Del azul de la costa alicantina al verde del cannabis: Bodegas Santa Margarita, el arco iris rebelde de los vinos

Andrés Martínez, viverista y bodeguero, apuesta por cócteles aromatizados de productos vitivinícolas y recuerda que “lo que la gente quiere es disfrutar”

Dos personas con Winabis / BODEGAS SANTA MARGARITA
Dos personas con Winabis / BODEGAS SANTA MARGARITA

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En el gran mosaico del vino español hay señoríos, marquesados, viejos condes venidos a menos, rebeldes con empuje y hasta algún hereje. En los bastiones consagrados se defienden los preceptos del orden: el color tostado del roble francés o americano y los tintados oscuros de las largas crianzas, iconos para los señores feudales de la vid que no están dispuestos a ceder un palmo de su territorio comercial

Frente a ellos, los rebeldes portan estandartes hechos de retales naranjas y dorados, con los matices efervescentes del vino natural y la energía de los viñedos ecológicos. A la par, un credo, el del vino desalcoholizado, se expande ante el desconcierto y el desprecio de los más conservadores. Otros luchan por recuperar variedades autóctonas que quedaron desterradas y relegadas, y un último grupo, el de los proscritos, se busca las castañas desde zonas grises.

Bodegas Santa Margarita, viveristas de raíces francesas

No necesitan el sello del rey ni las medallas de los concursos oficiales. Producen, venden y brindan. Buscan frescura y fluidez, que es lo que demanda un mercado cambiante. Entre ellos podríamos colocar a Andrés Martínez, el gerente de Bodegas Santa Margarita. Esta bodega está ubicada en Caudete, una población albaceteña muy próxima a las provincias de Murcia y Alicante.

Copa y viñedo / BODEGAS SANTA MARGARITA
Copa y viñedo / BODEGAS SANTA MARGARITA

“Nosotros venimos de raíces francesas, donde la cultura del vino está muy arraigada. De toda la vida en Francia éramos viveristas y cuando vinimos a España lo seguimos siendo. Nuestro principal negocio es hacer plantas de viña, de modo que ya teníamos una idea del sector”, explica Martínez a Consumidor Global.

Inicios y uvas trabajadas

A finales del siglo pasado, este rebelde decidió elaborar su propio vino y compró lo que antaño era una antiguo caserío medio derruido, que con trabajo e ilusión dio paso a lo que hoy es la bodega. La primera añada llegó al mercado en 2004.

La superficie aproximada de viñedo propio ronda las 140 hectáreas. “Disponemos de muchísimas variedades de uva aunque los vinos que más nos gusta elaborar son: verdejo, chardonnay, tempranillo, merlot, cabernet sauvignon, cabernet franc, garnacha, pinot noir, petit verdot, monastrell, syrah, macabeo y sauvignon blanc”, explican en su página web.

De los vinos convencionales a los colores de la gama Pasion

“Cuando hacíamos vinos convencionales, llegamos a las 100.000 botellas. A raíz de apostar por las nuevas propuestas diferenciadas tuvimos una explosión de ventas brutal y llegamos a vender un millón de botellas”, asegura. Lo que Martínez llama nuevas propuestas diferenciadas es su singularísima gama Pasion: un total de seis referencias de cócteles aromatizados de productos vitivinícolas. “No puedo llamarlos vinos, me obligan a llamarlos cócteles”, explica.

Las bodegas de la gama Pasion / CEDIDA
Las bebidas de la gama Pasion / CEDIDA

Se trata de bebidas similares al vino, con una graduación alcohólica de entre 9 y 11º, de colores muy llamativos: azul (elaborado a partir de uva chardonnay), verde eléctrico (verdejo) o rosa (macabeo). 

“Cada propuesta es diferente”

“Cada una tiene matices distintos, no es la misma base en absoluto. En el naranja se notará esa suavidad y esas notas de melocotón, el chardonnay es mucho más serio… Cada propuesta es diferente y la pigmentación no altera en absoluto el sabor. Hemos logrado hacer un producto de mucha calidad”, defiende Martínez.

En la propia web de Bodegas Santa Margarita se habla de una gama “revolucionaria y única”, dirigida a un perfil de consumidor joven que busca un perfil “más divertido y alegre”. Martínez vuelve a esta idea una y otra vez: “Cuando pensamos en bodegas, todos querían hacer un vino de 14º o 15º y venderlo a 20 euros en bodega. Ese perfil puede existir en Rioja, en Ribera y en Francia… pero no en todos los sitios. El sector está envejecido, y hay que cambiar un poco el chip”. 

