R. Leis (FEN): “A veces hacemos unas dietas restrictivas que pueden poner en riesgo nuestra salud”

Esta experta destaca la importancia de la formación y apunta que los alimentos naturales, en las cantidades necesarias, son necesarios para el aporte de nutrientes

Una persona que está a dieta prepara su comida / FREEPIK - pvproductions
Una persona que está a dieta prepara su comida / FREEPIK - pvproductions

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Los niños españoles no comen bien. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición estima que un 36% de los niños y niñas de entre seis y nueve años tiene exceso de peso. El consumo de los ultraprocesados supera con creces las recomendaciones de las autoridades, y las desigualdades sociales agudizan el problema.

Para dar un vuelco a la situación son necesarias, más que recomendaciones y buena voluntad, políticas concretas. Así, a partir de abril, el real decreto sobre menús escolares entrará en vigor, lo que significa que será obligatorio incluir entre una y tres raciones semanales de pescado, priorizando la alternancia entre pescado azul y blanco.

En qué colegios se come menos pescado

Un estudio realizado por la consultora Inxenia, por iniciativa de la Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría de Marín (Opromar), en colaboración con la Fundación Española de Nutrición desvela que los colegios de Galicia y Asturias, León, Zamora y Salamanca ofrecen los mejores menús con pescado; mientras que los de Cataluña y Aragón obtienen la peor puntuación.

Dos niños / FREEPIK
Dos niños / FREEPIK

A la luz de estos datos, una de las conclusiones del informe es que tres de cada cuatro comedores escolares podrían no ofrecer el suficiente omega-3 requerido para el desarrollo neurológico infantil.

Fundación Española de Nutrición

La doctora María Rosaura Leis es pediatra e investigadora, experta en nutrición infantil y prevención temprana de la obesidad. Es, además, la presidenta de la Fundación Española de la Nutrición. Hablamos con ella.

--El estudio de Opromar refleja que el factor económico emerge como la causa “más inmediata y tangible” del descenso en el consumo de pescado, que se ha desplomado en la última década. En un contexto de inflación, ¿como pueden preservar las familias la calidad de su dieta sin comprometer demasiado el bolsillo?

--En estos momentos, en la alimentación es muy importante el factor económico. Es tan importante que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los niños está directamente asociada con la vulnerabilidad social. Las cifras más altas de prevalencia están en los niveles socioeconómicos y culturales más bajos. Por tanto, una menor adherencia a nuestras dietas tradicionales, la mediterránea y la atlántica, que son saludables y sostenibles, se asocia con un menor nivel socioeconómico. El coste de los alimentos juega un papel muy importante, pero también la comunicación, la información y la educación.

--¿En qué sentido?

--No todos los pescados, frutas y verduras tienen el mismo coste. Por ejemplo, en el caso de los pescados, los descartes de las lonjas pueden ser más asequibles. Por eso es muy importante formar al consumidor. Otro factor importante al que se alude en las encuestas que hacemos es el tiempo: mucha gente realiza comidas muy rápidas, con alimentos precocinados, porque no tiene tiempo. Por eso hay que enseñar nuestra tradición culinaria y gastronómica, ya que preparar un pescado o una verdura al vapor no lleva mucho tiempo. Lo que debemos hacer es tenerlo programado. Tenemos que volver a hacer que la mesa y los alimentos ocupen un lugar importante en nuestras vidas y que, por tanto, les dediquemos tiempo. Hay que pensar cómo va a ser un menú durante la semana, porque seguramente andemos con prisas, lleguemos tarde de trabajar, pero si yo me planteo mi menú y tengo esos alimentos dentro de mi despensa o mi nevera, fácilmente los prepararé.

Una persona prepara un plato de salmón / FREEPIK
Una persona prepara un plato de salmón / FREEPIK

--Algunos productos ultraprocesados obtienen calificaciones positivas en sistemas como Nutri-Score por su bajo contenido en grasas, aunque tengan una lista de ingredientes de baja calidad. ¿Considera que el etiquetado frontal es una herramienta útil y fiel?

