen a nadie a quien llamar, es una atención automatizada que te deja desprotegido", lamenta.
Asimismo, cada vez que la familia intentaba subir las facturas de los gastos de emergencia para justificar su reclamación, el sistema devolvía mensajes de fallo. "Han cerrado el caso mintiendo y, cuando intentas reabrirlo, la web da un fallo técnico. No es un error, es un diseño para que el pasajero se canse y se rinda", señala.
Denuncia pública en las redes sociales
Fue necesaria una persistente campaña de denuncia pública en la red social X para que un agente accediera finalmente a reabrir el expediente. Sin embargo, la compañía llegó a cuestionar la validez de la firma de Adrián en la carta de autorización, alegando que no era idéntica a la de su pasaporte, una maniobra que la madre tilda de táctica dilatoria.
"Es una falta de respeto; mi hijo firmó el documento dos veces para que no hubiera dudas, pero parece que cualquier excusa les vale para no entrar al fondo del asunto", explica. Esta situación la obligó a enviar hasta doce correos electrónicos individuales debido a la incapacidad de la web de Air France para procesar archivos de forma conjunta.

"Quiero que se investigue esta mala praxis de Air France"
A día de hoy, Air France mantiene el expediente "en pausa", sin cuestionar los importes de los recibos presentados, pero bloqueando el reembolso mediante tecnicismos formales y alegando un "alto volumen de trabajo". Consultada al respecto, la aerolínea no ha ofrecido declaraciones sobre la negación de una compensación ni sobre los fallos sistémicos de su portal de reclamaciones.
Para Heidi, el litigio ha trascendido el reembolso de la ropa de invierno de su hijo. "Quiero que se investigue esta mala praxis de Air France. Quiero que se sepa que esto no debería ser así. Los consumidores tenemos derechos, y no pueden ser ignorados mediante mentiras administrativas", sentencia la madre de Adrián, el adolescente abandonado por Air France.

