Anggie Obin, flautista: "Los clubes de jazz están cerrando"
Entrevistamos a la artista y compositora de jazz antes de la presentación de su último álbum, 'Luz', en un concierto en el barrio de Gràcia de Barcelona
Siendo todavía una adolescente, Anggie Obin se subió al mismo escenario en el que, medio siglo antes, Maria Callas debutó en Estados Unidos interpretando Norma. Allí, en el inmenso teatro Lyric Opera House de Chicago donde Pavarotti dejó actuaciones memorables, la joven flautista dio sus primeros pasos en el arduo mundo de las artes escénicas.
Ahora, la también compositora y docente presenta su último disco, Luz, que recorre, a través de composiciones jazzísticas propias acompañadas por sugerentes dosis de improvisación, "el proceso que he vivido dentro de la música". La cita, ineludible, es en la plaza de la Vila de Gràcia de Barcelona este domingo, 20 de septiembre, a las seis de la tarde. Hablamos con ella después de sus últimos ensayos y antes de su concierto dentro del festival L'Hora del Jazz.
--¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la música?
--El primer recuerdo que me viene a la mente es mi madre comprándome una guitarra eléctrica y un micrófono en Navidad. De juguete. Ese fue el primer paso: jugar con el instrumento sin reglas, solo disfrutarlo.
--A los doce años entró a estudiar flauta clásica en el Conservatorio Nacional de Música de Panamá.
--Empecé con la flauta dulce en la escuela y el profesor de música creó un quinteto. Hicimos diferentes conciertos en el colegio y a los once años o así, cuando pasas a secundaria en Panamá, el maestro nos animó a escoger un instrumento. Recuerdo que tenía clarísimo que quería la flauta travesera. Ahí me decanto por el instrumento que quiero y el profesor me alienta para que me apunte al Conservatorio.

--Y a los diecisiete ya se fue de gira a Chicago. ¿Cómo sobrellevó la fama a una edad tan temprana?
--Lo vi como una oportunidad importante. En Panamá, mi vida profesional comenzó temprano, y cuando salí me sorprendió muchísimo. En ese entonces, ya tenía claro que quería hacer música, que ese era mi camino en la vida. Sabía que quería estudiar en el Berklee College of Music de Boston, y Chicago fue un paso hacia esa meta.
--Un gran paso.
--Me presenté en la Lyric Opera of Chicago, que es un teatro inmenso, y no solo presentaba música clásica, tenía que dirigir un montaje con un grupo de músicos americanos y aprendí la importancia del liderazgo.
--¿Cuándo decidió abandonar su país natal?
--Todo fue muy rápido. A los diecisiete audicioné para el programa de verano de Berklee, me aceptaron y me dieron una beca completa. Una vez en el campamento, audicioné para la universidad y conseguí la beca. Así conseguí entrar en Berklee, que es un colegio que vale medio millón de dólares y mi familia no podía pagar.
--De Berklee a Barcelona.
--De Boston me mudé a Nueva York. Estuve un par de años allí y justo antes de la pandemia llegué a Barcelona. Por suerte, en Berklee conocí a mis amigos catalanes, que son músicos muy talentosos: Marina Tuset, Vic Mirallas, Nicolás Ordóñez, Meritxell y Judit Neddermann.
--¿Flautista, compositora, docente de jazz, con qué término se identifica?
--Yo me defino como flautista, aunque me gusta mucho la composición y la docencia.
--¿Es imposible pagar el alquiler tocando un instrumento?
--Es una realidad. Bajo mi experiencia personal, como música no sólo puedes tocar un instrumento, a no ser que tengas mucho renombre y estés de gira constantemente. Las giras no te dan una ganancia estable. Los bolos y conciertos son durante una temporada. El músico tiene que hacer de todo un poco: clases, conciertos, etcétera. Es un balance, pero es difícil. Un mes tienes muchos conciertos y clases, y con eso puedes pagar el alquiler, pero hay otros que no. Hay que gestionarlo bien económicamente hablando.
--Supongo que la Associació de Músics de Jazz i Música Moderna de Catalunya (AMJM) le pagará un caché digno por el concierto de este domingo en la plaza de la Vila de Gràcia.
--La Associació me brinda la oportunidad de tocar con músicos brillantes como Gorka Benítez (saxo tenor), David Xirgu (batería), Diego Hervalejo (piano) y Horario Fumero (contrabajo), y de presentarnos en Gràcia, lo cual es fabuloso. En Cataluña veo que hay muchas propuestas de músicos increíbles. Hay muy buenas escuelas, pero no hay espacio suficiente para todos los músicos que salen del Liceo, del Esmuc y del Taller de Músics. ¿Adónde van? El hecho de que en la Associació abra un espacio para presentar a las nuevas generaciones y a los veteranos, que son los pilares de la música, es muy necesario. Los clubes están cerrando y estos espacios de jazz son muy importantes.
--¿A qué clubes se refiere?
--En Barcelona, cerró el Milano y el JazzSí también estuvo una temporada cerrado, aunque ahora acaba de reabrir. En Madrid, el Café Central cerró, aunque luego se trasladó al Ateneo. Hay varios que han cerrado porque es un sector precario.
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