--El etiquetado no es un tema fácil. Es importante tener el mejor posible para informar a la población y que de ese modo podamos tomar decisiones informadas. Ahora bien, cuando hablamos de ultraprocesados, a mí me gusta más hablar de alimentos ricos en azúcares añadidos, ricos en grasas saturadas, ricos en sal… Más que en el propio procesamiento. Los alimentos no saludables son aquellos que son ricos en estos nutrientes y nos llevarían a hacer una dieta no deseable. Una vez más, en este asunto la formación de la población es fundamental. En este sentido, yo he defendido la necesidad de que en los colegios se incluya una asignatura que sea ‘Estilos de vida saludables’, donde no solo se enseñe al niño qué es la grasa o las proteínas, sino que se le enseñe a hacer un buen menú, a leer un etiquetado, a preparar una receta saludable y tradicional… Cuando uno tiene un patrón alimentario, la evidencia científica demuestra que ese patrón es saludable, puesto que tiene que ver con cómo hacemos el ‘montaje’ en términos de calidad, cantidad, variedad y adecuación a la edad, el sexo o el estado de salud.

--¿Cree que existe un exceso de suplementación en las dietas actuales? Es decir, ¿nos estamos pasando con los suplementos?

--No sé si nos estamos pasando, lo que es cierto es que si yo hago una dieta variada y sigo los patrones alimentarios de la dieta atlántica y mediterránea, no necesitaré suplementos. 

Un bol con garbanzos / FREEPIK
Un bol con garbanzos / FREEPIK

--España es uno de los países más longevos del mundo. Si nuestra dieta continúa empeorando, ¿podemos perder esa posición?

--De continuar con las cifras de sobrepeso y obesidad que tienen en estos momentos los niños españoles (y de las enfermedades asociadas a esto), probablemente nuestros niños y adolescentes van a vivir menos que sus padres y abuelos, o por lo menos con peor calidad de vida. Por tanto, es importante comenzar desde la edad pediátrica a adquirir y mantener una adherencia a nuestros patrones tradicionales de alimentación, de actividad física y de tiempo de sueño. 

--Recientemente, Ámsterdam prohibió la publicidad de la carne. ¿Qué le parece esta medida? En España se desató una polémica cuando Alberto Garzón, entonces Ministro de Consumo, recomendó comer menos carne.

--Creo que es justo poner a cada alimento en su sitio. La carne es un alimento natural, que tiene unas recomendaciones de consumo determinadas. Siguiendo estas recomendaciones, la carne forma parte de un patrón alimentario saludable. En el caso de la dieta atlántica tenemos, además, carne como la ternera gallega, que tiene una composición nutricional más saludable que la de la carne roja. Creo que los alimentos naturales, siempre y cuandosea en las cantidades necesarias, son útiles para el aporte de nutrientes.

Piezas de ternera expuestas en una carnicería en un puesto de un mercado
Piezas de ternera expuestas en una carnicería en un puesto de un mercado / EUROPA PRESS - EDUARDO PARRA

--¿Qué papel cree que juegan los influencers en el ámbito de la alimentación?

--Como decía, es muy relevante la información y la educación, como también lo es saber quién nos está informando y en qué tipo de evidencia científica se basa. Hoy, la forma de comunicar ha cambiado, las redes juegan un papel muy relevante y es necesario saber quién da esa información. 

--Respecto a la información veraz, ¿cree que hay algún mito concreto sobre alimentación especialmente arraigado que sería importante desmentir?

--Yo insisto mucho en que últimamente, a veces por moda o por impresiones personales, hacemos unas dietas restrictivas que pueden poner en riesgo nuestra salud. Me refiero a la falsa creencia que pueden tener algunas personas de que son alérgicas o intolerantes a determinados alimentos. Pero la impresión personal no es un diagnóstico clínico. La impresión personal debe ayudarnos a consultar un profesional sanitario, contarle lo que pensamos y establecer un correcto diagnóstico. En caso de tener que eliminar algún alimento de la dieta, este profesional nos orientará sobre cómo suplirlo y cómo complementar la dieta para que no tengamos un déficit nutricional. Cuando quitamos un solo alimento, estamos modificando todo el patrón alimentario, y eso puede generar, incluso, cambios en la microbiota intestinal.

--¿Qué le parece el ayuno intermitente, una tendencia en boga?

--No hay evidencias suficientes del efecto positivo del ayuno intermitente si lo que se busca es una pérdida de peso. Sí que tenemos claro que nuestras dietas tradicionales, la mediterránea y atlántica, ayudan no solamente a mantener el peso, sino a reducir el riesgo metabólico. En cambio, no hay evidencias de los efectos metabólicos en el ayuno intermitente.