Gustau, dueño de Ca Na Genera en Menorca: "No tenemos relevo y la tienda se perderá"

El actual propietario de la tienda más antigua de Ferreries es la cuarta generación de este comercio emblemático especializado en moda, complementos, mercería y perfumería

Pili Alemany y Gustau Florit, propietarios de Ca Na Genera, una tienda de Ferreries (Menorca) con más de 130 años de historia
Pili Alemany y Gustau Florit, propietarios de Ca Na Genera, una tienda de Ferreries (Menorca) con más de 130 años de historia

“En 1893, Maria Janer Florit queda viuda de Josep Febrer y decide coger la tienda. Tenía tres hijos pequeños y no sabía ni leer ni escribir”, explica Gustau Florit, cuarta generación y dueño actual de Ca Na Genera, sobre su bisabuela y los inicios de la tienda más antigua de Ferreries.

Ca Na Genera abrió en 1890 en el número 7 de la calle Degà Febrer, en el casco antiguo de este pueblo del interior de Menorca. En 2017, con algo de retraso, la Cámara de Comercio de Menorca lo reconoció como establecimiento centenario. Sus dueños, Pili Alemany y su marido, Gustau Florit, acaban de cumplir 65 años y no tienen relevo.

--Los inicios de Ca Na Genera fueron trágicos.

--Los tres hijos de Maria Janer Florit fallecieron con menos de 50 años.

Maria Janer Florit / CEDIDA
Maria Janer Florit / CEDIDA

--Uno de sus hijos, Miquel Janer Florit, empezó a vender el género de Ca Na Genera en Es Migjorn Gran.

--Mi abuelo se iba a Es Migjorn, que está a siete kilómetros, con un asno y una carretilla. Eran los años veinte y se iba cada semana a vender. Hasta que le dejaron una habitación. Desde principios del siglo XIX, los tejidos se vendían a palmos (20 centímetros) y a canas (1,60 metros), pero mi abuelo insistió y empezó a vender a metros, lo que es la venta actual. También vendían desde juguetes en Navidad hasta colonia a granel. Lo típico de las tiendas de la época. 

--¿Qué sucedió al morir su abuelo?

--En 1933, su mujer Joana Florit Pons queda viuda y coge el relevo.

--Por aquellos años, se instaló en la tienda Ca Na Genera la primera centralita de teléfonos de Ferreries.

--Así es. Yo no lo llegué a verla. Los aparatos y los cables de la centralita se los quedaron unos vecinos.

--En los felices sesenta su padre se pone al frente de Ca Na Genera.

--En el año 63. Mi padre, Laureano Florit Pons, aún vendía mucha tela a metros. La confección había llegado, pero las sábanas y todo se vendía a metros. Yo todavía he vendido sábanas a metros. Las bajeras sin gomas y las almohadas, faldas, pantalones y vestidos a metros. La confección se comió el metraje. 

Un balance de 1904 de Ca Na Genera
Un balance de 1904 de Ca Na Genera

--Usted lleva más de cuarenta años en la tienda familiar.

--En el 83, la cogemos mi hermano Ignasi y yo. Hicimos cambios. Vendíamos incluso vestidos de novia, porque mi padre y mis antepasados, además de tener la tienda para vender, conseguían prendas de otros comerciantes y se las acercaban a los vecinos de Ferreries. Esto, cuando cogimos la tienda, no era rentable. 

--¿Lo quitaron?

--Hubo un poco de fricción, pero quitamos los vestidos de boda y la ropa para bebés, y potenciamos lo que sí era rentable.

--¿Qué era rentable?

--La confección de mujer, hombre y niño, la ropa de casa, los complementos, los bolsos, todo lo que es ropa interior y mercería, y la perfumería.

--¿Cuál es su producto estrella?

--Lo que tenemos fuerte es el tema de la ropa interior, lencería, pijamas, ropa de casa. Recientemente, hemos quitado la ropa de niño porque no era rentable. Ah, y también confeccionamos cortinas.

--Tampoco ha cambiado tanto el negocio. En el año 1995 se incorporó su mujer y en 2017 la Cámara de Comercio de Menorca reconoció a Ca Na Genera como un establecimiento emblemático de la isla.

--Todos los reconocimientos que nos den, buenos son. Tiene bastante mérito aguantar tantos años. Como siempre le digo a mi mujer: “Tan mal no lo habremos hecho si seguimos aquí…” 

Pons
Laureano Florit Pons, Miquel Janer Florit y Joana Pons

--¿Cuál es el secreto de Ca Na Genera para seguir abierta tantos años después?

--Ser honesto y darle a la gente un producto digno, a un precio razonable y con un buen servicio. Pero cada vez es más difícil que la gente compre en comercios locales. 

--¿Por culpa de Amazon?

--Sí. Los representantes de las marcas me dicen que en Mallorca e Ibiza están igual. El que tiene que venir es el público joven, pero los jóvenes van poco a tiendas físicas. El tema de internet nos está comiendo, nos está matando. Aquí lo que funciona son los servicios: un gimnasio, una peluquería. 

--Pero Ca Na Genera resiste, ¿no?

--Te voy a contar como estamos... Mi mujer y yo hemos cumplido los 65 años este julio. Nuestros hijos han estudiado y se han dedicado a otras cosas. No tenemos relevo y, si no hay nadie que se interese por la tienda, se va a perder en poco tiempo.

--¿Qué les dicen los vecinos de Ferreries?

--Me viene gente a comprar cualquier cosa, aunque no la necesiten. Los vecinos nos preguntan: ‘¿A dónde iremos después?’. En poco tiempo, en Ferreries se han cerrado unas cuantas tiendas. Vamos camino de quedarnos con poquita cosa. Algunos vecinos nos dicen: ‘¿No os vais a jubilar, verdad?’. ‘¿Cómo que no?’, les digo yo. Si no hay alguien que coja la tienda, no durará mucho. La cosa está difícil.

La tienda Ca Na Genera en 1936
La tienda Ca Na Genera en 1936

--¡Qué lástima! Ca Na Genera forma parte intrínseca del casco antiguo de Ferreries…

--Mucha gente viene a Ca Na Genera porque, si no encuentran lo que buscan aquí, no lo encontrarán en ningún sitio. Si nosotros cerramos, no se podrán comprar ni una bobina de hilo. Hubo un momento en el que había cuatro mercerías en el pueblo. Ahora estamos solos.

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