Las ventas de pan y bollería se desploman por la pandemia y los cambios de hábitos

La disminución de la facturación en el sector ha sido millonaria y se prevé que no se recuperarán las cifras de 2019 hasta, al menos, 2023

Varias hogazas de pan / PIXABAY
Varias hogazas de pan / PIXABAY

Aunque no lo parezca, el impacto de la pandemia también se ha dejado notar en las panaderías y pastelerías. A pesar de que durante los meses del confinamiento estricto estos establecimientos y los supermercados permanecieron abiertos, las cifras hablan por sí solas. Según los datos de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), las ventas del sector se han reducido el 20 % en 2020.  

El descenso en la venta de bollería es el más acusado y en 2020 se contrajo el 20,7 % frente a los registros del año anterior. En el mismo periodo, la facturación de la panadería se redujo en 133 millones de euros (-15,7 %) y la de masas congeladas disminuyó en 242 millones de euros (-17,6 %).

Bollería en una cesta / PIXABAY
Bollería en una cesta / PIXABAY

Malas previsiones

Entre los motivos que explican la caída de las ventas se encuentran los efectos de la pandemia y de las condiciones legales impuestas a la población para prevenir los contagios. "Confinamiento de varios meses primero, cierre del canal horeca --hoteles, restaurantes y cafeterías-- después, caída del turismo a niveles de 1960 y crisis del pequeño comercio alimentario por la desconfianza de la clientela a acceder a espacios cerrados", ha explicado Felipe Ruano, presidente de Asemac.

La organización estima que las cifras del primer trimestre de este año no mejorarán debido al cierre intermitente de bares y restaurantes en algunas comunidades autónomas. Además, argumenta que la lentitud en el proceso de vacunación frente al coronavirus tampoco ayudará a la recuperación del sector. De cara al segundo trimestre de 2021, Asemac apunta que “no será tan malo como el del año pasado”. Sin embargo, estima que hasta 2023 no se recuperarán las cifras de 2019. “La crisis económica tiene unas consecuencias más largas que la sanitaria", subraya Ruano.

El pan envasado gana terreno

El presidente de Asemac también destaca que otro factor que ha incidido en el desplome del sector tiene que ver con cambios en los hábitos de compra y de consumo. Así, esgrime que en los hogares se ha pasado de los panes de corteza, que se suelen entregar dentro de una bolsa, a panes que ya están envasados.

"La bollería ha sufrido más aún por su importante peso en el canal horeca y su presencia en eventos y reuniones presenciales, donde se consume tanto en desayunos, meriendas o formatos on the go", agrega Ruano.

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