¿Qué es la inflamación crónica y cómo saber si está afectando a tu salud?
El doctor José Francisco Tinao de Olympia Quirónsalud explica qué señales se pueden detectar en el cuerpo para saber si padece inflamación crónica y qué papel tienen los hábitos de vida
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La inflamación es una respuesta del organismo necesaria para defenderse, pero puede convertirse en un problema cuando se mantiene durante meses o años. En esos casos, puede pasar desapercibida porque sus señales son a menudo inespecíficas: cansancio, problemas digestivos, insomnio, dolores musculares o articulares o incluso cierto enlentecimiento mental.
El doctor José Francisco Tinao, jefe de Servicio de Medicina Integrativa y Funcional en el Centro Médico y Quirúrgico Olympia de Quirónsalud, explica qué ocurre cuando este proceso se prolonga, qué factores pueden favorecerlo y qué señales pueden alertar de que algo no va bien. También apunta al papel de la alimentación, el ejercicio, el sueño y el estrés en su prevención.
Un proceso que puede mantenerse durante años
La inflamación crónica no significa necesariamente que una persona se encuentre ante el peor escenario posible. El Dr. Tinao recuerda que una inflamación aguda y grave, como una sepsis generalizada después de una neumonía, puede provocar la muerte si no se trata. En cambio, un proceso crónico de carácter leve puede permanecer durante años en el organismo sin que sus consecuencias sean siempre evidentes. "Se podría decir que es la base de numerosas enfermedades como mecanismo patogénico común", apunta el especialista.

Cuando la inflamación se prolonga durante meses o años, el organismo pone en marcha procesos de respuesta y adaptación. El cuerpo está preparado para afrontar estas situaciones, pero, según el médico, ese proceso tiene un coste. Puede traducirse en cansancio general, dolores musculares y articulares, embotamiento mental, insomnio o alteraciones gastrointestinales. Son manifestaciones que "muchas veces" pueden aparecer reflejadas en determinadas analíticas, aunque el efecto puede ser más silencioso: una merma progresiva de la calidad de vida y, según el Dr. Tinao, también de la esperanza de vida.
El cansancio y los problemas digestivos como síntomas
Uno de los problemas para identificar un estado inflamatorio persistente es que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con molestias habituales. El especialista menciona, entre otros, el cansancio por la mañana, la rigidez después de un sueño poco satisfactorio, los cambios en el ritmo intestinal -con estreñimiento combinado con episodios de diarrea-, la sensación de hinchazón abdominal o general, el bajo estado de ánimo o el enlentecimiento cognitivo.
Además, estas manifestaciones no tienen por qué aparecer siempre en el mismo lugar ni mantenerse de forma constante. "Muchas veces las manifestaciones ni siquiera son permanentemente localizadas sino erráticas, van y vienen", explica el doctor. Esa característica puede desconcertar tanto al paciente como a los propios facultativos. Por eso, el médico considera que no siempre se trata de síntomas que no existan, sino de señales que la persona puede haber normalizado con el paso del tiempo.
Mala alimentación, sedentarismo y estrés
Las causas y factores que pueden favorecer la inflamación crónica son múltiples, pero el Dr. José Tinao sitúa entre los principales los hábitos de vida. Una alimentación inadecuada, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de otras drogas o unas relaciones interpersonales perjudiciales forman parte, a su juicio, de un conjunto de factores que pueden pasar factura. También destaca la importancia de la salud intestinal y del cuidado del sistema inmune.

El estilo de vida actual tampoco ayuda. El especialista habla de una sociedad "competitiva, angustiada y estresada" y considera que determinados comportamientos tienen un peso "definitivo" en la inflamación, especialmente cuando no se hace ejercicio o se mantiene una alimentación poco saludable, se consume alcohol o se fuma. Para el especialista, cuidar estos aspectos no debería entenderse como una cuestión secundaria, sino como parte fundamental del cuidado de la salud.
No existe una prueba que lo explique todo
Ante la sospecha de un proceso inflamatorio, el punto de partida debería ser, según el doctor, escuchar al paciente y realizar una historia clínica global. No se trata únicamente de analizar un órgano o sistema concreto. A partir de ahí, pueden utilizarse pruebas como una analítica de sangre, análisis de orina y heces y diferentes marcadores de inflamación, entre ellos la velocidad de sedimentación globular (VSG), la proteína C reactiva (PCR), la haptoglobina o el fibrinógeno. También menciona otros parámetros relacionados con el metabolismo, el colesterol y determinados perfiles, además de la calprotectina en heces.
El jefe de Servicio de Medicina Integrativa y Funcional de Olympia Quirónsalud advierte, sin embargo, de que no tiene sentido pedir pruebas indiscriminadamente. "Un médico debe saber por qué pide algo y para qué y qué escenarios potenciales puede encontrarse y si tiene recursos", señala. Después de un primer estudio, y si es necesario, pueden incorporarse otras pruebas inmunológicas, bioquímicas o de imagen para intentar determinar el origen, la causa o, al menos, el mecanismo del proceso. La clave, por tanto, no estaría en acumular análisis, sino en interpretar los resultados dentro del contexto de cada persona.
El cuerpo avisa, aunque no siempre lo escuchemos
¿Es posible tener inflamación crónica sin notar ningún síntoma? Para el Dr. Tinao, la respuesta es clara: "Siempre hay síntomas". Lo que ocurre habitualmente, según su experiencia, es que la persona pasa por alto determinadas señales porque son leves, inespecíficas o se han convertido en parte de su día a día. El cansancio, los problemas digestivos o la sensación de no encontrarse bien pueden acabar considerándose normales.

"El cuerpo y la naturaleza es muy lista. Siempre avisa", afirma el médico. El problema, añade, es que las personas no siempre se escuchan porque están enfrascadas en sus propios problemas. De ahí que considere importante prestar atención a cambios persistentes o recurrentes y no esperar necesariamente a que aparezca una enfermedad para consultar con un profesional sanitario.
Hábitos para cuidar la inflamación
El Dr. Tinao considera que ya se están realizando y publicando numerosos estudios rigurosos sobre la inflamación crónica, un problema que, en su opinión, se ha mantenido demasiado tiempo en un segundo plano. Entre los ámbitos que destaca están la alimentación, incluidos los ayunos intermitentes o similares al ayuno cuando están controlados por profesionales, y el ejercicio. En este último caso, señala especialmente el ejercicio aeróbico y el anaeróbico, con especial atención a este último en personas mayores de 45 o 50 años.
También recomienda evitar el consumo excesivo de alcohol, procurar un sueño reparador, reducir el estrés y alejarse, en la medida de lo posible, de "situaciones y personas tóxicas", en referencia también a la salud mental. Y no cree que haya que esperar a encontrarse mal para acudir al médico: "No es necesario percibir una enfermedad para acudir al médico". La prevención y la anticipación, sostiene, pueden ayudar a que los años que se han ganado en longevidad sean también años de calidad y no de discapacidad y sufrimiento.
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