Barimueble y la campaña que pone en jaque a Ikea: 'No sabemos hablar sueco'
Hablamos con Diogo Brandao, el director creativo de la ingeniosa campaña publicitaria de Barimueble para sacudir conciencias y recuperar los clientes perdidos en favor de Ikea
Dormimos en camas suecas. Al despertar, una aplicación americana nos roba tiempo y datos mientras nuestro cerebro se atrofia. Desayunamos kéfir con arándanos del Perú y chía de Pakistán en un bol chino de una cadena de supermercados alemana mientras pasamos videos absurdos en una app china. Vamos al trabajo en coches asiáticos, comemos platos preparados plastificados (ya tenemos microplásticos en el hipocampo y hasta en los testículos) bajo la luz fluorescente, y nos tomamos un café acuoso en otro maldito (nos encanta rajar, pero aún nos gusta más lo barato) coffee & bakery que acaba de abrir, mientras entramos en el marketplace americano (o chino) a comprar algo inútil.
De vuelta a casa, el comercio de la esquina, el de toda la vida, al que íbamos con nuestras madres, ha cerrado, y nos jode, pero la realidad es que hacía años que no lo pisábamos. Y lo peor de todo es que la inmensa mayoría ni tan siquiera es consciente de todo esto. O nos hacemos los suecos. Una de dos.
La campaña de Barimueble 'No sabemos hablar sueco'
“Entre tanto matcha, camisetas de Pinterest y pop-up stores, nos hemos olvidado de la esencia local. Y eso es justo lo que representa Barimueble”, apunta Diogo Brandao, el director creativo de la campaña No sabemos hablar sueco, que ha vestido edificios enteros y estaciones de Metro de Barcelona y alrededores.
“Es una campaña que igual hace diez años no hubiera funcionado porque queríamos lo de fuera, pero en los últimos tiempos muchos consumidores están volviendo a lo local. ¿Para qué comprarte un sofá que se llame Ælgønsuekö si puedes tener uno que se llame Eduardo?”, se pregunta Brandao, quien desvela que la campaña nació porque, desde el asentamiento de Ikea o Conforama en España, las ventas de Barimueble se han resentido.
Desafiar a Ikea
Nacho Durá, el CEO de Barimueble, “nos explicó a José Benito Moreno y a mí lo que está pasando en el mercado. Vimos que el principal problema era que Barimueble, al tener más de 40 años de historia, era conocido por un target mayor y estaba un poco en el olvido, sobre todo entre los jóvenes”, explica Brandao en declaraciones a este medio.
“Teníamos que hacer un rebranding y nos decantamos por la estrategia de Mobles de barri frente a los de multinacionales. Fuimos a buscar el conflicto para generar conversación. Lo que estamos diciendo es: ‘¡Ojo!, el comercio local se está muriendo e Ikea se lo está comiendo’. Pero de una manera más correcta. De ahí sale el texto de No sabemos hablar sueco”.
‘Make mobles de barri again'
Tan simple y tan contundente. Al final, “lo importante es el hecho de que hemos estado comprando muebles que no sabemos ni pronunciar, de un proveedor que no entiende nuestras necesidades, mientras que Barimueble sí las entiende”, resume Brandao.

Y añade: “En publicidad intentamos simplificar el mensaje al máximo. Es la manera fácil de englobar un concepto, marcar la diferencia y llamar la atención. Barimueble es de aquí y sigue aquí. Nosotros somos de aquí, no hablamos sueco y ni falta que nos hace”.
Barimueble redecora tu vida
La campaña No sabemos hablar sueco durará tres meses. Durante las primeras semanas, “buscábamos hacer ruido y que la gente hablase de nosotros”, recuerda Brandao.
Con la lona gigante de la calle Aragón “se han disparado las visitas a la página web de Barimueble y hemos ganado muchos seguidores en redes. También hicimos una colaboración con un influencer que ha hecho un video sobre la pérdida de comercios locales. Y ahora empieza la segunda parte, la más importante, la de vender”.
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