Las parejas y mujeres que cruzan el umbral de una clínica de fertilidad no solo adquieren un tratamiento; depositan allí uno de los proyectos más trascendentales de sus vidas. Por eso, cuando el teléfono deja de dar respuesta, el médico asignado desaparece y las persianas se bajan sin aviso previo, el quebranto no es solo económico: es una quiebra emocional.
Esta es la amarga situación que enfrentan hoy decenas de clientes de Ovoclinic, un grupo asistencial especializado en fertilidad liderado por el embriólogo Enrique Criado Scholz, también al frente de Ovobank. Este 26 de agosto, tal y como avanzó El Diario de Sevilla, cesó la actividad del centro sevillano —ubicado en el Hospital Victoria Eugenia—, tal y como ocurrió antes en la sede de Madrid.
El abandono
“Yo soy una afectada. Mi clínica de Ovoclinic estaba en Sevilla. La han cerrado y no nos han dado ninguna solución. Hemos pagado un tratamiento para ser madres y nos han abandonado”, expresa Marta López. Entre cobros por adelantado que superan los 14.000 euros, tratamientos paralizados a la mitad y muestras biológicas bajo custodia, los pacientes denuncian una falta de información flagrante.
En las últimas horas, varias personas han utilizado las redes sociales de la compañía para saber qué va a ocurrir con su tratamiento, su dinero y, en algunos casos, con los embriones, óvulos o esperma que permanecen criopreservados. “No podemos recibir ninguna respuesta de la clínica por WhatsApp y correo electrónico”, lamenta Carolina F. Otra paciente, Laura P., reclama: “Empezad a dar explicaciones; Sanidad os ha cerrado todas las clínicas menos la de Marbella”.
Señales del descontrol en la clínica
El deterioro del servicio, sin embargo, venía dando señales de aviso desde hacía tiempo. Así lo atestigua una reseña pública dejada hace nueve meses por Rafael Redondo, donde ya se advertía del descontrol organizativo en la capital andaluza.
“La clínica de Sevilla está mal atendida; a nosotros nos han cambiado cinco veces de médico y en la actualidad no hay médico y han derivado a Marbella”, señala Redondo. “Hay un cambio empresarial hace meses que nos está afectando de pleno. Hace meses que no tenemos atención presencial ni personalizada salvo por el móvil y con continuos fallos de comunicación. Hay un claro descontrol de seguimientos, de tratamientos. Hay que estar encima para conseguir cosas y se pierden muchas semanas”, añade.
El primer aviso de alarma
Pero el primer aviso de alarma saltó en Madrid. La primera explicación que la dirección ofreció a los usuarios sobre la clausura de la sede madrileña apuntaba a una parada técnica temporal provocada por una inspección sanitaria que habría detectado la presencia de hongos en sus laboratorios. Sin embargo, el cierre comenzó a dilatarse en el tiempo hasta que, con la llegada de la primavera, comenzaron a filtrarse indicios de que la clausura real guardaba relación con tensiones financieras y deudas acumuladas.
Raquel M. asegura que lleva meses esperando para continuar su tratamiento desde que dejó de funcionar el centro madrileño. “Cuidar de los pacientes existentes también es su obligación”, reprocha. “Muchas pacientes llevamos meses esperando respuestas y soluciones. ¿Cuándo van a explicar públicamente lo que está ocurriendo? Las pacientes merecemos transparencia”, exige Fiorentina Cervantes.
Las explicaciones de Ovoclinic a Consumidor Global
“Ovoclinic Sevilla no cerró por ningún problema operacional, económico, sanitario, legal o administrativo. Cerró como consecuencia de la compra del hospital donde llevábamos a cabo nuestra actividad a otro grupo hospitalario con el que no se llegó a un entendimiento para seguir adelante con la actividad de Ovoclinic”, aseguran fuentes directivas de la clínica a Consumidor Global.
“A los pacientes se les ha ofrecido seguir adelante con sus tratamientos en nuestra clínica de Marbella”, declaran. “Como es razonable, para el equipo de Marbella la asunción inesperada del volumen de pacientes de Madrid y Sevilla conlleva un reto de gestión que puede retrasar algunos procedimientos, ya que lo primero es la salud y la seguridad de las pacientes en curso. Es por eso que, a pesar de la situación, se ha contratado nuevo personal para, poco a poco, ir resolviendo cualquier queja o reclamación que tengan las pacientes”, explican.
En cuanto a los reembolsos, Ovoclinic ha señalado a este medio que “hay pacientes a los que se les ha reembolsado su tratamiento, otros que siguen adelante en clínicas colaboradoras de Madrid y, por lo tanto, no procede reembolso. La casuística es variada. No obstante, Ovoclinic cumplirá con los contratos firmados con sus pacientes”.
Derecho a paralizar los contratos de financiación
La organización de consumidores Facua ha recordado públicamente que los usuarios tienen derecho al reembolso completo de los importes si el proceso no ha comenzado, o proporcional si se ha interrumpido. Asimismo, la organización ha subrayado que la devolución debe de ser total si el tratamiento realizado pierde su validez médica al tener que reiniciarse desde cero en una clínica distinta.
La asociación recomienda además exigir la paralización del cobro de las cuotas a las entidades bancarias en los casos de tratamientos financiados, solicitar de inmediato el historial clínico completo para acreditar la deuda en un eventual concurso de acreedores y apela a la Delegación de Salud de la Junta de Andalucía para que verifique la vigencia de las pólizas de responsabilidad civil exigibles a este tipo de establecimientos.
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