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Menos cañas, más dobles: la tendencia que cambia la forma de pedir cerveza en los bares

Cada vez más establecimientos priorizan dobles y jarras frente al tradicional vaso de 20 o 25 centilitros pero el cliente debe conocer de antemano el formato y el precio que va a pagar

Ana Siles

Una caña pequeña de cerveza / CRUZCAMPO

La caña es uno de los grandes símbolos de los bares en España. Pese a ello, está atravesando un momento de cambio. Aunque sigue siendo el formato más representativo para buena parte de los consumidores, cada vez son más los establecimientos que optan por eliminarla de su oferta o relegarla en favor de dobles o jarras

Se trata de una desaparición que no solo afecta a los hábitos de consumo, sino que también plantea cuestiones relacionadas con la información que reciben los clientes sobre el producto que están comprando y el precio que deberán pagar.

La caña, un símbolo de la hostelería española

La caña es el tradicional vaso de entre 20 y 25 centilitros servido directamente del grifo y forma parte de la identidad gastronómica española. Desde Cerveceros de España recuerdan que este formato representa "muy bien" el modelo mediterráneo de consumo, caracterizado por disfrutar de la cerveza en compañía y acompañada de comida.

Terraza de un bar de Sevilla / EUROPA PRESS

La patronal destaca que el 86% del consumo de cerveza en España se realiza en compañía y que más del 90% se acompaña de alimentos. No es casualidad que, según una encuesta de Hostelería de España, el 97% de los españoles considere que una cerveza y una tapa forman un binomio inseparable.

Dobles y jarras ganan protagonismo

Pese al peso cultural de la caña, el propio sector hostelero reconoce que los formatos de mayor tamaño han ido ganando terreno en los últimos años. Hostelería de España subraya que el doble y la jarra tienen cada vez más presencia, especialmente cuando el consumo se realiza sentado en mesa o durante una comida.

Cerveceros de España explica que la elección del formato depende en gran medida del momento de consumo. Mientras la caña sigue asociándose al aperitivo improvisado o al consumo en barra, los vasos de mayor capacidad suelen elegirse para comidas más largas o reuniones entre varias personas.

El consumidor tiene derecho a saber qué está pidiendo

No obstante, la desaparición de la caña plantea también una cuestión de transparencia. Si un cliente solicita una caña y el establecimiento le sirve directamente un doble o una jarra sin advertirlo previamente, el consumidor debe haber sido informado tanto del formato como del precio que se le va a cobrar.

Varias personas brindan con cerveza / FREEPIK - katemangostar

Así lo recuerda Facua-Consumidores en Acción. Su vicepresidente, Miguel Ángel Serrano ha asegura que es una información que el local tiene que proporcionar en su carta. Si no disponen de ella, "tiene que estar publicada de manera que el consumidor tenga fácil acceso" a la misma y, "por supuesto, preguntando al camarero o al personal del establecimiento que tendrán que dar la información correspondiente".

Impacto en el volumen ingerido

Debate aparte suscita el impacto que ese "veto" a la caña puede tener en el volumen de ingesta de alcohol por persona, algo de lo que hay escasos estudios y, los pocos, provienen principalmente de Reino Unido. En uno de ellos, en 2024, más de una decena de pubs británicos retiró por un tiempo las pintas de cerveza (algo más de medio litro por vaso) de su carta para ofrecer formatos menores. 

El estudio reveló que los clientes compraban casi un 10% menos de cerveza cuando no había pintas disponibles. Los investigadores concluyeron que, de adoptarse a nivel nacional esta estrategia, podría reducir el consumo de alcohol y ayudar a combatir la obesidad además de aportar otras mejoras para la salud pública.

Crece la demanda de la cerveza sin alcohol

Hay que recordar que la hostelería concentra más del 60% del consumo de cerveza, lo que "pone de manifiesto que se trata de un consumo muy extendido". Más allá del tipo de formato, el sector hostelero ha incidido en el "creciente consumo de cerveza sin alcohol" hasta el punto de que ya supone el 14% de todo el volumen de cerveza consumida.

Un valor que tiene España es que es el "único país" que ofrece en barril la variedad sin alcohol y, por lo tanto, se puede adaptar a los diferentes formatos.

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