La pobreza energética se dispara en España

El problema, que casi se ha triplicado desde 2008, se explica en parte por el mal aislamiento de muchas viviendas

Una persona que sufre pobreza energética junto a un radiador / PEXELS
Una persona que sufre pobreza energética junto a un radiador / PEXELS

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La pobreza energética se ha disparado en España un 196% desde 2008. Según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN, por sus siglas en inglés), se ha convertido en un problema estructural que se agrava cada año. Si bien en 2024 descendió más de 3 puntos, este drama, que afecta a los consumidores que no pueden permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada, ha aumentado más de un 60% respecto a 2014.

Tal y como ha explicado Rodrigo Ramírez-Pisco, profesor de gestión energética en la Universidad Carlemany, la pobreza energética se da en todas las regiones de España tanto urbanas como rurales, si bien las más vulnerables son aquellas zonas que sufren temperaturas más extremas en invierno o en verano.

La pobreza energética se ceba con los que viven de alquiler

También afecta de forma más punzante a las comunidades en cuyo territorio las edificaciones tienen deficiencias y no están bien aisladas, y a las que tienen problemas para el pago de los servicios públicos en general. No se trata solo de la imposibilidad o la dificultad de pagar las facturas de la luz; sino de problemas cotidianos que a menudo están invisibilizados, como vivir con humedad y frío o excesivo calor, lo que puede derivar en enfermedades, brechas de aprendizaje y estigmas, además de ansiedad, depresión y aislamiento social.

Una persona junto a un radiador / FREEPIK
Una persona junto a un radiador / FREEPIK

“La pobreza energética afecta principalmente a las personas que se encuentran en régimen de alquiler porque sufren mayores problemas para realizar modificaciones en el aislamiento de sus viviendas”, expone el experto de la Universidad Carlemany.

Factores y posibles soluciones

Según Funcas, entre los factores que inciden en la vulnerabilidad energética de los hogares españoles figuran la renta, el clima, la ruralidad, las tasas de desempleo, la edad de la población, el nivel educativo y las características de las viviendas. 

Así, Rodrigo Ramírez-Pisco apunta que, más allá de crear tarifas diferentes para los consumidores más vulnerables, se debería incidir en la mejora de la eficiencia energética de las viviendas, poniendo especial énfasis en el reforzamiento de los sistemas de aislamiento.