Pubertad precoz: por qué cada vez aparece antes y cuándo hay que preocuparse

La pediatra María Ángeles Donoso, especialista en Endocrinología Infantil del Hospital Ruber Internacional, ofrece una radiografía completa de este fenómeno multifactorial que afecta a niñas y niños

La pediatra María Ángeles Donoso, especialista en Endocrinología Infantil del Hospital Ruber Internacional / QUIRÓNSALUD
La pediatra María Ángeles Donoso, especialista en Endocrinología Infantil del Hospital Ruber Internacional / QUIRÓNSALUD

La definición clásica establece que debemos hablar de pubertad precoz cuando aparecen caracteres sexuales secundarios antes de los 8 años en las niñas y antes de los 9 años en los niños. En las niñas, el primer signo suele ser el desarrollo mamario; en los niños, el aumento del tamaño testicular.

"Es cierto que en muchos países la edad media de inicio puberal parece estar adelantándose, especialmente en las niñas, pero los puntos de corte diagnósticos se mantienen porque permiten identificar a quienes pueden beneficiarse de estudio y seguimiento médico", detalla la pediatra María Ángeles Donoso del Hospital Ruber Internacional de Madrid, perteneciente al Grupo Quirónsalud.

Qué factores explican el aumento de la pubertad precoz

La doctora explica que no existe una única causa detrás del aumento de la pubertad precoz, dado que se trata de un fenómeno multifactorial. "Uno de los factores mejor documentados es el aumento de la obesidad infantil. El tejido adiposo no es un simple almacén de grasa: produce señales hormonales, como la leptina, que influyen sobre los mecanismos que regulan el inicio de la pubertad".

Un niño con obesidad infantil sentado al borde de la piscina / EUROPA PRESS
Un niño con sobrepeso sentado al borde de la piscina / EUROPA PRESS

Numerosos estudios han encontrado una asociación entre mayor índice de masa corporal y aparición más temprana de la pubertad, especialmente en niñas. Otros factores que pueden intervenir son "la mejoría observada en el estado nutricional y crecimiento más rápido, cambios en el estilo de vida, alteraciones del sueño y de los ritmos circadianos, el estrés psicosocial y la exposición a determinados contaminantes ambientales". Respecto al sedentarismo, "probablemente actúa de forma indirecta al favorecer la obesidad, más que como un desencadenante independiente claramente demostrado".

Disruptores endocrinos

¿Pueden los químicos presentes en plásticos y cosméticos alterar el sistema endocrino? "Sí, sabemos que existen sustancias denominadas disruptores endocrinos capaces de interferir con el funcionamiento normal de las hormonas. Entre ellas se encuentran algunos bisfenoles y pesticidas, entre otros".

La evidencia disponible sugiere una asociación entre determinadas exposiciones y alteraciones en la edad de inicio puberal, "pero actualmente no está demostrada una relación causal", matiza la especialista, quien añade: "La mayoría de expertos considera que estos compuestos podrían contribuir al adelanto puberal en personas susceptibles, aunque no serían la única explicación del fenómeno".

Diferencias entre niñas y niños

La pubertad precoz es mucho más frecuente en niñas que en niños. Además, en las niñas la mayoría de los casos corresponden a "pubertad precoz central idiopática", es decir, sin una enfermedad identificable de base.

En niños es menos frecuente, pero cuando aparece existe "una mayor probabilidad de encontrar una causa orgánica subyacente", como alteraciones neurológicas, tumores o enfermedades del sistema nervioso central, por lo que la evaluación suele ser más exhaustiva.

Los primeros síntomas

En las niñas, los primeros síntomas que deben alertar a los padres son "el desarrollo mamario antes de los 8 años, la aparición precoz de vello púbico o axilar acompañado de una aceleración del crecimiento y el olor corporal propio de la pubertad", detalla la Dra. Donoso. En los niños, "el aumento del volumen testicular antes de los 9 años, el crecimiento del pene, la aparición precoz de vello púbico o axilar y el cambio de voz o aumento rápido de la talla a edades tempranas".

