Tiempo de Arte, la iniciativa que busca conciliar el mundo de la empresa con el de la cultura
Merche Zubiaga busca "generar alianzas multisectoriales y multidisciplinares", y remarca que los beneficios emocionales o sociales deben acompañar a los económicos
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Las artes, en particular la música, pueden ayudar a mantener una buena salud, a prevenir la aparición de enfermedades mentales y a capear el deterioro físico que conlleva envejecer. Además, pueden ser muy útiles en el tratamiento de algunas enfermedades mentales. Así lo recoge un informe titulado What is the evidence on the role of the arts in improving health and well-being? A scoping review, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019.
Este documento también refleja que, aunque algunos países ya han desarrollado políticas que utilizan las artes para estimular el bienestar y la salud, “muchos aún no han aprovechado las oportunidades existentes para este fin”.
Recurrir a las prácticas artísticas
Por su parte, un artículo publicado en Psychiatric Times recuerda que, durante la crisis del COVID-19, cuando la programación cultural quedó suspendida, el mundo recurrió “espontáneamente a las prácticas artísticas -desde conciertos en los balcones hasta desafíos de museos digitales- como formas colectivas de resiliencia”.

Concebir la cultura desde una óptica instrumental, como algo que sirve para, desvirtúa su esencia, si bien algunas investigaciones hablan de su impacto positivo también en el entorno laboral. Y merecen atención.
Mayor bienestar, compromiso y productividad
Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Exeter sugiere que los trabajadores que desempeñan su trabajo en un entorno decorado con arte y plantas pueden ser hasta un 32% más productivos, experimentar un 45% más de bienestar y un 60% más de compromiso que aquellos que lo hacen en una oficina "austera" o "funcional".
Por supuesto, nada es comparable a un buen salario que permita prosperar y a un horario que permita conciliar lo profesional con lo personal, pero es posible que se haya infravalorado el poder de la cultura dentro de la empresa. Así lo desliza Merche Zubiaga, fundadora y directora de la iniciativa Tiempo de Arte, que hace unos días se reunió en Madrid para analizar “cómo la creatividad y el pensamiento artístico están influyendo en las nuevas estrategias empresariales y en la generación de impacto cultural y social”.

“Durante la pandemia, todos pensábamos que íbamos a salir más humanos”
“Creo que, durante la pandemia, todos pensábamos que íbamos a salir más humanos. Imaginábamos que supondría un cambio de paradigma, pero muy poco después de terminar la pandemia estalló la Guerra de Ucrania, y así hemos llegado hasta aquí. Hay una falta de humanismo total”, cuenta a Consumidor Global. Bajo el paraguas del humanismo, Zubiaga no solo incluye el cultivo de las letras, la literatura o la filosofía, sino también una empatía que brota de la comprensión profunda del otro.
Hacia 2022, cuando empezó con su proyecto, quedó “enormemente sorprendida” tras leer una serie de titulares que hacían referencia a que las Humanidades estaban en decadencia, con una disminución del prestigio, los grados y el alumnado. “En el momento en el que nos olvidemos de que somos seres humanos, se habrá acabado todo”, advierte.
De las conversaciones a la intervención
Es muy posible que una directiva de la CEOE y un filósofo experimenten cosas muy distintas al estar delante de un cuadro o al escuchar una canción determinada, pero la puesta en común de esas sensaciones puede ser siempre enriquecedora.

Uno de los proyectos tangibles de Tiempo de Arte es la intervención artística de cuatro silos de la Terminal de Agroalimentarios de Puerto de Santander. La acción fue impulsada por Cantabria Labs y ejecutada por Boa Mistura, con el respaldo de la Autoridad Portuaria de Santander (APS), entre otras instituciones. “La experiencia del arte lo que hace es generar empatía, cohesionar, compartir algo… Y ahí, mientras creas, se genera un afecto que no emerge de ninguna otra manera”, considera Zubiaga.
Acercamiento a la empresa
“Creo que es importante que los propios artistas entiendan cómo acercarse a las empresas y entiendan sus estrategias y objetivos para humanizarlas. Estamos en una época en la que no basta solo con la obtención de beneficios, la empresa tiene que intentar ser humanista”, relata.
A su juicio, en lo referente a las nuevas tecnologías, la cultura y los humanistas han permanecido algo ajenos, y no han entrado a cuestionar determinados desarrollos. “La IA ha ido por su cuenta, no se ha testado en ese ámbito. Y ahora vamos con retraso. Por eso son tan importantes estas miradas humanas”, explica Zubiaga.

Comparación con otros países
Su entidad no es una fundación, ni un centro de investigación ni una ONG. Al establecer comparaciones, sí cree Zubiaga que en otros países la relación entre cultura y empresa es más fértil, lo que posibilita hibradaciones de diverso tipo.
Por la propia historia de España, relata, "tenemos una serie de empresarios" cuyas fortunas comenzaron a gestarse tras episodios oscuros del siglo XX. Esos directivos “no tienen una cultura como la que pueden tener los anglosajones”. Por eso, esta experta cree que quizá “vamos con retraso”.
Recorrido positivo y perspectivas de futuro
Aunque el balance de Tiempo de Arte es muy positivo y Zubiaga prefiere quedarse con lo bueno, reconoce que no han faltado quienes se han acercado por puro interés comercial o quienes han presupuesto que el mundo de la cultura está atado a la precariedad.
“Tiempo de Arte aspira a generar alianzas multisectoriales y multidisciplinares. Me gustaría que fuese la plataforma que ya es, pero que ayudase todavía más a que cada uno pueda contar qué está haciendo y unos profesionales se nutran de otros. Ojalá entendamos que a los beneficios económicos, que son fundamentales, se tienen que unir los sociales y los emocionales”, concluye.


