Francisco Bolsico entra por segunda vez en el concesionario de Flexicar de la avenida Montes Sierra, en Sevilla. Y no hay nadie para atenderle.
Ningún responsable puede entregarle su coche, después de semanas en el taller para reparar una pantalla y sustituir el pomo de la palanca de cambios. De hecho, nadie sabe dónde está el vehículo: si sigue en las instalaciones, en las carpas exteriores del concesionario o si, simplemente, ya no está allí. Eso ocurrió la segunda vez. La primera, Francisco tuvo que esperar tres horas para recoger su coche tras un cambio de aceite porque los empleados habían perdido las llaves.
El mantenimiento de Flexicar
Para muchos, Flexicar es solo un escaparate de coches de ocasión. Sin embargo, la compañía ofrece también sus propios servicios de mantenimiento. Prometen cambios de aceite, revisiones y reparaciones. Prometen.
Con esa promesa, Francisco llevó su coche al taller de la red de concesionarios. "Me gustaría transmitir la desesperación que sigo viviendo con Flexicar Sevilla desde el pasado 22 de enero. Primero tardaron casi un mes en entregarme el vehículo para cambiar dos neumáticos, hacer el cambio de aceite y sustituir el filtro", avanza el afectado sobre su experiencia. Pero lo más insólito ocurrió cuando acudió al taller para recoger el coche.
Flexicar pierde las llaves
"Cuando el comercial me avisó de que el vehículo estaba listo para recoger, me indicó que él no iba a estar pero que lo dejaba todo preparado para la entrega", relata Francisco. "Cuando llegué al concesionario nadie sabía nada y las llaves no aparecían por ningún sitio", señala.
"Después de más de tres horas allí, porque no estábamos dispuestos a irnos sin el vehículo ya que estábamos con un coche de alquiler, aparecieron con un manojo de llaves en una zona del interior del concesionario", relata el cliente. "Fueron probando una a una a ver si con suerte una abría. Hasta que lo consiguieron", comenta sobre la lamentable situación.
Tras la entrega quedó pendiente una cuestión menor: el cambio del pomo de la palanca de cambios y de la pantalla multimedia del vehículo, que presentaba arañazos. Prometieron avisar cuando las piezas estuvieran disponibles. Prometieron.
La segunda vez
A principios de marzo, el aviso llegó. Tras dejar pasar la Semana Santa para cuadrar agendas, se acordó que Francisco entregaría el coche un sábado (11 de abril) y lo recogería el sábado siguiente, dejando un amplio margen para la reparación.
"El día de la entrega, no hicieron fotos del vehículo, no apuntaron los kilómetros, no nos dieron ningún documento de recepción", declara Francisco. "Únicamente pegaron la llave con cinta adhesiva en un papel con el número de matrícula y lo dejaron en la mesa del comercial que nos hizo la venta", destaca. Ese fue el último rastro documental del vehículo.
¿Y la recogida del coche?
Durante una semana, el silencio de Flexicar fue absoluto. Ni WhatsApps, ni llamadas. Cuando el comercial finalmente respondió el 18 de abril, dijo que estaba de vacaciones, que él ya no se encargaba de eso y que la pantalla —que supuestamente ya estaba allí— ahora estaba en Madrid.
"¿Entonces quién se encarga si él se comprometió a realizar el cambio?", se pregunta Francisco con evidente impotencia. El empleado le prometió que estaría listo en la semana del 18 al 25 de abril. Agotado, Francisco le envió un audio de WhatsApp siendo tajante: el sábado 25 iría a recoger el coche por necesidad laboral insoslayable. Le dio igual si la pantalla estaba cambiada o no; estaba dispuesto a asumir el gasto por su cuenta con tal de recuperar su vehículo.
La llamada a la policía
Francisco Bolsico entró por segunda vez en el concesionario de Flexicar de la avenida Montes Sierra, en Sevilla. Y no hubo nadie para atenderle. Nadie en las instalaciones sabía dónde estaba su coche.
No hubo un esfuerzo activo por encontrarlo. Según el relato del afectado, el personal se encogió de hombros, alegando que el taller —pese a ser parte del servicio de la empresa— era "otra empresa diferente" de la que no tenían llaves. Ni siquiera se molestaron en salir a las carpas exteriores o peinar las instalaciones para verificar si el coche de su cliente seguía allí.
Ante la impotencia de no saber si su propiedad había sido robada o simplemente traspapelada, Francisco hizo lo único que le quedaba: llamar a la Policía Nacional y a la Policía Local de Sevilla.
La recomendación de la policía
Siguiendo el consejo de los agentes, Francisco exigió la hoja de reclamaciones (entregada en la Oficina Municipal de Información al Consumidor) e interpuso una denuncia formal ante la Policía Nacional ante la falta de constancia clara sobre el paradero de un bien de su propiedad.
"Con todo esto, lo único que queremos es recuperar nuestro coche lo antes posible y no volver a saber nada más de Flexicar ni de sus comerciales", subraya el afectado. "Espero que, al menos, alguien tome cartas en el asunto y asuma la responsabilidad de solucionar este problema, aunque sea ofreciendo disculpas. Y eso sin entrar ya en los daños y perjuicios ocasionados como desplazamientos, coche de alquiler, ansiedad, desconcierto, etc.", zanja Francisco.
Consumidor Global se ha puesto en contacto con la dirección de Flexicar y, de manera específica, con la gerencia del centro ubicado en la Avenida Montes Sierra en Sevilla para recabar su versión de los hechos y entender cómo es posible perder el rastro de un vehículo en custodia. A día de hoy, y al cierre de este reportaje, la red de concesionarios ha optado por el silencio.