Ámsterdam prohibirá la publicidad de carne en el espacio público
El ayuntamiento da un paso inédito en su estrategia climática y alimentaria con un veto legal a los anuncios cárnicos
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Ámsterdam prohibirá desde el próximo 1 de mayo la publicidad de productos vinculados a los combustibles fósiles y de carne en vallas, marquesinas y otros soportes del espacio público cuando sus actividades contribuyan al cambio climático. La capital neerlandesa da así un paso más en su estrategia climática y se alinea con otros municipios del país que ya han adoptado restricciones similares.
La iniciativa, impulsada por los ecologistas de GroenLinks y el Partido por los Animales (PvdD), fue aprobada en el consejo municipal con el objetivo de evitar que el propio ayuntamiento promocione, a través de la publicidad urbana, actividades contrarias a sus políticas de transición ecológica y alimentaria.
Restricciones previas
Desde el consistorio defienden que la medida es coherente con el rumbo que la ciudad sigue desde hace años: inversiones en transporte público libre de emisiones, creación de zonas medioambientales, compras públicas sostenibles y fomento de una dieta con mayor peso de alimentos de origen vegetal.
Hasta ahora, las limitaciones a este tipo de anuncios se aplicaban mediante cláusulas contractuales con las empresas concesionarias de los espacios publicitarios. Desde 2020, las restricciones se incorporaban progresivamente a los nuevos contratos, lo que provocaba una aplicación desigual en función del vencimiento de los acuerdos. Con la nueva ordenanza municipal, el veto se extiende a todo el espacio público y adquiere respaldo legal.
Ciudad pionera
La decisión convierte a Ámsterdam en la primera capital del mundo en prohibir de forma conjunta la publicidad de la carne y de sectores ligados a los combustibles fósiles, una categoría que incluye anuncios de vuelos turísticos, cruceros y vehículos de combustión.
No obstante, la ciudad no es pionera absoluta en este terreno. Municipios neerlandeses como La Haya, Utrecht, Delft, Nimega, Leiden o Zwolle ya habían restringido la publicidad fósil, mientras que Haarlem fue en 2022 la primera en vetar también la publicidad cárnica. Un año después, Bloemendaal amplió las limitaciones a los productos lácteos. En ciudades como Groninga, Wageningen o Nimega se debaten actualmente iniciativas similares.
Impacto climático
GroenLinks y el Partido por los Animales justificaron la urgencia de la medida apelando a la crisis climática y a una reciente sentencia del Tribunal de La Haya que confirmó la capacidad legal de los municipios para excluir la publicidad fósil del espacio público.
Sus defensores subrayan que la ordenanza no restringe la libertad de elección de los consumidores, pero sí frena lo que consideran una influencia comercial desproporcionada de sectores con un impacto climático acreditado. La publicidad de alternativas vegetales, en cambio, seguirá estando permitida.
Posible ampliación estatal
La iniciativa no logró el respaldo unánime del pleno. Los partidos D66 y VVD votaron en contra. D66 calificó el objetivo de “legítimo”, pero tachó la propuesta de “indeseable” por las posibles cargas adicionales para los empresarios, una crítica que los impulsores rechazan al asegurar que el texto se ha diseñado para no perjudicar al comercio local.
A nivel estatal, por ahora no se contempla un veto nacional a la publicidad fósil o cárnica en Países Bajos. Sin embargo, los partidos promotores consideran que la decisión de la capital reabre el debate y ya han anunciado nuevas iniciativas parlamentarias.