Un pediatra atiende a una niña / PIXABAY
Un pediatra atiende a una niña / PIXABAY

No obstante, no todos los signos aislados implican una verdadera pubertad precoz. La pediatra del Hospital Ruber Internacional recuerda que algunas niñas presentan un desarrollo mamario aislado sin progresión posterior (telarquia prematura); mientras que algunos niños presentan vello púbico precoz por una maduración adelantada de las glándulas suprarrenales sin activación real de la pubertad.

Pero siempre es importante consultar a un pediatra especialista en endocrinología infantil si los signos aparecen antes de las edades de referencia, existe progresión rápida, el crecimiento se acelera de forma llamativa, aparecen varios cambios puberales simultáneamente o la situación genera dudas o preocupación familiar.

Consecuencias de la pubertad precoz

La principal consecuencia física de la pubertad precoz es la afectación de la talla adulta. Al principio, estos niños suelen crecer más deprisa y parecer más altos que sus compañeros. Sin embargo, "la maduración ósea también se acelera y los cartílagos de crecimiento se cierran antes, por lo que pueden terminar alcanzando una talla final inferior a la esperada por su potencial genético", apunta la pediatra.

Además, "pueden aparecer menstruaciones muy tempranas en las niñas o cambios corporales para los que el niño aún no está preparado emocionalmente".

Impacto en el bienestar emocional

A menudo, el impacto en el bienestar emocional es una de las consecuencias más importantes de la pubertad precoz. "Estos niños pueden sentirse diferentes respecto a sus compañeros", advierte la Doctora. Las niñas con desarrollo mamario precoz o menstruación temprana y los niños con cambios físicos muy adelantados pueden experimentar: baja autoestima, vergüenza por su imagen corporal, ansiedad, problemas de integración social y mayor riesgo de acoso escolar.

La madurez física no implica madurez emocional, y ese desfase entre cuerpo y desarrollo psicológico puede generar dificultades que requieren apoyo familiar y, en ocasiones, psicológico.

Tratamientos de la pubertad precoz

Cuando se diagnostica una pubertad precoz central progresiva, "el tratamiento de referencia son los análogos de la GnRH -medicamentos que frenan temporalmente la activación del eje hormonal responsable de la pubertad-, y los objetivos de este tratamiento son preservar la talla adulta, detener o ralentizar la progresión puberal y reducir el impacto psicológico", resume la pediatra.

En general, son tratamientos "seguros y eficaces". Los efectos adversos suelen ser leves y pueden incluir molestias en el lugar de la inyección o síntomas transitorios relacionados con cambios hormonales. Sin embargo, no todos los niños necesitan tratamiento, y es que la decisión depende de la edad, la velocidad de progresión, la maduración ósea y el impacto esperado sobre la talla y el bienestar emocional.

Cinco mitos que conviene desmontar

A continuación, la pediatra María Ángeles Donoso del Hospital Ruber Internacional desmiente algunos de los mitos más extendidos sobre la pubertad precoz:

  1. Toda pubertad precoz es una enfermedad grave: Falso. Muchas veces se trata de variantes benignas o de formas idiopáticas sin una patología subyacente grave.
  2. Si aparece un poco de pecho o vello ya hay pubertad precoz: No necesariamente. Existen variantes normales como la telarquia o la adrenarquia prematuras que requieren valoración, pero no siempre representan una pubertad verdadera.
  3. La obesidad es la única responsable: No. Es un factor importante, pero intervienen factores genéticos, ambientales y hormonales.
  4. Los tratamientos hormonales son peligrosos: La evidencia acumulada muestra que los análogos de GnRH son tratamientos bien establecidos y generalmente seguros cuando están correctamente indicados y supervisados por endocrinólogos pediátricos.
  5. La pubertad precoz solo afecta a la estatura: Tampoco es cierto. Puede tener repercusiones emocionales, psicológicas y sociales tan importantes como las físicas.

En resumen, la pubertad precoz es un fenómeno complejo en el que confluyen genética, nutrición, composición corporal y factores ambientales. Lo importante es detectar los signos tempranos, valorar cada caso de forma individualizada y evitar alarmismos, porque la mayoría de los niños pueden recibir un seguimiento y tratamiento adecuados con muy buen pronóstico.

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