La peligrosa tendencia de viajar a Turquía para reducir el estómago: en qué consiste la cirugía
El Dr. Vidal-Ostos explica que, sin una evaluación y seguimiento adecuados, pueden aparecer complicaciones quirúrgicas precoces y también problemas a medio y largo plazo
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Estambul, con la imponente Santa Sofía, es el mayor emblema turístico, pero Turquía también atrae a miles de visitantes gracias a Capadocia, las playas de Antalya, las ruinas de Troya, la maravillosa historia que albergan Göbekli Tepe (considerado el templo más antiguo del mundo), Éfeso, el Monte Nemrut o las aguas termales de Pamukkale.
Pero también hay multitud de viajeros que escogen el país euroasiático, puente entre Oriente y Occidente, por cuestiones de salud. De hecho, según los datos del país otomano, cada año más de 1,5 millones de pacientes internacionales visitan Turquía para someterse a tratamientos “que van desde el cambio de sonrisa a cirugías que cambian la vida”.
Turquía y el turismo médico
“Con hospitales modernos, médicos expertos y paquetes asequibles, Estambul se ha convertido en uno de los principales destinos de turismo médico del mundo”, se indica en la página web Istanbul Tourist Info. No obstante, este auge del sector sanitario no está exento de sombras: el crecimiento acelerado ha generado un mercado donde la seguridad del paciente, en ocasiones, queda en un segundo plano frente al beneficio económico.

El país es líder indiscutible en tratamientos capilares, pero también destaca en el ámbito de las cirugías bariátricas. Éstas son un conjunto de técnicas quirúrgicas diseñadas para tratar la obesidad y las enfermedades metabólicas derivadas, y se conocen popularmente como reducción de estómago. En cuanto a los precios, el coste de un tratamiento puede ser hasta un 60% más barato en una clínica privada turca que en una española.
Algo que preocupa y comienza a ser frecuente
En 2022, el Dr. Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), declaró a iSanidad que viajar a Turquía para someterse a ese tipo de cirugías comenzaba a ser algo “relativamente frecuente”, lo que empezaba a “preocupar”. Tal y como explicó, los pacientes optaban por viajar a Turquía ante la desesperación que generan las listas de espera en la sanidad pública.
Un año después, el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) alertó de un brote de 67 casos de botulismo (12 casos en Alemania, uno en Austria y Suiza y 53 en Turquía) detectados en el continente y relacionados con viajes al país otomano para recibir inyecciones gástricas de neurotoxina botulínica, que se administran para ayudar a perder peso.

Muerte de cuatro españoles tras someterse a operaciones en Turquía
También en 2023, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación recomendó la "máxima precaución" a quienes estuvieran planteándose viajar a Turquía para someterse a algún tipo de operación quirúrgica de carácter estético tras constatar la muerte de cuatro españoles.
Además, Exteriores instaba a “comprobar el nivel de calidad del centro y los facultativos elegidos" toda vez que "el nivel de las instalaciones hospitalarias y de los tratamientos varía de manera muy relevante dentro del propio país".
Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición
En la actualidad, el riesgo de operarse al margen de un circuito multidisciplinar en países como Turquía queda de manifiesto cuando, al regresar, los especialistas españoles detectan deficiencias, Así lo explica a Consumidor Global el Dr. Fernando Vidal-Ostos De Lara, miembro del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Si bien la SEEN no dispone de un registro sistemático que permita cuantificar con precisión el número de cirugías bariátricas realizadas allí, pueden aparecer, señala este experto, “situaciones que obligan a revisar si la indicación fue correcta, si la preparación fue suficiente o si el seguimiento posterior estaba bien planificado. Más que juzgar casos concretos, lo importante es subrayar que una selección adecuada del paciente forma parte esencial de la seguridad del procedimiento”, recalca.
Una cirugía que da paso a un tratamiento crónico
No se trata, insiste, de una intervención menor ni de un recurso estético. La cirugía bariátrica “modifica de forma permanente la anatomía y la fisiología digestiva, y eso obliga a controles médicos, suplementación en muchos casos y cambios mantenidos en hábitos y seguimiento. La persona debe tomar la decisión con información completa, expectativas realistas y sabiendo que no compra solo una operación, sino que inicia un tratamiento crónico”, argumenta.
Por ello, reducir esta intervención a una opción más barata “puede dar una falsa sensación de seguridad en un procedimiento que requiere un abordaje y seguimiento médico completo”, indica el Dr. Vidal-Ostos.