Tres personas con las diferentes bebidas de la gama / CEDIDA
Tres personas con las diferentes bebidas de la gama / CEDIDA

El azul, la estrella

Su estrella es el vino azul, el color de ese Mediterréneo que en Caudete no sienten lejano. “Era un color bonito, apetecible. Sabíamos que la uva Garnacha tintorera tiene hasta 40 capas de color. Dentro de esas capas, existe algún tono cercano al azul, que terminamos obteniendo con el añadido de la pigmentación, que cogemos de las empresas de alimentación”, detalla el empresario.

Tras el éxito del azul, produjeron un vino de color naranja (no un orange wine de maceración particular, de los que tan en tendencia están) porque se lo pidió un socio holandés. Para ello utilizaron caroteno, un pigmento naranja que aporta ese color a la zanahoria. “Es bueno hasta para la vista”, dice Martínez. “Lo tenemos desde hace siete u ocho años en el mercado y funciona muy bien”, afirma.

El problema de la pigmentación

Hay quien piensa, relata Martínez, que para elaborar los vinos de colores basta con añadir unos polvos mágicos. “Para nada es así. No toda la pigmentación se adapta bien al alcohol ni se integra bien en la botella. Hay algún productor de la competencia que ha hecho vinos de colores, y tienen que mover la botella porque toda la pigmentación se queda abajo. Ha sido un proceso largo, delicado y complicado”, asegura.

Orange wine   CEDIDA
Vino naranja de la bodega / CEDIDA

La complicación no ha sido solo técnica, sino legal. Bodegas Santa Margarita ha batallado, y donde manda capitán, no manda marinero. “La industria del vino nos ha querido masacrar, porque hacíamos una competencia que ellos no consideraban correcta. Pero también tengo que decir que, cuando vieron que el producto era exitoso, llegué a hacer, de marca blanca, vino de este estilo para otras bodegas que no eran capaces de hacerlo”, expone el empresario.

Pasion Green / CEDIDA
Pasion Green / CEDIDA

“Nuestro mayor mercado es Francia”

Bodegas Santa Margarita da la espalda al reino: exporta todos los vinos que produce. “Aquí no tenemos distribución. En Altea tengo un distribuidor noruego y todas las semanas sale un palé de vino azul”, asegura Martínez. “Aquí estas propuestas no están del todo bien vistas, o la gente no las quiere entender. Nuestro mayor mercado es Francia -donde tenemos la folie blue-, seguido de Noruega, Inglaterra y Alemania”.

Una vista de las instalaciones / CEDIDA
Una vista de las instalaciones / CEDIDA

“Rompimos los protocolos de los vinos. El rosado hasta hace cuatro días no tenía mucho peso en España, pero en Francia ya está muy de moda. También hemos hecho, exclusivamente para los franceses, un cóctel azul con burbujas y un toque de vermouth. Es tipo Aperol, lo que es tendencia ahora: dos hielos, un limón y sirves el producto. Lo hacemos no porque sea lo que más nos gusta, sino porque es lo que nos están pidiendo”, arguye el bodeguero y viverista.

Vino con cannabis

Uno podría pensar que producir vino azul ya es bastante revolucionario, pero Martínez y su equipo fueron mucho más allá. Tras visitar una feria internacional (“no recuerdo si fue en Holanda o en Alemania”, indica el empresario) en la que se presentaban distintos productos elaborados con cannabis, Martínez tuvo una revelación: el verde espécimen “era un valor de futuro”. 

Distintas personas brindan con Winabis / CEDIDA
Distintas personas brindan con Winabis / CEDIDA

Así, apostaron por elaborar una bebida con cannabis, que les llega desde Estados Unidos. “Después de hacer miles y miles de pruebas, logramos añadirle cáñamo sin THC, que es la sustancia que coloca. Buscábamos hacer cosas diferentes y creamos Winabis. Todo el mundo quiere hacer un vino caro de 15º, pero eso ya no va a funcionar siempre. La gente cree que sabe mucho de vinos, cuando realmente no tiene ni idea. Lo que la gente quiere es disfrutar”, afirma Martínez. 

“Un vino que alegra la velada”

Preguntado por una descripción más detallada, Martinez indica que Winabis “sabe a cannabis y es un vino que alegra la velada, atrevido, que es lo que ahora hay que ir buscando”. Es “totalmente legal” y no solo lo consumen los más jóvenes.

Entre quienes han probado este elixir figuran muchos extranjeros. “El enoturismo es hoy una parte importante de la bodega. Estamos a 66 kilómetros de Alicante, y recibimos autobuses enteros de turistas. Quien venga encontrará un entorno rural atractivo, podrá pasear por los viñedos (hay incluso un tren turístico que recorre la finca) y ver la yeguada. Los visitantes vienen a pasar un día diferente, en una bodega totalmente atípica y se llevan una sorpresa grata”, afirma. También hay, asegura, personas que acuden a celebrar eventos, como despedidas de soltero.

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