Más allá del precio
En cuanto a las motivaciones, este especialista reconoce que las personas que deciden viajar a Turquía o a países similares lo hacen principalmente por el precio, pero apunta que ese no es el único factor.
“También pesa mucho la percepción de rapidez, la posibilidad de acortar listas de espera y la promesa de un proceso aparentemente sencillo y accesible. El problema es que una cirugía bariátrica no debería entenderse como un acto quirúrgico aislado, sino como parte de un tratamiento complejo de una enfermedad crónica que requiere una valoración previa rigurosa y seguimiento a largo plazo”, argumenta.
Evaluación previa
En este sentido, el Dr. Vidal-Ostos expone que la evaluación previa debe ser exhaustiva. “Habitualmente incluye valoración por Endocrinología y Nutrición, educación nutricional, estudio analítico completo, cribado de déficits vitamínicos y de micronutrientes, evaluación psicológica o psiquiátrica cuando procede, valoración anestésica y pruebas complementarias como gastroscopia o ecografía abdominal, entre otras según cada caso”, enumera.

Además, no todas las personas son candidatas. Hay, de hecho, muchos motivos para descartar pacientes: “Puede no ser apto un paciente con trastornos psiquiátricos no estabilizados, consumo activo de sustancias, falta de comprensión del procedimiento, imposibilidad de adherirse al seguimiento, desnutrición, contraindicaciones anestésicas o situaciones clínicas que obliguen a optimizar primero el estado general”, afirma el Dr. Vidal-Ostos.
Qué complicaciones pueden aparecer
Otro motivo de preocupación es lo que ocurre justo después. “En los primeros días tras una cirugía bariátrica es cuando pueden aparecer algunas complicaciones agudas que requieren valoración inmediata, como dolor intenso, sangrado, trombosis, embolia pulmonar, deshidratación, intolerancia oral o una posible fuga quirúrgica”, advierte el especialista de la SEEN.
Por eso, si el paciente está viajando, lejos del equipo que le ha intervenido, la capacidad de reacción ante una complicación se reduce mucho. Así, “desde un punto de vista clínico, no parece razonable banalizar un desplazamiento largo en el postoperatorio inmediato”.
Evaluación y seguimiento adecuados
El Dr. Vidal-Ostos asegura que la cirugía bariátrica puede ser una herramienta terapéutica muy eficaz y transformar positivamente la salud y la calidad de vida de una persona, pero exige garantías. “Sin una evaluación y seguimiento adecuados, pueden aparecer complicaciones quirúrgicas precoces y también problemas a medio y largo plazo: déficit de hierro, vitamina B12, ácido fólico, calcio o vitamina D, pérdida excesiva de masa muscular, vómitos, reflujo, hipoglucemias, mala tolerancia digestiva o necesidad de reintervención”, subraya.
Por eso, saltarse la fase previa puede ser fatal, ya que aumenta el riesgo de indicar la cirugía a quien no debería operarse aún, “o de hacerlo sin detectar problemas que pueden condicionar complicaciones graves: déficit nutricionales, mala tolerancia, vómitos persistentes, trombosis, fugas, infecciones o reingresos”. Asimismo, sin una preparación adecuada, el paciente puede no asumir bien que el éxito no depende solo de la técnica, sino del proceso completo.


